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La decadencia del Procurador de Derechos Humanos

Barataria

La institución del Procurador de Derechos Humanos, desde hace muchos años ha sido cuestionada puesto que quienes han ocupado este cargo en algunos casos han tenido una escasa participación en la vida nacional siendo simplemente aves de paso que han buscado dicho cargo más como un aspecto a su Hoja de Vida, o bien algunos otros se han dedicado a ocuparla sin que en realidad le den la dirección correcta a la institución.  Como procuradores de Derechos Humanos hemos tenido desde connotados juristas, abogados que le ocuparon con apoyo de ciertos sectores políticos de ese entonces, hasta incluso tuvimos un Procurador que estuvo literalmente dos periodos sin que se marcara ningún cambio en la institución.  Algunos Procuradores fueron en su momento protagonistas y otros fueron en busca de protagonismo que no les correspondía.  La distorsionada visión de los Derechos Humanos para un grupo mayoritario de la población guatemalteca, se debe a la inútil labor de la mayoría de Procuradores que han ocupado la institución sin lograr redefinir los propios Derechos Humanos, de manera que ya estos derechos de todos los seres humanos resultan ser un monopolio ideológico, lo que no debería de ser y en la mayoría de casos los procuradores no se han blindado ideológicamente sino que manifiestamente se han definido inclinándose con grupos de uno u otro lado ideológico lo cual ha hecho que su función sea cuestionada desde principio a fin.

Una institución como la del Procurador de Derechos Humanos no debería devenir en decadencia sino que debiera ser una institución sólida, fuerte y cuyas acciones impulsen a la población a comprender qué son los derechos que tienen frente al poder público y a sancionar moralmente al Estado, Funcionarios Públicos, Instituciones o personas particulares que violen los derechos humanos, haciendo las recomendaciones y exigiendo el cumplimiento de estos derechos de los seres humanos.  Sin embargo a medida que han ocupado el cargo, los Procuradores de Derechos Humanos no les han interesado más que servirse de la institución que representan y sesgarse ideológicamente, lo que ha causado una debilidad institucional muy severa tanto que el procurador entrante supera al saliente en malas prácticas, opacidad, sesgos e inclinaciones a ciertos grupos y al final deja a la institución más precaria que como la encontró.

Estoy seguro que el presente artículo va a ser muy impopular, pero la objetividad debería privar, puesto que al analizar la actuación del actual Procurador de Derechos Humanos, vemos que su actividad ha devenido en debilitar la institucionalidad del cargo que representa.  El Licenciado Jordán Rodas Andrade se enfrascó en un entuerto protagonizado entre su institución, el Ministerio de Finanzas Públicas, La Corte Suprema de Justicia y el Congreso de la República que tuvo como afectados directos a los propios empleados y funcionarios de la Procuraduría de Derechos Humanos quienes no recibieron su salario en el mes de diciembre.  Se han dicho muchas cosas, el propio señor Rodas Andrade ha explicado que “hay una ampliación presupuestaria”, “ que es una vendetta política”, “ que hay mala fe de la Corte Suprema, del Congreso” y muchas otras cosas por el estilo, pero lo cierto del caso y que no deja lugar a ninguna duda es que el señor Procurador de Derechos Humanos literalmente se gastó el dinero que se tenía para el pago de salarios y aguinaldos en gastos distintos a estos, dejando literalmente en trapos de cucaracha a sus propios empleados.

Y cierto es que resulta hasta descaradas las declaraciones del Procurador de “Derechos Humanos” y que no está buscando la transferencia de los fondos porque debe pagar proveedores, alquileres, gasolina, servicios u otras cuestiones de funcionamiento, sino que literalmente se “gastó el dinero del rubro destinado a los salarios y aguinaldos” en otros menesteres lo cual manifiesta el poco compromiso que el mismo señor Rodas Andrade tiene con su personal y que dice mucho de la clase de persona que es ya que puede echarle la culpa a Raymundo y medio mundo, diciendo que lo que quieren es hacer colapsar la institución cuando en realidad se le ha olvidado que como cualquier regla de administración no se puede tomar el dinero de salarios para otros gastos.  Los que hemos tenido personas que trabajan para nosotros sabemos que esta es una regla de oro en cualquier negocio e institución y el señor Rodas Andrade lo que ha hecho es burlarse de sus propios empleados insultando la inteligencia de ellos al indicarles que es culpa de alguien más que no hayan tenido el pago de sus salarios y aguinaldos para pasar una feliz Navidad y Año Nuevo agradable.

Afortunadamente para el señor Rodas Andrade, ha tenido en la nefasta Corte de Constitucionalidad un aliado incondicional que le ha apoyado en sus requerimientos y que ahora mismo ha decretado un amparo provisional ordenando la Congreso a situar los fondos y con ello se esperaría que se termine el calvario para los propios empleados de la Procuraduría de Derechos Humanos, sin embargo el precedente que ha dejado ha debilitado seriamente su institución.  Ojalá el señor Rodas Andrade haya aprendido la lección, haya entendido que no es posible gastar a diestra y siniestra en una institución pública y dejar “sin salario” a sus propios empleados que ya se han ganado ese dinero y que este año no lo termine como el anterior culpando a todos de sus propios desmanes y lo peor de todo no dando la cara y aceptar sus errores sino que encima querer “salir en caballo blanco” como si todo el mundo le quiere hacer daño, cuando en realidad es un inepto como funcionario público y un descarado para mentir.  Licenciado Jordán Rodas Andrade, como Procurador de Derechos Humanos, no sea usted el primer violador de ello a costa de dejar sin comer a sus propios empleados por los desmanes que comete al gastarse hasta el rubro de salarios en a saber qué cosas.  Guatemala está urgida funcionarios honorables, idóneos y éticos que puedan fortalecer las instituciones en las que ejercen su función pública.  No necesitamos más descarados.

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