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Educación y empleo

Antropos

Sin duda alguna, la economía del país debe invertir en educación y capacitación de los ciudadanos guatemaltecos para abrir los cambios necesarios hacia buenos empleos con salarios dignos.

Habrá que tomar en cuenta que la educación y el acceso a la tecnología hoy pasan a constituir un elemento estratégico que obliga al Estado a definir políticas educativas que viabilicen aumentar los esfuerzos para elevar la calidad del capital humano a través de facilitar el acceso a un amplio rango de habilidades y competencias, especialmente la capacidad de aprender y resolución de problemas.  Nestor Canclini sostiene que “las sociedades que sean capaces de apoyar sus estrategias de desarrollo en la asimilación y adaptación de los nuevos progresos técnicos, las que dispongan de una mano de obra más instruida y capacitada, serán las que puedan alcanzar sus aspiraciones para articular una forma de desarrollo que sea socialmente integradora”.

Al sistema educativo se le exige un papel más destacado en la formación de las competencias indispensables que le permita a los ciudadanos buscar el camino clave para encontrar por esta vía, una de las posibilidades para enfrentar como sociedad, la superación de la crisis económica que hoy vive el país. En tal sentido, se le asigna a la educación, la tarea de formar y capacitar los recursos humanos que requiere la transformación productiva, en un nuevo escenario mucho más complejo, y en el que también los empresarios deben comprometerse a desarrollar actividades de capacitación, que se complementarían con las promovidas por el Estado, a través de los centros de educación pública y las instituciones educativas de carácter privado para redefinir su papel en función del entorno, particularmente relativo a la relación educación-empleo.

Se espera que la educación provea a los jóvenes de las herramientas indispensables para enfrentar un mundo competitivo y desafiante. Se espera también que las sociedades educadas sean capaces de innovar y generar continuamente nuevas condiciones para que sus ciudadanos tengan acceso a mejores condiciones de vida.

La realidad del país muestra que los jóvenes necesitan mejores instrumentos conceptuales y metodológicos que les permitan desempeñarse con éxito en el quehacer laboral en el marco de una propuesta educativa que los prepare para enfrentar con certeza el desafío de una sociedad en donde el empleo y la empleabilidad es central para el desarrollo equitativo de la misma. Significa, afirma el escritor mexicano Carlos Fuentes que “en toda economía la educación le dará al individuo las armas para aumentar la capacidad productiva de la comunidad”. Por ello, es necesario que además de la formación de valores ciudadanos, de una educación ambiental y de respeto a la diversidad cultural bañado de una fuerte dosis de humanismo, se deben encaminar los pasos de una educación para el empleo que les permita a los jóvenes principalmente, ampliar los horizontes desde el desarrollo de competencias y destrezas para la vida diaria y el empleo en las condiciones del presente y el futuro.

En otras palabras, señala Fuentes “la educación se ha convertido en la base de la productividad. Entramos al siglo XXI con una evidencia: el crecimiento económico depende de la calidad de la información y ésta de la calidad de la educación, o sea, el desafío hoy, es educar a los trabajadores agrícolas, industriales o tecnológicos porque la educación puede asegurar que en cada una de esas ocupaciones la calidad del producto sea la mejor posible: mejor agricultura, mejor industria, mejor tecnología”.

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