Columnas

Los que opinamos y los opinólogos

Relaciones Internacionales

Los que opinamos y los opinólogos somos dos grupos muy diferentes, son de la misma familia de palabras, pero no cumplen ni son la misma personalidad, lograr emitir una opinión pública conlleva una responsabilidad seria y que debe ser informativa.

Los que opinamos nos preocupamos por documentarnos previamente, poder meditar bien lo que se va a decir a las personas que son al fin y al cabo los lectores, los que dan vida a nuestro escrito porque es nuestra razón de ser. En ocasiones me he enfrentado con la censura y burla por lo que yo he escrito pero eso es bueno porque significa que he dicho más de alguna verdad e incomoda a determinado grupo de personas.

Los que opinamos perseguimos la claridad, procuramos una sana argumentación y un debate de altura porque un artículo no es algo a la ligera ni es algo para pasar entretenido; escribir para opinar es el ejercicio de libre expresión para poder proponer alguna solución a determinada problemática que pueda aquejarnos siempre y cuando esté basada en argumentos verdaderos, apoyado en hechos reales y no las famosas fake news. Casi siempre los que opinamos con base a hechos y escritos no solemos aparecer constantemente en medios de comunicación radiales o televisivos, en cambio los opinólogos sí.

Los opinólogos se preocupan por ganar el protagonismo necesario para alimentar su ego, aunque no sepan de un tema determinado pero con tal de cumplir el objetivo de tener un momento de fama aceptan las invitaciones que los medios de comunicación le puedan hacer para poder figurar y pueda que hasta se desinforme a terceros por dar un argumento basado en supuestos y no apoyado en la razón.

Quiero ponerles un ejemplo: el año pasado en medio de los escándalos de los abusos sexuales por la iglesia chilena, cierto medio radial me exhortó a que los acompañara a su programa y pudiera hablar de dicho tema. Les manifesté que no podía hacerlo dado que no soy autoridad eclesial ni conocía a fondo del problema ni tenía pruebas que demostraran si era cierto o falso el cúmulo de acusaciones que se habían vertido contra los clérigos.

Sé que hice lo correcto pues salir en radio o televisión parece ser más delicado lo que se pueda expresar de determinado tema o problema porque la reacción mediática en las redes sociales corre como pólvora y siempre se debe procurar tener una imagen intachable.

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Andree Cardona

Profesional en relaciones internacionales y consultor de prensa internacional.

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