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2020: mirar hacia el futuro

Sueños…

Incendios que arrasan la Amazonia y Australia, generando la muerte de millones de animales y plantas, interactuando con el cambio climático que pone en riesgo la vida en el planeta. Un Donald Trump asediado por el impeachment, que lo obliga a incrementar el riesgo de guerra mundial alrededor del medio oriente. El aviso de Estados Unidos de que puede utilizar una fuerza imponente para lograr sus planes. La lucha de China, Rusia y Estados Unidos por el control del mundo, la destrucción del medio ambiente, la migración masiva de ciudadanos sin esperanzas en sus propios lugares de origen. Bienvenidos al año 2020, el inicio del juicio final.

Angela Merkel, en su último mensaje a la nación alemana, como canciller de una de las potencias mundiales, exigió a sus compatriotas prepararse para un futuro exigente. En términos superficiales indicó que los mayores desafíos para el pueblo alemán son el cambio climático, la digitalización y la migración. (https://www.dw.com/es/2020-angela-merkel-mira-al-pasado-y-al-futuro/a-51841388).

Que le espera a Guatemala. No podemos copiar la estrategia de Trump, no contamos con la fuerza ni la locura suficientes; pero sí podemos intuir los problemas y encontrar salidas mejor diseñadas que en el pasado. Nos gustaría como Merkel decir “…no se trata de echarse a reposar sobre lo logrado, sino de seguir adelante con convicción.”

Guatemala está frente a un mundo en riesgo. Tiene que centrar todas sus fuerzas en crear una nueva estrategia nacional de desarrollo. Guatemala puede ser fuerte a partir de estas crisis. Tiene que diseñar gasto en alfabetizar a toda la población nacional, en brindar acceso a educación en las nuevas tecnologías, generar un modelo de desarrollo inclusivo y solidario. Como los grandes líderes del mundo hay que devolver la confianza al pueblo en la unidad nacional, por medio de la construcción de un Estado de derecho, con respeto a la constitución y las leyes. Fomentando una economía basada en pequeñas y medianas empresas.

El nuevo gobierno, las universidades, los grupos sociales y los sectores intelectuales tienen que devolver la confianza en lo que nos une y no en lo que nos separa. Es hora de que el guatemalteco deje de tratarse a sí mismo con desprecio, con palabras vulgares y con racismo. Este es el año de desterrar el odio, la discriminación, la violencia, la corrupción política y la segregación social. Es hora de reconstruir Guatemala.

Los problemas para América “latina” son claros. Tiene que fortalecer la unidad interna con el fin de crear características estratégicas para resistir los grandes problemas internacionales que se avecinan aceleradamente. La migración masiva de personas que no tienen ninguna esperanza de movilidad social en sus países, y que tratan desaforadamente de viajar al norte; la visión de la administración de Estados Unidos de contener la migración por cualquier medio, incluyendo la disolución de los Estados nacionales y la construcción de aldeas gobernadas desde el norte; el compromiso del gobierno de Jimmy Morales de entregar segmentos de poder a las fuerzas de seguridad del gran país del norte, con la consiguiente de pobreza de diversas nacionalidades en las fronteras del país; el cambio climático que puede provocar la sequía, la escasez de alimentos y la miseria multiplicada y, el auge de la confrontación militar en toda la región amenazan por convertirnos en un segundo medio oriente.

Es indispensable consolidar la democracia como única salida razonable y amigable de los problemas mencionados, o hundirnos en el caos. Los grupos privilegiados tienen que aceptar que tienen que compartir sus privilegios tradicionales para consolidar la paz, la energía y la fortaleza nacional para enfrentar los grandes riesgos mundiales. La tierra tiene que ser compartida en pequeñas parcelas competitivas para asegurar la alimentación colectiva; los funcionarios públicos tienen que disminuir sus privilegios, la corrupción y el abuso del poder.

Hay que recordar, en este 2020, los consejos de Lawrence Harrison de hace 50 años. Hay que cambiar la cultura del guatemalteco. Hay que luchar por que los mecanismos socializantes: la escuela, la universidad, la prensa, las redes sociales actúen por un guatemalteco solidario, respetuoso, pacífico, benevolente, respetuoso de la vida de todas las especies y la naturaleza. El nuevo gobierno tiene la responsabilidad de devolver al chapín la confianza en las instituciones públicas. Se tiene que concentrar el gobierno en dar educación a todos los ciudadanos, para que aspiren a mejores trabajos e ingresos, que sepan que el Estado respalda la seguridad y el bienestar de todos.

Un gobierno intrascendente más y el Estado guatemalteco colapsará.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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