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El robot

Editado Para La Historia

Desde sus comienzos, la humanidad ha conocido diferentes revoluciones. La primera de ellas fue el aprendizaje del uso del fuego, más adelante vino el uso de la rueda. Con la Edad Media llegó el barbecho trienal que, rotando diferentes cultivos en un mismo terreno, permitió aumentar notablemente la producción agrícola con el enriquecimiento de la tierra con nutrientes naturales. Más tarde llegó la revolución de la imprenta, que hizo que el conocimiento llegara a muchas más personas a través de los libros. Con el siglo XIX llegó la revolución industrial impulsada por el vapor y la mecánica. Muchos trabajadores se rebelaron contra esas máquinas que se temía acabarían con sus puestos de trabajos. Después vino la electricidad. En nuestros días estamos viviendo una nueva revolución y esta es la revolución de la electrónica. Y qué mejores exponentes de esta revolución que las computadoras y los robots. Una vez más, el hombre teme por la supervivencia de sus puestos de trabajos, siendo cada vez más reemplazadas las manos humanas por robots y las facultades y el conocimiento humanos por softwares.

Del robot tenemos la imagen idílica de Robotina, el robot de Los Supersónicos, aquella empleada que se encargaba de todas las tareas domésticas dándole a sus propietarios mayor tiempo para el trabajo, el ocio y el descanso. Aquellos que piensen que Robotina no existe están equivocados. El horno de microondas, la lavadora, la secadora, la lavaplatos y los cortadores de césped que recién aparecen en el mercado son émulos de Robotina.

Pero ¿de dónde viene la palabra robot? Ya en el pasado hemos hablado de la gran influencia que tuvo el antiguo idioma búlgaro en toda Europa Oriental con la expansión del Segundo Imperio Búlgaro que conquistó buena parte de esa zona europea. En búlgaro, la palabra esclavo es роб (se pronuncia ROB) y de ahí sale también la palabra trabajo (работа, que en español se pronuncia RÁBOTA). Ya sea con caracteres cirílicos o con caracteres latinos, con un acento tónico que se pasee de una sílaba a otra, en todos los idiomas eslavos, tanto sea ruso, serbio, polaco, ucraniano, checo o esloveno y otros, la palabra TRABAJO siempre tendrá que ver con el antiguo búlgaro: RÁBOTA.
Pues bien, en los años 20 del siglo pasado hubo un escritor checo, Karel Čapek (se pronuncia Chápek), que inventó la palabra robot a partir de la palabra checa robota. Lo hizo para su novela “Rossumovi univerzální roboti - Robots universales de Rossum”, cuyo tema era precisamente la construcción de máquinas que hoy podríamos llamar androides, por su semejanza a los seres humanos, y que eran fabricadas en una isla lejana. En un principio a estos androides se les fabricó sin inteligencia ni sentimientos, pero, una vez que se les agregó algo de estas capacidades humanas, pronto supieron reemplazarnos sobre la faz de la Tierra.

En la actualidad los robots, que no forzosamente tienen aspecto humanoide, están presentes en las grandes industrias e incluso en otras esferas de la economía mundial. En los años 1970 surgieron las famosas las máquinas que se dedican a pintar de forma automática los coches, librando al ser humano de tan peligrosa tarea para la salud. También vemos a los robots en operaciones tediosas y repetitivas como es la soldadura de las partes que constituyen la carrocería de un coche, en el montaje de tarjetas electrónicas que a su vez constituirán otros equipos electrónicos o recorriendo las lejanas tierras de la Luna o Marte.

Creo que, a pesar de todos los temores que crean los robots y la electrónica, no deben generar mayores problemas al ser humano. Ya con otras revoluciones nos las hemos agenciado en el pasado.

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