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Estado y gobernabilidad

Antropos

Arribamos al 2020 bajo una tormenta de problemas mundiales, tales como los dramáticos incendios que se han dado en la Amazonia brasileña y hoy en el continente australiano que hierve en temperaturas de más de cincuenta grados por la inmensa deforestación que ha sufrido para cultivar pastos que alimentan miles de reses, además de los gigantescos incendios forestales. Un claro ejemplo de lo que es la incidencia del cambio climático y de lo que podría suceder en otras regiones si la humanidad no asume una conciencia del peligro de su propia destrucción.

En el ámbito de la  política, el conflicto Irán-Estados Unidos, ha debilitado las líneas de coexistencia pacífica. Muere un alto jerarca iraní destacado por su trabajo de cohesionar el medio oriente en torno a una corriente de pensamiento contrario a los intereses norteamericanos en esa región del mundo. La inteligencia del Pentágono lo ubico como una pieza fundamental en la geopolítica, siguió sus pasos y le dio muerte con armas sofisticadas. Este hecho genera impensables consecuencias en las relaciones internacionales, que deben atenderse con sabiduría, a fin de evitar conflagraciones trágicas e inhumanas.

Dos hechos de grandes proporciones es el entorno que cubre el ascenso del próximo gobierno de Guatemala que asumirá el 14 de Enero. Sumado a los datos que ofrecen las noticias acerca de la grave escalada de desnutrición infantil, la migración por ausencia de fuentes laborales hacia los Estados Unidos, los problemas de salud agravados, la inseguridad ciudadana, deficiencias en el sistema educativo nacional, una economía en crisis, confrontación por intereses político partidarios, desconfianza ciudadana y otros etcéteras.

Aunado a estos problemas de carácter mundial que el próximo gobierno debe tener claridad y los de carácter interno, se suma el hecho que desde hace décadas contamos con un Estado no sólo debilitado, sino esencialmente desorganizado. No hay una sola voz de mando que cohesione por ejemplo el trabajo gubernamental. Es un gobierno de carácter feudal en el cual, cada instancia ministerial, es un feudo. Y este es gobernado por un señor feudal. No hay puentes que articulen el trabajo por ejemplo del Ministerio de Educación con el de Salud, MAGA y Comunicaciones.

El Presidente y Vicepresidente se supone armonizan y cohesionan el quehacer de todas las instancias gubernamentales, pero en la práctica lo hemos observado por años, no sucede. Está el ejemplo del tema alimentario, del cual al menos cuatro ministerios tienen presupuestos asignados para atender esta temática. Si nos tomamos el tiempo y sumamos las cantidades de lo que tiene cada uno, seguramente encontraremos una salida concreta para combatir la desnutrición infantil. Significaría eso sí, formular un programa articulado en el cual, gran parte que se gasta en burocracia, debe desaparecer.

Este es un ejemplo de lo que podría ser un gobierno cohesionado alrededor de un horizonte programático. Sin embargo no sucede. De tal suerte que podría pensarse en una forma de gobernar en la cual se definan grandes áreas de trabajo que tengan bajo su alero, el quehacer de algunos ministerios o secretarías. Quizás pensar que deberían existir áreas como el de seguridad humana o seguridad social, en el cual se integren el Ministerio de Agricultura, el de Educación, Salud, Cultura y Deportes o bien otra como sea el de seguridad socio-ambiental que integre a los Ministerios de  Ambiente y el de Energía y Minas.

Estas son ideas, como pueden existir otras, porque de lo que estamos seguros es que, frente a un mundo cada vez más lleno de graves y complejos problemas y una realidad nacional que debe entenderse a plenitud para abordar con lucidez y cohesión, la ingobernabilidad es también un peligro. El gobierno debe ser un ente articulado y con un horizonte de lo que debe hacer en un continuo caminar.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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