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Mirilla Indiscreta

Disculpe Presidente Morales que recurra a su nombre de pila cuando por cuarenta y ocho horas más, aún ostentará el honroso cargo de Presidente Constitucional de la República.

Al respecto es de hacer notar qué en Democracias Plenas como la estadunidense, inglesa o la española, los dignatarios de la nación, rango al que sólo se debiera llegar como producto de la legítima voluntad popular, como lo presupone el sistema democrático, el señorío de la denominación de los cargos desempeñados, los acompaña para siempre.

Así, por ejemplo, el Presidente Reagan lo fue hasta su muerte, como antes el Gobernador Reagan lo fue, hasta que alcanzó la Jerarquía Presidencial.

Yo al menos, con esa extraña costumbre, que creo solo mía, suelo ser más amigo de los expresidentes, y me apunto ausente del círculo de aduladores, serviles e incondicionales de los Presidentes.

Especialmente porque éste tipo de espécimen por lo regular, son los primeros que se apuntan como sus detractores.

Yo acostumbro a llamarles Presidente a quienes no obstante ser mis amigos cercanos, forman parte de la historia del país como expresidentes.

Seguramente ahora, frente a la jauría que quisiera hacerlo parte de su menú diario de alimentos descompuestos, procuraré en justicia, despedirlo, entendiendo que le tocó enfrentar uno de los períodos más críticos de la historia, que lo hizo víctima involuntaria de la maquinaria opresora más cruel que la misma registra. Por lo menos, la contemporánea y que encontró en usted la rebeldía nacionalista que le ha hecho seguir pagando el precio de la sobrevivencia institucional.

¡No se lo perdonarán Presidente Morales! Y buscarán la forma de hacerle pagar la factura de una lucha silente, llena de baches y conspiraciones, que no permitieron fuera percibida por el pueblo, por nuestro amado, pero desvencijado país.

Por esa razón, si en esa llanura llena de filos traicioneros nos encontráramos algún día, le garantizo desde hoy, que le llamaré, como a los amigos que le antecedieron en el cargo: Presidente Morales.

Le parecerá duro el calificativo, desvencijado, porque seguramente y con razón, hizo todo lo posible por preservar La Democracia y con limitaciones inimaginables, producto de la intervención extranjera, pudo sortear en su etapa más visible y aterradora, que usted y su familia sufrieron, la imposición de un régimen de terrorismo judicial, del que todavía hoy no hemos podido desprendernos y por el contrario, últimamente esa sombra engullidora de soberanías, democracias y repúblicas, de nuevo pareciera enarbolar la bandera del corsario, que regresa al territorio sometido, para rescatar los tesoros enterrados y seguir directa o indirectamente ejerciendo un poder omnipotente.

Es más, ahora, con renovada insolencia, inexplicable por su naturaleza anti- histórica, entreguista y dictatorial con la que lograron arrebatarnos el país, ahogar la democracia y fundir a la república.

Según parece, respiraron de nuevo y con la esperanza de encadenar al próximo Presidente, deciden lo que deciden al margen de la ley, engullendo las formas democráticas, vomitando anarquía y defecando instituciones.

Y lo más deplorable, sin la oposición de un pueblo mancillado que reaccionara a una sola voz, se resistiera y luchara.

Confundidos, viendo con preocupación lo que sucedía en el extranjero, mientras las ratas se saciaban con nuestro cuerpo institucional

Faltó la conducción política que prendiera sus entrañas, concitara toda su energía y así oponerse a los interventores.

Preocupados por la Democracia Venezolana, sin darnos cuenta, nos hurtaron la nuestra.

Una operación fríamente calculada diseñada para transformarnos en el mal ejemplo que tiene hoy enfrentada a la América Latina.

Pero hay que entender que muy poco se le puede pedir a un pueblo hambriento, avasallado y desorientado por la manipulación mediática dirigida y financiada para transformarlo en masa.

Y como estrategia matriz: La Judicialización de la Política y la terrible y represiva Politización de la Justicia denunciada por usted, Señor Presidente, en las Naciones Unidas.

Todo el esquema financiado y coludido para destruir la identidad del pueblo y agotarlo en la confrontación, aprovechando su necesidad de subsistencia para transfigurarlo en plebe, arrebatándole su dignidad de gente.

Pero entremos en materia señor Presidente, porque no acostumbro a escribir panegíricos para nadie y el conocimiento de las cifras frías y duras, me darán la razón para este reconocimiento de despedida.

En su caso frente a la captación forzada de la justicia, ser Presidente le representó una terrible desventaja.

Los presidentazos perdieron razón de ser y desafortunado aquel que lo invocara como símbolo de poder frente a la ley.

Llegar al Palacio o Casa Presidencial constituía el riesgo de darse color ante el auténtico poder importado.

O bien se corría la posibilidad de interferir en algún allanamiento, instrumento güizachesco para descalificar al ejecutivo y que lo utilizaron como símbolo para humillar a los Organismos del Estado.

El Congreso de la República, casi prefirió transformarse en testigo protegido ante la invasión de idiomas y modismos extranjeros.

Y su alta Representación se convirtió y parece consolidarse de nuevo, en la caricatura indeseable del delincuente pendiente de captura.

Así que ser titular de acciones judiciales en contra del Presidente se convirtió en una hazaña sin riesgo, de logreros y oportunistas.

53 acciones de Amparo presentadas en contra del Presidente el año 2019; 56 en el 2018; 87 en el 2017 y 26 en el recién inaugurado primer año de gobierno.

Marcada la Presidencia desde el primer día, de los 244 amparos uno sólo fue interpuesto por el Presidente durante su primer año de gobierno, relacionado con el rechazo a un veto de una ley aprobada por el Congreso (acciones normales entre Organismos del Estado)

17 intentos de interrumpir por la vía del antejuicio su mandato Presidencial, de los cuales sólo dos, bajo intensa presión, fueron conocidos por el Congreso (Organismo facultado para conocerlos todos)

Quince de los mismos por improcedentes la Corte Suprema de Justicia ni siquiera quiso trasladarlos al Congreso frustrando las intenciones golpistas.

Llama poderosamente la atención que de los 244 amparos interpuestos 18 lo fueron por el abogado Alfonso Carrillo, cuyo sospechoso éxito en las resoluciones obtenidas hicieron de su oficina la campeona en la interposición de ese tipo de acciones.

Parece raro que don Jordán Rodas con igual resultado en cualquier tipo de gestión haya visto satisfechas sus pretensiones con sólo 8 amparos.

Y es allí en todo ese mundo enmarañado de acciones judiciales, nombramientos, consejos oportunos, coordinando equipos, salvando errores y protegiendo las decisiones de su Jefe, que una figura cuyo perfil público se caracterizó por la discreción y enorme capacidad de difuminarse en el ambiente palaciego, que aparece el Escudero Fiel.

Quién tan fiel como Sancho con don Quijote, quién tan discreto para no competir ni señalar su poder frente a la corte.

En la obra cumbre de las letras castellanas, fue el Escudero del Hidalgo, el protagonista

En estos cuatro años, tiene nombre, apellido y profesión de Abogado y Notario como corresponde al Secretario General de la Presidencia.

Carlos Martínez regresa a la llanura con la cinta del deber cumplido.

El Presidente Morales será el mejor cronista de la labor de su Escudero.

En pocas horas les daremos la bienvenida a la llanura.

Bueno Presidente Morales, abandonar la Presidencia en las circunstancias que le impuso la historia, cumpliendo su período y habiendo sorteado las embestidas del proceloso mar de la política y el poder será la mejor condecoración para compartir con su esposa, sus hijos, su familia y la historia… su propia historia.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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