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enero 5, 2020

Noche Vieja y año nuevo 2020

Nochevieja es un momento para dar gracias a Dios por los retos superados ,las enfermedades sanadas, las crisis que nos han hecho más fuertes ,la carencia que nos ha hecho ser creativos, las personas que nos han odiado porque nos han hecho más humildes y más intrépidos pero sobre todo más sabios. Agradezcamos por cada una de las bendiciones que Dios ha puesto en nosotros y con nosotros durante este 2019. Bendigamos desde ya con un plan el año 2020 que pinta fantástico. Los pensamientos generan emociones. Nuestras emociones generan acciones y nuestras acciones darán como fruto nuestra forma de vivir transformando de forma positiva nuestro entorno.

En busca del Personaje del año 2019

Culminamos el año 2019 bendito y lleno de historias maravillosas que agradecer a la vida y retos superados que nos han hecho una mejor persona. Durante estos últimos 12 meses he conocido y compartido con gente excepcional y he conocido cada mes personajes que aportan para bien lecciones positivas a mi vida y a la sociedad.

Los méritos hacen una burocracia efectiva

Los funcionarios que tenemos (no todos por supuesto) son inclinados a los trances, los negocios turbios, la opacidad y en resumen la corrupción, se olvidan de que son funcionarios públicos y siempre piensan que llegan a esa función para “volverse ricos y nunca trabajar” o para “aprovecharse del cargo en todas las formas posibles porque pueda ser que luego ya no lo tendrán”.

Los retos para el futuro

Toda sociedad para desarrollarse necesita proveer a su población, de educación, salud, seguridad y trabajo; estos cuatro elementos considerados íntegramente le proporcionan a la población condiciones de vida dignas, si no hacemos un esfuerzo como sociedad y hacemos los cambios necesarios para mejorar a la población y hacer viable el país, los riesgos de que el país caiga en una mayor conflictividad e ingobernabilidad están a la vista, solo hay que ver.

Desvencijados

Nos rompieron por la base, inventaron causas nobles, envilecieron a los comunicadores y comunicados, y como tropel de caballos sin freno, patearon nuestras instituciones, disfrazadas las bestias de blancas cabalgaduras y los jinetes apocalípticos e infames, en héroes de película vaquera.