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Acierto de la administración Giammattei

Divi Filius

Dos aciertos iniciales tuvo la administración Giammattei,  a) La  destitución de la cúpula policial, cortando así la impregnada corrupción que emanaba de la gestión conducida por Enrique  Degenhart en Gobernación  y Carlos Tohom en la PNC; y  b) El  Estado de prevención contra la extorsión en Mixco y San Juan Sacatepéquez donde participaron la PNC de Guatemala, el Ejército de Guatemala y el Ministerio Público.

Sobre el segundo aspecto,  hay que dejar las cosas en claro.  Lo valioso del ejercicio es el desplazamiento territorial que el Estado realiza para recuperar temporalmente espacios perdidos.  Precisamente, el reto es, retomar los vacíos de poder dejador por el Estado.  Sin embargo, se debe agregar que, este tipo acciones no pueden ser la excepción sino, un comportamiento repetido y permanente.  Dicho sea de paso, lo anterior tiene un costo fiscal y esta es una discusión que debe tenerse.   Ganar la ´guerra´ contra las pandillas tiene no sólo un costo en materia de Derechos Humanos sino en materia fiscal.

La destitución del último director general de la PNC Carlos Tohom es también un acierto del presidente Giammattei.  Su gestión, conjuntamente con la gestión de Enrique Dagenheart terminaron por hacer añicos el resultado de los últimos 10 años de la reforma policial.  Hay que decirlo abiertamente, uno de los peores errores del presidente Morales (además de nombrar a Enrique Dagenheart como ministro de Gobernación) fue la remoción de la estructura directiva de la PNC de Nery Ramos, Stu Velasco, Erwin Mayén y Rony Spinoza.  Los resultados de la PNC conseguidos por la gestión de Nery Ramos y Stu Velasco fueron geniales.  Particularmente en el descenso considerable de rublos fundamentales cómo el secuestro o la extorsión.  Pero además, la dignificación del elemento de la PNC y el empoderamiento de la meritocracia en la PNC.  La PNC durante esta gestión fue de las mejores que llegaron a tenerse fundamentalmente porque este grupo de oficiales de policía denominados ´los riverita´, todos ellos con con estudios de postgrado habían sido capaces de congeniar dos cosas: a) la tolerancia cero frente a los delitos que desangran a la sociedad guatemalteca y b), la importancia de los principios de la seguridad democrática.

En este momento de coyuntura crítica, se presenta la posibilidad para retomar los avances y escuela dejados por Nery Ramos y Stu Velasco. Erwin Mayén y Nery Spinoza podrían ser nombrados como cabezas de la PNC:  Si esto sucede,  el presidente Alejandro Giammattei etaría nombrando de nuevo un perfil de policía probo,  competitivo, comprometido con utilizar los protocolos modernos que rigen el comportamiento de las gendarmerías modernas y decididos a cortar de tajo los vicios que la PNC acarrea.  Pero estos aspectos suceden al mediano-largo plazo.  Al corto plazo, es necesario contar con una cúpula de PNC que comprenda que es posible hacerle frente a la amenaza de las pandillas, el flagelo del secuestro, de la extorsión utilizado estrictamente los esquemas modernos que rigen a los cuerpos de policía moderna.  Esto significa tecnología, transparencia, mecanismos de confiabilidad, rendición de cuentas, operativos basados en inteligencia verificable.  Todo lo anterior, repercute en un ciudadano que se siente tranquilo cuando la policía se hace presente.

Tuve el placer de conocer personalmente a Nery Ramos y Stu Velasco, ambos hombres honestos, capaces y competentes.  Erwin Mayén y Rony Spinoza continúan con esta escuela, este legado.  Tienen la experiencia,  tienen la formación y los valores correctos.

Si el presidente Giammattei los designa, estaría tomado una de las mejores decisiones de su gestión.

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