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La expectante espera de un nuevo gobernante

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Barataria

Ya al final del presente año quedarán muy pocos días para que tome posesión el señor Giammattei como Presidente Constitucional de la República de Guatemala.  Por lo particular que se han dado las cosas, principalmente porque este nuevo Presidente a diferencia de otros gobernantes ha tenido un tiempo más prolongado para hacer una transición lo más ordenado posible y para nombrar como Ministros a las personas que considerará que puedan serle eficientes en las labores del Gobierno.  Se puede percibir en el ambiente que el nuevo gobierno atrae una especie de esperanza de quienes votaron por él y que esperarían que pueda llenar las expectativas en relación al ejercicio del gobierno.

Al margen de lo que ha sucedido en estos últimos meses los aciertos y desaciertos de la forma en que ha conformado su gabinete, así como algunas actitudes y actividades que ha dado lugar a mucha especulación, se espera que el nuevo gobernante no siga el camino de sus antecesores y continúe desgastando la maltrecha democracia que tenemos.  Desde 1985 que inició la era democrática con la promulgación de una nueva Constitución y luego, con la toma de posesión del Presidente Vinicio Cerezo, existió una esperanza de que se había salido de los regímenes militares, de la represión existente y que con un gobierno civil sujeto a la Constitución podría lograrse concretar las aspiraciones de los pueblos.

Desde el señor Cerezo, hasta el actual Presidente Morales los guatemaltecos hemos visto como los sueños de un mejor país se han esfumado y hay una especie de conformismo general en espera de que el siguiente gobernante no sea peor que su antecesor, porque hemos visto como los gobernantes han superado a sus antecesores en corrupción, mañas y aprovechamiento de sus cargos para hacer toda clase de negocios turbios y opacos para enriquecerse.  Hay muchas historias de personas que literalmente entraron “con una mano atrás y otra adelante” como funcionarios públicos o para ser contratistas del Estado y ahora son los nuevos “millonarios emergentes”, lo cual denota la falta de respeto que los gobernantes anteriores han tenido tanto de la función pública como del manejo de los negocios públicos y de cómo lo único que buscan es enriquecerse.

Así las cosas, el señor Giammattei llega al poder con altas expectativas y sobretodo con la responsabilidad de no traicionar más a los guatemaltecos porque, como ha sucedido con sus antecesores, llegan al poder y a los pocos meses ya los ciudadanos dan por sentado que es más de lo mismo. Lo triste de este caso, es que el sistema literalmente se ha agotado porque resulta ser que ninguna institución es lo suficientemente sólida para funcionar adecuadamente.  En efecto, anteriormente se tenía una fe ciega en el Tribunal Supremo Electoral tanto así que ni el “apagón” que le dio el triunfo electoral al señor Arzú Irigoyen fue cuestionado generalmente.  Sin embargo hoy en día esta institución no goza de la confianza de la población debido a la inepta, ineficiente y quién sabe si corrupta actitud del Director del Registro de Ciudadanos y del pleno del Tribunal Supremo Electoral que fue cuestionado en el pasado proceso electoral.  Igualmente tenemos a una Corte de Constitucionalidad, cuyas resoluciones incluso han violado flagrantemente la misma Constitución al alterar el periodo de los actuales Magistrados de la Corte Suprema y Corte de Apelaciones cuyo ejercicio es ilegítimo a partir del 13 de Octubre de 2019. Ya anteriormente otras instituciones no gozan de la mayor credibilidad: La Contraloría General de Cuentas, el Poder Judicial, las fuerzas de Seguridad y muchas otras instituciones que pasaríamos a una gran lista.

La recuperación de la credibilidad de las instituciones es la tarea fundamental del nuevo gobernante  y sobre todo las acciones para ello.  En el ejercicio de la función pública no bastan las buenas intenciones, los deseos que tengan de hacer bien las cosas, ni tampoco una serie de anuncios publicitando lo que se hace.  El ejercicio de la función pública se hace con acciones contra la corrupción, la transparencia en el gasto público, la publicidad en los actos y sobre todo con la ética que deberá imperar.

Las expectativas de la población iniciaron desde que el señor Giammattei fue votado por los guatemaltecos y desde entonces esperan que no sea otro Morales, Pérez, Colom, Berger, Portillo y otros.  Porque la población está cansada de ver tanto gobernante creer que ha sido el mejor Presidente del país insultando la inteligencia cuando todos ven a todas luces la corrupción campante sin que ni siquiera se dignen a mirar lo que sus ministros, viceministros y otros funcionarios hacen negocios a diestra y siniestra.  La expectativa sigue y esperamos en realidad que el señor Giammattei en realidad mantenga la esperanza de que la democracia se puede fortalecer y que hay un mejor futuro para los guatemaltecos aquí en Guatemala, no en otro país.

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