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Desafíos ambientales para el nuevo gobierno (parte 3)

Lugar Hermenéutico

Como se recordará la semana anterior continué con la segunda de tres entregas relacionadas a los principales desafíos en materia ambiental que considero se enfrenta el nuevo gobierno de Guatemala, en esa oportunidad profundice sobre la importancia de reimpulsar el Sistema Guatemalteco de áreas protegidas, la atención al cuidado y protección de las cuencas hidrográficas de nuestro país y sobre la urgente atención al llamado corredor seco de Guatemala.

Sin embargo, es impostergable hacer una actuación proactiva con los sectores económicos productivo del país, para perfilar su gestión en una economía circular.

El modelo de desarrollo impuesto tiene la visión de un bienestar social basado en el crecimiento económico lineal que invisibilizó la conservación o regeneración de los recursos naturales.  Ejemplo de ello son las industrias extractivas y la actividad minera, esta última no puede considerarse una industria, pues no transforma solo extrae recursos, con lo cual aunque genere algunas fuentes de trabajo no genera empleos de calidad y solamente causa graves daños a los ecosistemas.  Esta es una condición que no pueda revertirse de manera inmediata, y menos en las actuales condiciones del Estado guatemalteco que como se mencionó anteriormente es sumamente débil

En el país existen más de tres mil normativas vigentes relacionadas al medio ambiente, estos instrumentos regulatorios han sido diseñados bajo la premisa de “Quien contamina paga”, sin embargo a lo largo del tiempo está más que comprobado que en sociedades como la nuestra, dicha premisa por diferentes motivos no siempre se cumple y a veces aunque se paguen las faltas a la legislación, los daños a los ecosistemas son irreversibles.  Por tal razón debe recurrirse a otras formas de pensamiento, como las iniciativas voluntarias, las cuales han sido usadas desde la década de los años ’90, fortalecido con las corrientes de Responsabilidad Social Empresarial.

Estas iniciativas han pasado a ocupar un lugar importante en la creación de nuevos instrumentos y herramientas que permiten y facilitan el logro de objetivos de sostenibilidad ambiental por parte de las organizaciones, balanceando y potenciando diferentes aspectos relacionados directa o indirectamente con la producción, el aumento de la eficiencia, la eficacia y el cuidado al medio ambiente, estás pueden ser implementadas por los sectores económico productivos, en conjunto con los gobiernos o con otros entes representativas de la sociedad tal es el caso de las universidades.

Deben fomentarse las iniciativas de acuerdos voluntarios, ya en Guatemala hay algunos esfuerzos incipientes, sin embargo esta práctica se ha  aplicado en muchos países que ha coadyuvado a mejorar la aplicación de los instrumentos regulatorios, utilizadas como herramientas complementarias al comando y control que coadyuvan a mejorar la gestión pública en materia ambiental con sus respectivos impactos en materia económica y social.

Deben procurarse el desarrollo de mecanismos de implementación de las estrategias de carácter ambiental preventivo, como sellos verdes, premios a la productividad ambiental, etc., que puedan orientar a los sectores económicos productivos del país a una economía circular, como concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible y cuyo objeto es “la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía.”[1]

El Gobierno debe contribuir a que los sectores productivos del país en especial los pequeños y medianos, tengan ventajas comparativas que les permita alcanzar, y mejorar su posición en el entorno económico para propiciar una mejora en su calidad de vida sin comprometer el equilibrio ecológico.

Implementación de Programas para el manejo integral de desechos.

La contaminación ambiental es un problema socio ambiental de grandes repercusiones en el país, es necesario el uso y manejo sostenible de los residuos sólidos, de las aguas residuales y de los contaminantes atmosféricos, pues no existe una regulación efectiva a nivel doméstico, hospitalario, agrícola, comercial, vehicular e industrial.

Así mismo dentro de las medidas prioritarias debe contemplarse la construcción de rellenos sanitarios que contemplen dentro de su infraestructura drenaje de gases, producto de la biomasa constituida por todos los compuestos orgánicos producidos por procesos naturales, pues como se sabe con ello también puede generarse energía eléctrica. Estos vertederos deben visualizarse como centrales de biomasa regionales para captar estratégicamente los residuos de todos los departamentos del país y utilizar la biomasa generada, pues con ellas se estaría coadyuvando a resolver dos tipos de problemas, el de los desechos y el de generación de energía. En estos proyectos deberá estimarse la construcción de módulos de compostaje, bodegas para el almacenamiento temporal del compost y materiales reciclables.

Implementación de medidas de adaptación al cambio climático, especialmente de la población con mayores niveles de vulnerabilidad.

Sin duda, el cambio climático se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la sociedad globalizada el cual debe ser atendido con la seriedad que el caso amerita, por académicos, empresarios, gobernantes y sociedad en general para dimensionar que nos encontramos frente a un cambio de modelo en el amplio sentido de la palabra.

Sin embargo debemos reconocer que este fenómeno ha sido generado por la irresponsabilidad de países que elevaron su nivel de vida a costa de una contaminación sin precedentes desde hace más de cien años, por ello toda acción que nosotros realicemos debemos siempre enmarcarla dentro de los principios establecidos en La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto.

Sin rehuir de nuestras responsabilidades nacionales, países como los nuestros con un aporte marginal a este fenómeno debemos demarcar una posición muy firme en la arena geopolítica, pues los países desarrollados tienen una deuda ambiental con nosotros. Se debe implementar una estrategia más agresiva para exigir a las economías contaminantes del planeta por medio de los organismos multilaterales a “presentar comunicaciones nacionales más frecuentes y preparar por separado informes anuales sobre sus emisiones nacionales de gases de efecto invernadero”.  Además demandar de los países desarrollados más ricos la promoción, facilitación y la transferencia de tecnologías a los países en desarrollo y a los países con economías en transición.

El gobierno de Guatemala debe establecer mecanismos e instrumentos que nos ayuden a fijar posiciones más firmes en las diversas instancias globales en las cuales el Estado de Guatemala participa. Es absurdo que un Estado como el nuestro en las condiciones paupérrimas que se encuentra, invierta anualmente millones de Dólares en aliviar situaciones de emergencia ante la recurrencia de fenómenos extremos que se agravan en intensidad por causas de un fenómeno global del cual no hemos sido causantes y cuya contribución actual es prácticamente marginal.

Los efectos del Cambio Climático en nuestro país han ocasionados pérdidas de vidas humanas, de infraestructura vial y productiva, que se refleja en consecuencias sociales y económicas, lo cual puede seguir ocurriendo, pues de acuerdo al Índice de Riesgo Climático Global, Guatemala sigue siendo un país vulnerable, dada su vulnerabilidad asociada a su situación geográfica pero principalmente asociada a sus asimetrías sociales.

Repetiré y repetiré lo sabemos desde hace años, la mejor estrategia para la adaptación del fenómeno del cambio climático es la erradicación de la pobreza y la pobreza extrema,  pues los pobres, en su mayoría carecen de una vivienda apropiada y por ello se ubican en áreas propensas a derrumbes deslizamientos o inundaciones, asimismo su actividad económica generalmente se desarrolla en zonas agrícolas ubicadas en planicies expuestas a sequía recurrente o a inundaciones, por ello cada fenómeno extremo desnuda la realidad social del país que hemos construido, este es un mensaje que constantemente nos recuerda a los guatemaltecos las materias pendientes en la construcción de un Estado Nación más incluyente.

El cambio climático sigue multiplicando nuestras asimetrías como nación con un costo de oportunidad muy grande para las futuras generaciones, puesto  que el desarrollo económico y social que tanto necesitamos se afecta periódicamente, dado que el gobierno se ve obligado a redirigir los programas de desarrollo de diversos sectores para canalizar fondos de financiación que atiendan necesidades inmediatas de recuperación y reconstrucción.

Pese a que contamos con una Ley Nacional de Cambio Climático la misma no vino acompañada de un presupuesto específico para su implementación, por lo cual aunque es un texto respetable, es necesario que el Estado le programe los recursos para poderla operativizar en su amplio espectro.

Las anteriores son algunas propuestas de atención técnica a la temática ambiental, pero sin duda lo más importante siempre será la actuación responsable y con sentido de país, que anteponga los intereses de todos los guatemaltecos ante los intereses de cualquier  grupo de interés.


[1] Introducción a la Economía Circular, www.fundaciondelaeconomiacircular.org

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