Columnas

¿Quién es el destructor del planeta?

Sueños…

Ha terminado un acto más de la tragedia “Detengamos el cambio climático”. Madrid ha vivido una fiesta de turismo denominada COP25, los hoteleros cuentan las utilidades, los políticos no ven ganancias de simpatizantes, los empresarios se frotan las manos y el resto de humanos seguimos nuestra rutina consumista y depredadora. Fin del acto 45 de esta tragedia, ya los guionistas preparan la COP26 o la próxima “cumbre” climática.

La humanidad superó la imaginación literaria al destapar la caja de Pandora. En aquella caja estaban los secretos de la producción acelerada y el consumo masivo, que provoca bienestar en los humanos y sufrimiento y extinción en el resto de seres vivos, el humano encontró la llave del control del planeta al combinar la producción basada en los conocimientos científicos y el intercambio en los fabulosos mercados, un sistema de producción y consumo tan perfectos que generan millones de productos y servicios diarios para mejorar el bienestar del humano y contribuir a la destrucción de la Tierra.

La ciencia mejoró la producción de alimentos y el cuidado de la salud. Hoy el ser humano vive más tiempo y consume 10 veces más que los humanos del siglo pasado. Tan solo en el año 1800 éramos 600 millones de humanos, en 1850 llegamos a 1,000 millones y hoy inundamos el planeta y lo tenemos al borde del colapso, somos ya 7.800 millones, en tan solo 150 años. Pronto habremos eliminado el total de las otras especies de animales y solamente quedaremos nosotros para devorarnos entre sí.

Pero lo alucinante, es que, ante el impacto negativo de la presión humana sobre la naturaleza, ni los científicos, ni los políticos, ni la raza humana en general reaccione sino hasta que el daño causado ya no tiene remedio. Todo lo dejamos al capricho o la imaginación o la utopía pensando que tal vez la naturaleza encuentre su propia solución o que un evento mágico o milagroso nos resuelva el problema sin tener que ensuciarnos las manos.

Es maravilloso como los humanos tardamos tanto tiempo en detectar que estamos destruyendo las condiciones de vida en el planeta, y tal vez más desconfiable sea que la mayoría de los líderes, aún hoy, nieguen el efecto climático de la industrialización humana. Como en la antigüedad buscamos la causalidad en los deseos de los dioses del mal, y les ponemos nombres imaginarios: neoliberalismo, capitalismo, socialismo. Estos epítetos no existen más que en nuestras cabezas intelectualoides. En la realidad solamente existe un causante de la destrucción del planeta: el ser humano.

Como lo mencionara, atinadamente, Greta Thunberg en la cita madridista de la COP25: “Todavía creo que el mayor peligro es cuando los políticos y los directivos de las empresas hacen que parezca que se está produciendo una acción real, cuando en realidad casi no se está haciendo nada, aparte de una contabilidad inteligente y relaciones públicas creativas”, al final todo es un engaño y seguimos nuestra marcha hacia convertir el planeta en un mundo fosilizado.

Vivimos un momento de angustia. Encontramos el sistema perfecto de producción, la utopía de Adam Smith es la única realidad posible. Nos decía el maestro escocés, el humano es egoísta, dejémoslo en libertad de producir, consumir y tomar las decisiones que mejor le parezcan, y lograremos aumentar el bienestar individual en forma exponencial, cumpliendo el objetivo humano, depender de la propiedad privada como esencia de su ser. Marx, Hegel, Kant por el contrario concebían que había que dar un paso más para construir la sociedad perfecta: generar la propiedad colectiva. Esta otra utopía terminó en lo mismo. La propiedad colectiva siempre termina siendo la propiedad privada del comité especial de socialistas. Luego de 200 años de debates, algunos sangrientos, las preguntas siguen pendientes:

¿Cómo recuperar la esencia natural del humano para que conviva con el resto de las especies sin destruirlas ni martirizarlas?,

¿Se podrá generar una sociedad solidaria, de consumo básico, amigable con la naturaleza?,

La historia humana tiene etapas que cumplir: ¿de la sociedad primitiva, a la esclavitud, al feudalismo, al capitalismo, etc.?

¿O no hay futuro, el capitalismo es el fin de la historia?

¿Surgirá un liderazgo humano capaz de generar un plan para construir una nueva sociedad, que detenga el aumento de la población humana y genere el respeto al resto de especies y el planeta?

¿Este planeta era el paraíso, hasta el día que surgió el ser del mal: el humano?

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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