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Instituciones públicas de reacción

Barataria

Instituciones públicas de reacción

El eterno problema en Guatemala

Hace pocos días la Superintendencia de Bancos decidió suspender operaciones del Banco de Crédito. El anuncio se dio a muy pocos días de que el mencionado banco apareciera como parte de una serie de hechos que llevaron a la captura del señor Álvaro Estuardo Cobar Bustamante acusado de lavado de dinero y que salió a relucir por la condena del señor Manuel Baldizón en Estados Unidos.  Está claro que si nunca hubiese sido capturado el señor Cobar Bustamante en Estados Unidos, bajo la acusación de que aprovechaba su posición como directivo del citado Banco para lavar dinero posiblemente al día de hoy la Superintendencia de Bancos, no se habría apresurado a realizar tales acciones.

La Superintendencia de Bancos tiene como función principal la supervisión financiera de las entidades obligadas y sujetas a tales supervisiones, es decir los Bancos y las entidades financieras, sin embargo no es una entidad que realice a cabalidad tal función sino que casi siempre reacciona ante los problemas que ya existen.  Podemos citar casos puntuales como el Banco Promotor, Banco del Café, Banco de Comercio y ahora el Banco de Crédito en donde la Superintendencia de Bancos procedió a suspender operaciones, cuando la situación de tales bancos era insostenible.  Cabe preguntarse ¿Si la Superintendencia de Bancos realiza una función supervisora, porqué es que reacciona al último momento cuando debería ser una entidad de acción?  Existe un sistema perverso de supervisión financiera ya que muchos de los funcionarios de la Superintendencia de Bancos y del mismo Banco de Guatemala, al salir de tales puestos terminan trabajando en los Bancos del Sistema que debieron supervisar, y por ello es que al parecer podrían caer en conflicto de intereses, en muchos de los casos son Bancos que han tenido problemas y cuya supervisión ha quedado a cargo de los funcionarios de esta institución que posteriormente son contratados por los bancos quizá por los favores que les han hecho.  Es decir que los funcionarios de la Superintendencia de Bancos en muchos casos son muy blandos con los bancos, porque posteriormente irán allá a pedir que los contraten y así las cosas no creemos en una supervisión adecuada.

En Guatemala, el problema de la tardía reacción de las instituciones públicas es endémico.  Casi todas las instituciones centralizadas y descentralizadas no cumplen a cabalidad su función, hay un debilitamiento institucional y terminan reaccionando ante las circunstancias, cuando es demasiado tarde y el daño es mucho mayor.  Como la Superintendencia de Bancos, que reacciona tarde ante los abusos, excesos y hasta delitos que se cometen en los Bancos a ciencia y paciencia de esta institución que toma medidas cuando las acciones de los funcionarios bancarios ya han salido de su cauce y han sobrepasado los límites, frente a una institución que se supone que está para supervisar a bancos e instituciones financieras.  Podemos recordar casos como el Bancafé o el Banco de Comercio en donde la Superintendencia de Bancos intervino demasiado tarde porque fue inevitable el grave daño a los ahorrantes lo cual es deleznable.  Ahora con el caso del Banco de Crédito, pues parece que es lo mismo, reacciona porque existe una noticia sobre la captura de un dirigente del citado Banco acusado en Estados Unidos de lavar dinero.  Es aquí en donde nos preguntamos ¿En dónde están los controles de la Superintendencia de Bancos?  Realmente, si vive reaccionando ante los desmanes de los directivos de los bancos, simplemente no está cumpliendo su función porque esta para evitar los incendios y no para apagar los fuegos que se inicien,

De igual manera que lo hace esta institución, podemos mencionar otras a guisa de ejemplo:  Tenemos a la Contraloría de Cuentas, que no pasa de multar a funcionarios de tercera cuando hay muchos casos en los cuales a la vista de todos se están sobrevalorando obras o llevando malos procedimientos.  Ni que decir del Ministerio de Salud tan ineficiente que esperamos que nunca haya epidemias en Guatemala, porque hay un brote de dengue hemorrágico y arrasa con siete u ocho vidas en una semana y eso en la Ciudad de Guatemala.  O Conred, que nunca previno la erupción del Volcán de Fuego que terminó sepultando un poblado.

Especial mención tiene la Policía Municipal de Tránsito de la Ciudad de Guatemala y ahora también del Municipio de Mixco; ya sabemos cómo actúan, su función es literalmente “cobradores de remisiones no pagadas” hacen retenes a plena luz del día, buscando quienes tienen alguna remisión no pagada con “amenaza de inmovilizar el vehículo si no se tiene al día” y hacen que los conductores paguen las multas, incluso tienen P.O.S  para realizar los pagos con tarjeta de crédito, triste el caso porque este tipo de policía de tránsito no tiene nada de preventivo, no hacen más que regular el tránsito en los cruceros pero muchos pilotos viajan a excesiva velocidad sin que ningún policía los detenga sino que la PMT lo que hace es “tomar una foto para cobrar una multa”, los retenes están por lo general al final de quincena o a fin de mes cuando las personas se asumen tienen dinero, es decir que es una verdadera tristeza y vergüenza este tipo de instituciones porque en realidad no previenen nada, únicamente son cobradores de remisiones y encima de ello con evidente abuso de poder y violación de derechos constitucionales.

En realidad, en Guatemala la mayoría de las instituciones no son preventivas, no son instituciones de acción, sino que contrariamente existe cero prevenciones y por lo general las instituciones reaccionan y demasiado tarde.  Si nuestras instituciones no están conscientes de que su función va más allá de ser simplemente “apagafuegos” es decir que reaccionan cuando el problema ya ha surgido y ha sobrepasado la capacidad de solución de estas instituciones.  En Guatemala necesitamos prevención, necesitamos que las instituciones realicen las acciones necesarias para preservar el orden legal, porque de no hacerlo así, estamos frente a una institución ineficiente que siempre va a causar mayor daño.  En el caso de la Superintendencia de bancos es claro que no cumple con su función de supervisión financiera, puesto que las acciones que toma llegan tarde en realidad. Pero no es la única institución, lamentablemente la mayoría de las instituciones públicas tienen esta debilidad que hace que el país en general sea vulnerable en muchas áreas, sea financiera, de salud, de seguridad de tránsito, de optimizar los recursos públicos o de cualquier otra índole.

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