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Navidad sin ti

Emunah

Llegó diciembre y con ello el espíritu navideño que nos llena de paz, amor, y alegría.  La época que nos impulsa a ser generosos, ayudar a los más necesitados y a disfrutar con gozo el tiempo con la familia y amigos para así crear recuerdos inolvidables.  Y aunque es una temporada de alegrías y celebraciones, también nos embargan los recuerdos y con ello la nostalgia.

La música navideña, los olores de las comidas y otros recuerdos del pasado activan los sentimientos nostálgicos en esta fecha.  En especial, aquellos tiempos de nuestra niñez pasan por nuestra mente recordando la quema de cohetes, los regalos, y aquella gran reunión familiar donde los tíos, los primos, los abuelos y todo el resto de la parentela compartíamos en noche buena bailando, comiendo y riéndonos de los mismos chistes y anécdotas.

Sin embargo, para quienes hemos sufrido la pérdida de un ser querido, a menudo esa luz y alegría que viste el ambiente navideño puede tornarse en una profunda tristeza.  Extrañamos sus risas, sus palabras, su cariño y esos bellos momentos que vivimos a su lado. Debido a su ausencia, ese vacío que dejaron se hace más latente en esta época de compartir con aquellos que amamos, ya que sin ellos las Navidades ya no serán lo mismo.

Este sentimiento de profunda nostalgia se hace palpable en muchas canciones, en especial en la de “Navidad sin ti” cuya letra habla de alguien quien amó demasiado, y que por situaciones de la vida o por no haber sabido valorar el amor ahora justo en el fervor navideño es cuando sufre una gran soledad. Ya sea por la culminación de una relación o por un ser querido que ha partido de este mundo, la noche de navidad puede convertirse en una velada triste, amarga y llena de recuerdos que pueden apagar el espíritu navideño.

Sin embargo, debemos recordar que a pesar de nuestra tristeza, aún tenemos a nuestro alrededor a muchas más personas con las cuales podemos compartir.  Miremos a nuestro alrededor y demos gracias a Dios por todo lo que aún tenemos. Seamos agradecidos por las múltiples bendiciones que aún gozamos, y también demos gracias por los momentos compartidos con aquellos que ya no volverán.  Honremos sus memorias recordándoles, pero también compartiendo su legado con los demás, celebrando con optimismo y alegría estas fechas, así como un día también lo hicimos con ellos.

A pesar de esos sentimientos de nostalgia, aún es posible tener una Navidad cálida, y amorosa que nos permita compartir con los demás que aun necesitan de nuestra sonrisa y compañía.  En vez de sumergirnos en esa tristeza que tan sólo nos conducirá a la depresión, celebremos con nuestra familia el nacimiento de Jesús para cerrar las cicatrices de nuestros corazones e iluminarnos con las luces de esperanza, de amor y paz.

Tratemos de incluir a Jesús en esta Navidad para que él encienda en nosotros nuevamente la llama de alegría, armonía, esperanza y se lleve todo luto para poder disfrutar y celebrar la vida. Con esto no quiero minimizar tu sufrimiento, sino decirte que Dios te ama y que él quiere consolarte, darte paz y hacerte superar la tristeza de las pérdidas significativas; ya que la vida no es tan sólo para recordarla, sino para vivirla.

No permitamos que los recuerdos del pasado definan nuestro presente y limite nuestro futuro, mucho menos que se robe nuestra vida. Agradece al Señor por lo que tienes y él te hará recordar tu pasado sin dolor para que sigas avanzando y gozando de sus abundantes bendiciones.  Además, una Navidad sin Jesús no es Navidad, y así como él hace muchos años nació en un pesebre para salvación de la humanidad; su máximo deseo es nacer en nuestros corazones.

Quizás ya no tengamos la oportunidad de pasar está Navidad con ese ser amado tan añorado; pero aún tenemos la oportunidad de pasarla con el resto de nuestra familia y con Jesucristo. Así que la mejor forma para celebrar esta Navidad es permitirle a nuestro Salvador ser parte de nuestras vidas para así ya no pasar ninguna otra “Navidad sin ti…Cristo Jesús”.

Cristo vino a traer salvación, paz, gozo, bendición, esperanza y él es el camino, la verdad y la vida por lo cual nunca debe faltarnos; no permitamos esta navidad pasarla sin él, ni mucho menos vivir el resto de nuestras vidas sin él. “No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es Cristo el Señor” Lucas 2:10-11.

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