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Ser o no ser… “Kaibil Honorario”

Desde Mi Trinchera

“Aun puedo recordar aquella agónica tarde de junio, ya consumida por la oscura noche en San Juan Sacatepéquez, camine apresuradamente, pasando la guardia de prevención, hasta detenerme frente a la Jefatura de Servicio; fue el momento en que hacía mío un lapso de tiempo que le robe al destino, uno que vale oro y que ya hace más de dos décadas nada ha podido borrar de mi memoria y de mi sangre el honor de ser parte de los hijos predilectos del honor, el deber y la gloria.”

Como y cuando se debe merecer un título, cargo, o mención honoraría depende del porque se otorgue, quien lo otorgue y que méritos aporto para obtenerlo; que el día de hoy dedique mi columna para tocar el tema del nombramiento como Kaibil Honorario del Presidente Constitucional de la República Jimmy Morales, va más allá de la controversia, el malestar o satisfacción por tal mención, es importante mencionar el contexto político y otras cuantas gotas más de amarga división para satisfacción de los enemigos de la patria, de nuestro Ejército y de la figura presidencial como Comandante General del Ejército de Guatemala y representante de la unidad nacional.

“Desde la primera noche, aprendí que algo tan normal y elemental como dormir, bajo el techo de mi nuevo hogar, el primer pelotón de la tercera compañía no era solo una necesidad humana más, era el derecho que cada final de un día habría que ganarse, sin discutir si fue justa o no la forma de lograrlo.”

La polémica que se da en torno al nombramiento del Presidente como Kaibil Honorario, llego a subir a niveles de polémica e indignación entre algunos oficiales y miembros de tropa, la mayoría en situación de retiro, también se prestó para que diferentes medios de comunicación, las redes sociales, civiles y hasta políticos tomaran “cuchara” para aprovecharse de la “sopa caliente del día”.

Ser Kaibil significa pertenecer a la élite de tropas de choque, se distingue por su porte militar y disciplina, su esfuerzo eleva el prestigio y el espíritu de cuerpo de la Unidad a la que pertenece, ser Kaibil significa respetar la destreza del enemigo, lo cual motiva a combatirlo con toda la fuerza y vigor, significa ser entrenado con la agresividad que lleva al éxito, su preparación lo hace endurecer su físico y espíritu para soportar los sufrimientos, porque eso lo hace un soldado superior a cualquier otro, ser Kaibil significa perfeccionar sus habilidades para obtener la victoria, haciendo que la patria Guatemala, sienta orgullo de este soldado y de la unidad a la que pertenece; “Se es Kaibil, cuando se reconoce que: Si se sufre fatigas no es por gusto, si se pasa hambre, no es porque no se tenga necesidad de comer, si se expone a la muerte, no es porque no se ame a la vida, si no todo ello se hace, por un Ejército mejor y superior”. Esto es claramente reconocido dentro de las filas militares, al sobresalir en sus uniformes ese parche especial y desde luego la codiciada boina purpura.

Empecemos por algo básico, y eso es entender el significado de la palabra honorario: “calificativo que engloba cualquier tipo de título otorgado por una causa de importante relevancia, a personas vivas o fallecidas, con independencia de que forme parte de la realeza o se dedique a cualquier profesión o actividad”.

Hemos tenido toda clase de presidentes civiles desde la llamada “era democrática”, la mayor parte de ellos un desastre para Guatemala, pero puedo afirmar con toda confianza que el Presidente Jimmy Morales ha sido uno de los mejores, al cual le toco un periodo político complicado, donde el tomar decisiones llego a ser una tortura diaria, al querer defender nuestro legítimo Estado de Derecho y de colada afrontar la persecución de su figura presidencial, su honor y dignidad como persona, así como la integridad moral y hasta física de su familia, todo por razones políticas e ideológicas espurias.

La memoria me trae recuerdos que en verdad ameritan indignarse, recuerdos amargos y desagradables, como un febrero del año 2009, el Presidente de ese entonces, Álvaro Colom viajaba a la isla de Cuba, para entregarle la Orden del Quetzal en grado de Gran Cruz, al asesino dictador de Fidel Castro, esta rata inmunda cubana que apoyo y financio el terrorismo marxista en Guatemala, ¿Acaso eso no tuvo que ser motivo de repudio y asco no solo para los militares, si sino para todo el pueblo en general?, la más alta condecoración que puede otorgar el Estado de Guatemala, fue puesta al nivel de papel higiénico a gusto y capricho de un gobernante (a propósito fue tan insignificante para el dictador Fidel, que se dio el lujo de no recibir al fantoche presidente Colom y mando a su hermano a recibir la “medallita”);  podemos continuar con otro acto de desprecio y bochorno siempre a manos de Álvaro Colom, y fue el negarse a otorgarle las honras fúnebres, que más que merecido lo tenía el Ex Presidente de la República General Kjell Eugenio Laugerud García, fallecido el 9 de diciembre de 2009, mostrando su desprecio al hombre, al militar, al Presidente que levanto la patria ante la catástrofe del terremoto de febrero de 1976, aun llevamos en el corazón su frase célebre  <<Guatemala está herida, ¡¡¡ Pero no de Muerte!!!>>; Definitivamente estos actos donde el Alto Mando del Ejército por esa época, no tuvieron los arrestos para demostrar su inconformidad ante tales bajezas, dejaron tanto que desear, es ahí donde la purpura les quedo demasiado grande.

Más que le hayan nombrado Kaibil Honorario al Presidente Jimmy Morales, me preocupan y me llena de vergüenza que existan Kaibiles reales que no merecen llamarse Kaibiles, esos que olvidaron sus orígenes y las 8 palabras que escucharon en la Gloriosa y Centenaria Escuela Politécnica, esos que vendieron a la patria, al Ejército de Guatemala, que les importo un pepino sus hermanos de armas que murieron y regaron con su sangre en las montañas, combatiendo por una patria libre del marxismo terrorista, me preocupan más esos Kaibiles que avalaron una falsa “firma de la paz”, que entregaron a los veteranos militares en las fauces sedientas de venganza y de dinero, de los guerrilleros terroristas y enfermos ideológicos, que hoy en día lucran del dolor y la humillación injusta que reciben honorables militares en honrosa situación de retiro, que miran como terminan su vejez en una prisión, privados de la libertad por la cual pelearon por 35 años; Kaibiles que debieron entregar la boina purpura, como Julio Balconi, Otto Pérez, Williams Mancilla, definitivamente eso debe indignar mucho más…cada uno de ellos conocerán y sabrán cuáles son sus pecados.

Respeto a cada uno de los Kaibiles y militares que han servido a la patria, desde el Kaibil 1, hasta el más nuevo graduado recientemente, respeto su forma de pensar, no soy Kaibil pero aprendí como Cadete de la Gloriosa Escuela Politécnica, a ganarme dignamente cada cosa, desde un botón en el uniforme de “ejote”, hasta las botas con que se corría todos los días en esa bendita pista, con el sudor de la frente; por lo mismo 20 años después reconozco el mérito, del actual Presidente Jimmy Morales, de ser el primer Presidente civil que se ha preocupado y se ha sentido orgulloso del Ejército de Guatemala, donde es el Comandante General, uno que enfrento abiertamente a los enemigos naturales de la patria, que no se dobló ante los que odian y sueñan porque nuestro Ejército desaparezca, uno que después de muchas décadas doto de 8 mil nuevos fusiles Galil a nuestras tropas, que levanto pese a zancadas, algunos helicópteros que estaban en el olvido, doto de una nueva embarcación y logística a nuestra Marina, un Presidente que quiso dotar a la FAG de nuevas aeronaves de combate, algo que no se llegó a realizar debido a los enemigos de siempre, luego de varias décadas tuvo los pantalones de hacer que el desfile militar estuviese presente nuevamente en las calles de nuestra capital, para regocijo del pueblo que lo admira y aprecia y como un justo  homenaje a cada miembro que lo integra. Por eso y más recapacitemos, cada uno sabe lo que se merece y ha ganado en la vida, no dotemos de armas al enemigo, cuidemos nuestras palabras, el silencio es el mejor acto de honor, si nuestras palabras pueden usadas por nuestros adversarios.

Ha pasado el tiempo, ya no paso a formar junto con mi escuadrita al llamado de la corneta, pero en mis venas sigue corriendo el amor por Guatemala, #Desde Mi Trinchera, continuo siendo soldado, ahora sirvo con la pluma, me siento orgulloso de mis hermanos de armas, de mí promoción que continúan prestando sus servicios como oficiales de un Ejército que siempre le ha tendido la mano a todo el pueblo de Guatemala cuando lo ha necesitado, sin importar raza, credo, religión o ideología política. Cc. 8532.

“Cadetes sed Dignos, pero también sed Estoicos”.

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