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La muerte está en las carreteras

Barataria

Había pensado escribir para el día de hoy acerca del significado de la Navidad y de cómo esta fecha que celebramos cada año nos deberá unir más tanto a las familias en lo particular como a los guatemaltecos en general y del año nuevo de cómo es una buena oportunidad para fijarnos proyectos y metas.  Sin embargo, no deja de sorprenderme el accidente ocurrido hace unos días en la carretera al Atlántico y que dejó cauda de veinte personas muertas el luto y lamento por el fallecimiento de estas víctimas de un accidente de tránsito que no debió ocurrir.  Al margen de las consideraciones sobre muchos factores, algunos hasta hablan de corrupción del gobernante y otros aspectos que en realidad no ponen el dedo en la llaga.

Si es cierto el testimonio del ayudante del bus en el sentido en que el piloto del tráiler iba acompañado de dos mujeres y una de ellas semidesnuda como lo afirma, estamos ante algo tan lamentable que deberá interesar tanto a las autoridades del gobierno central, de las municipalidades y a los empresarios del transporte de carga y pasajeros. No sé cuántas personas más habrán de morir víctimas de la irresponsabilidad de los pilotos, pero lo cierto es que en tanto no asuman su responsabilidad los actores mencionados anteriormente estamos a riesgo de muerte cada vez que manejamos por una carretera.  Según la versión que circula, el conductor del bus buscó la forma de esquivar literalmente al tráiler, sin embargo, el furgón de este “rebanó” una parte del bus con saldo lamentable.

Las autoridades en principio no buscan ninguna forma de prevención.  Esto se hace evidente cuando se busca que los transportistas puedan tener reguladores de velocidad y lo que se hace es “pactar una prórroga porque es mucho el gasto que harían”, pregunto ¿Cuánto vale una vida humana? ¿Vamos a seguir pactando prorrogas considerando que los cafres del volante sigan matando personas?  El mismo caso sucede con el gobierno central, desde que la Ley de Tránsito permitió el traslado de competencias en cuanto a la regulación y sanción del tránsito, el Ministerio de Gobernación literalmente se desentendió del tráfico en las carreteras del interior del país, y las Municipalidades con sus famosas Policías Municipales de Tránsito, lo único que hacen es “imponer remisiones y hacer retenes para cobrarlas”.  Porque en realidad a las Municipalidades no les importa si una persona va a excesiva velocidad pueda provocar un accidente y hay que detenerlo, sino que se conforman con tomar “una foto” e imponer una multa, que luego cual burdos cobradores estarán en los retenes que hacen para exigir, obligar y extorsionar a los conductores a que paguen sus multas, sin embargo jamás vemos una policía de tránsito que obligue a detener la marcha de un conductor ebrio y de aquellos cafres del volante que van a excesiva velocidad.  Así las cosas no hay prevención de ninguna de las autoridades, sino que solamente les interesan el pago de sus multas, cuando pueden.  Hace algunos meses se hizo viral un video en donde un conductor de tráiler estaba transitando en la llamada cuesta de la eterna en la carretera al atlántico, se mofaba de que estaba “enmariguanado” e incluso se podía ver en el video que esta persona se acostaba en el camarote del tráiler en tanto que este vehículo realizaba su marcha, hubo una serie de comentarios, pero las autoridades tanto gubernamentales, como la famosa Policía Municipal de Tránsito de la Ciudad de Guatemala, ni siquiera hicieron comentario.  Luego hace algunas pocas semanas se hizo viral un video en donde un bus conducía a tal exceso de velocidad que casi volcaba en una cuesta.  ¿En dónde está la seguridad vial? ¿Alguna vez vamos a tener de verdad una policía de tránsito que persiga y detenga a este tipo de conductores patrullando verdaderamente las carreteras?

Por otro lado tenemos a los empresarios del transporte pesado y de pasajeros, estos señores lamentablemente siempre se han opuesto a medidas que tiendan a regular la velocidad del transporte.  En el caso referido, si es verdad que el piloto viajaba en compañía de dos mujeres como se dice y que una de ellas estaba casi desnuda, habrá que considerar la clase de pilotos a quienes les confían un tráiler como en este caso.  En cualquier empresa, cuando se contrata a un trabajador no solo se califica su capacidad, sino su responsabilidad, su honradez y su seriedad para encarar la labor.  Hay un serio problema en el transporte pesado y de pasajeros, que deberá de ser abordado con mayor responsabilidad por los empresarios, ya que no es posible que cada cierto tiempo mueran diez, veinte o treinta personas para que solo tomemos conciencia una semana de este problema y lo dejemos para otro tiempo.  ¡Hay que decir Basta!  Si el Presidente electo alardea de muchas cosas como lo ha hecho hasta ahora, esperaría que a partir del próximo 14 de enero imponga a través de la correspondiente institución la obligación de que tanto buses extraurbanos cualquiera que sea y el transporte pesado cualquiera que sea tengan por obligación reductores de velocidad que no les permita transitar en las carreteras a excesiva velocidad así como que establezca controles de tránsito en las carreteras a través del Ministerio de Gobernación y, si las Municipalidades no adoptan este compromiso en las carreteras de sus mismas jurisdicciones que se les revoque la competencia para que cuenten con su propia Policía Municipal de Tránsito, ya que no están únicamente para hacer retenes de “revisión de documentos”, sino para patrullar las carreteras y evitar este tipo de excesos, porque de otra manera:  La muerte está en las carreteras.

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