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Giammattei y el combate a la delincuencia

Barataria

Sin lugar a dudas la delincuencia e inseguridad es uno de los mayores males que aquejan a la mayoría de la población de Guatemala.  Entre las extorsiones, el peligro en las calles, la psicosis colectiva que no se puede andar en la calle libremente, de los conductores de vehículos temiendo no ser robados por delincuentes que conducen motocicletas y otras formas de sufrir los embates de la delincuencia, el clamor popular es tal que a la expectativa de un nuevo periodo presidencial se esperan acciones que tiendan a disminuir este flagelo.

Desde tiempos del señor Álvaro Arzú venimos oyendo promesas de erradicar la delincuencia, recuerdo que en campaña el señor Arzú prometió eliminar la delincuencia, incluso manifestó que los robos en las calles que ya se oían de personas que arrebataban los bolsos, cadenas a las mujeres y se iban corriendo, iba a terminar porque solo se necesitaba mucha presencia policial.  Contrariamente la delincuencia continúo en alza, incluso después de la firma de los acuerdos de paz.  Luego siguieron los gobiernos del señor Portillo, el señor Berger, el señor Colom que ofreció combatir “la delincuencia con inteligencia” o del señor Pérez Molina, cuyos spots de campaña mostraban muchas personas consultando su celular, laptops y otros dispositivos móviles en plena Plaza Central y en otras calles ofreciendo “mano dura contra la delincuencia”, del señor Morales el anterior gobernante ya ni mencionarlo no tuvo éxito en esto como sus antecesores.  Con la llegada del señor Giammatei, resultó sorpresivo el anuncio a pocos días de la toma de posesión de declarar un estado de prevención en dos municipios cuyos índices de delincuencia son muy altos, enviando a la Policía Nacional Civil juntamente con efectivos militares.

La noticia fue polémica, por un lado algunas instituciones y personas han apoyado la medida, sin embargo algunas organizaciones y defensores de derechos humanos resultaron manifestándose en contra de la medida.  ¿Cuáles son los argumentos que se esgrimen? Bien las redes sociales y los medios de comunicación que son el parámetro que utilizo se han dicho las siguientes razones: Algunos indican que es una medida para contrarrestar las manifestaciones contra la cementera que está en San Juan Sacatepéquez, argumento que es de todo vista estúpido puesto que la medida únicamente durará 6 días, ni siquiera un mes luego del cual se podrá seguir manifestando, sin embargo algunos como siempre “asustan con el petate del muerto” porque son opositores “por trabajo” y no por convicción entonces se oponen porque así es el trabajo.  Algunos otros hablan de que es una forma de represión al pueblo, este argumento resulta más falaz de todos, los ciudadanos honrados corren a llegar a sus casas al entrar la noche y durante el día cuando van a sus trabajos viven temerosos porque literalmente están a merced de la delincuencia, los que ponen sus tiendas de barrio “ya presupuestaron la extorsión que deben pagar” en muchos lugares las personas llegan a su casa y ya no salen… ¿De qué libertad hablamos? ¿De qué derechos hablamos? Si los únicos que tienen literalmente tomadas las calles y los barrios son los delincuentes.  Entiendan señores si los delincuentes son perseguidos esa no es represión al pueblo, ese es combate a la delincuencia.

Por ello pensar que un estado de prevención es para reprimir al pueblo resulta tan falaz como pensar que la luna es de queso y el sol de mantequilla.  Hay algunos otros que dicen que la violencia no se enfrenta con violencia, la ignorancia es la peor de todas las enfermedades del ser humano.  El estado es el único que tiene el monopolio de violencia legal a través del derecho penal, para eso están las leyes penales para eso está el orden y la ley para perseguir a los delincuentes y por ello es que no se puede argumentar que la violencia no se combate con violencia.  Si vemos un asesino o un violador en la cárcel, vemos que sufre violencia porque se le coarta su libertad, pero este no es un santo, es una persona que hizo violencia y por ello ha sufrido la aplicación del derecho penal que sustancialmente es violento.

Por allí hay algunos más que han manifestado argumentos más o menos técnicos pero igualmente errados; y hemos oído que la delincuencia no se combate de estas formas, que deben haber planes concretos, que las maras no se pueden combatir de esa manera sino que se debe atacar la raíz del problema.  Algunos hasta han llegado al colmo de hacer ver que las maras y la delincuencia tienen su raíz en la pobreza, lo cual no es cierto porque esa generalización imperfecta establecería la tesis de que todos los pobres son delincuentes cosa que no es así.  Muchos hablan de planes especialmente desde organizaciones sin embargo nunca se les ha visto plantear seriamente estos planes, pero si se les ha visto hablar de que se violan los derechos humanos de quienes cometen delitos, sin pensar en las víctimas de los mismos.

Hay que comprender que aunque parezca autoritario y represor a la delincuencia hay que atacarla frontalmente, con base en la ley y los derechos fundamentales por supuesto, pero no se le debe tener consideración porque esta visión trastornada, obtusa de que se debe tener comprensión a los delincuentes es lo que ha llevado a este país a descomponerse cada día más: Que si los delincuentes se oponen y están armados hay que esperar a que inicien los disparos para que la Policía pueda defenderse y contraatacar;  que los delincuentes menores privados de libertan exigen “visitas conyugales”;  que a los delincuentes no se les puede vestir con uniformes naranjas porque viola sus derechos humanos; que hay exceso de violencia contra los delincuentes en fin una serie de aspectos que casi han victimizado a la delincuencia so pretexto de sus derechos y me pregunto ¿Dónde están los derechos de los ciudadanos honrados en este país?  Hay quienes incluso han llegado a sugerir que los gobernantes se sienten a negociar con las maras y grupos criminales lo cual no solo es contraproducente sino una soberana tontería.

Contra la delincuencia no deberían de haber consideraciones, no son niños de primera comunión, no son santos, tampoco son víctimas son victimarios y así se les debe considerar.  El error más grande que puede cometer un gobernante es considerar que las raíces de la delincuencia están en la marginación y la pobreza y que por ello estas personas han decidido delinquir porque no tienen otras oportunidades de “salir adelante”.  Estas consideraciones no tienen fundamento sociológico, la pobreza nunca es excusa de delinquir, porque todos los pobres fueran delincuentes, esto ha sido una forma en que se ha buscado darle una salida social a un fenómeno que no tiene sus raíces en los problemas sociales.  Es cierto que deben existir planes para que los jóvenes puedan tener mayores oportunidades y que se pueda atacar la desnutrición en la niñez. Deberían existir planes para que los niños y jóvenes puedan tener acceso a la educación, pero de allí a considera que con más oportunidades los delincuentes puedan abandonar sus hechos criminales, dista de ser cierto.  Las decisiones del gobierno de Giammattei ojalá puedan tener los resultados esperados, en el combate a la delincuencia porque las formas en que las extorsiones, la violencia callejera tiene de rodillas al pueblo es tal que poco a poco o se acomoda a esa vida sin libertades porque ya les fue robada por el crimen o se exacerba y degenera.

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