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Algo acerca de las reformas a la Ley Electoral (2)

Tanmi Tnam

Hay prácticas negativas en los procesos eleccionarios que ya están en ley, pero cuya aplicación no logra concretarse por múltiples motivos, pero también hay prácticas viejas que necesitan atención. Por ejemplo, los votantes no conocen quién selecciona y mediante qué procedimiento se eligen los candidatos a Presidente, Vicepresidente, diputados y alcaldes. En este sentido, es sano revisar para que los partidos políticos sean más democráticos al momento de elegir a los candidatos a puestos de elección popular, de manera que no sean los propietarios o solamente la directiva de determinado partido político sea el responsable de seleccionar a los candidatos para asumir responsabilidades de interés colectivo.

La reelección en algunos puestos por elección popular no ha dejado buen sabor a la ciudadanía y a los pueblos en general. De esta manera, han llegado diputados al Congreso por algunos departamentos por más de tres o cuatro períodos y al momento de medir los resultados, han sido años, recursos y oportunidades perdidos debido a que ninguna iniciativa de más de alguno no se ha vuelto ley.  En este caso, el único beneficiado es el reelecto por varios períodos y los votantes no reciben respuestas a sus necesidades y aspiraciones.

Un buen porcentaje de la población guatemalteca es joven, pero están poco o nada representados en los partidos políticos y cuyo reflejo está en las candidaturas a puestos de elección popular. Este caso amerita una revisión con el objetivo de permitir un porcentaje o cuota de representación de la juventud tanto en los partidos políticos como en las candidaturas a alcaldes, diputados y cualquier otro puesto público. Corresponde a los mismos jóvenes identificar, planificar y ejecutar los proyectos políticos que mejor les convengan.

El uso de millones de quetzales para la campaña electoral de un partido político crea dudas, desconfianza y malas prácticas. Las consecuencias están a la vista, gobiernos enteros corruptos en todos los niveles y frentes, sectores tras el trono que verdaderamente deciden por la vida de todo un país. Se debe de contar con un control más estricto del financiamiento de los partidos políticos, castigos severos a quienes hacen uso de dinero público para la campaña, quienes reciben dinero de dudosa procedencia, igualmente, deben ser castigados quienes aportan grandes cantidades a los partidos políticos a cambio de mantener ciertos privilegios que tienen al margen del desarrollo a otros pueblos o sectores.

Por muchos años, los líderes de partidos políticos y candidatos compran voluntades, compran los votos a cambio de cuestiones insignificantes como regalar tiempos de comida, transporte al momento de las elecciones, ofrecimientos de trabajo o unos cuantos quetzales al momento de las elecciones. Será de revisar y mejorar las funciones de las delegaciones del Registro de Ciudadanos que funciona en las cabeceras municipales, o nombrar comisiones locales para monitorear hechos y prácticas anómalas al momento de las elecciones.

Hay períodos en que los puestos de elección popular caen en manos de familias enteras, de manera que alguien de determinada familia es candidato a Presidente, una hija encabeza la lista de diputados, una nuera es candidata a alcaldesa del lugar, un hijo es número uno en la planilla de otro partido político y la esposa también es parte de otra planilla.  Será de buscar mecanismos sanos para que los poderes del Estado e instituciones públicas no caigan en manos de pocas familias que atentan contra el bien común, la democracia y la paz.

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