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Psicología del consumidor Chapín

Hablemos De Economía

En esta oportunidad comentaré acerca de cómo los guatemaltecos (chapines) gastan su dinero y como la psicología tiene que ver con sus patrones de consumo.

Para empezar según el sitio web guatemala.com, para quienes no conocen el término Chapín este se deriva de un término despectivo para los españoles que residían en Santiago de Guatemala. Las modas europeas trajeron los “zapatos chapines” al país durante la colonia y a causa del tamaño de la plataforma, causaban dificultad para andar.

El calzado por el cual ganó su apodo el guatemalteco desapareció y en la actualidad el nombre es muy popular y se utiliza como adjetivo para una persona perteneciente a la República de Guatemala.

Ahora bien, para darse una idea en que gastan los chapines su dinero estos lo consumen en productos que muchas veces se les puede llamar innecesarios solamente por ganar un estatus que les permita estar a la altura de una sociedad consumista.

Dentro de dichos productos se encuentran: Mobiliarios para el hogar, utensilios para el hogar, prendas para uso personal, material y equipo de estudio, vehículos, inmuebles, servicios recibidos, tarjetas de crédito.  Fuente: Superintendencia de Bancos (SIB).

Según la SIB los chapines adquirieron créditos para comprar todos estos productos por un valor de 6,220 millones de quetzales que además incluyen otros 1,530 millones de quetzales de más para adquisición de material y equipo de estudio. Si nos ponemos a analizar estas cifras es abismal la deuda a la que se meten los chapines por aparentar algo que no son y solo por darse un estatus realmente innecesario. Por cierto, estos datos son del año 2017.

Otro dato muy interesante a tomar en cuenta de parte de la SIB de ese año es que los chapines realizaron operaciones con tarjeta de crédito por Q 1,062 millones.

Otra información reportada por la SIB en el 2017 es que el 86.3% de todos los créditos que se solicitan en Guatemala es para consumo. En otras palabras en ese año se prestaron Q 2,809 millones hasta el 31 de agosto de dicho año.

Analizando todos estos datos vemos que el chapín es un consumista total. Una persona que no visualiza su futuro económico, que no tiene la más mínima idea sobre educación financiera y mucho menos posee un poco de inteligencia emocional.

Por lo tanto, es imprescindible educar a las nuevas generaciones de chapines en los hogares sobre educación financiera, empezando por algo muy sencillo como lo es el ahorro desde niños. Muchos dirán, ¿como le harán todas aquellas personas que viven con el salario mínimo? La respuesta es bien sencilla: Acomodarse con lo que tiene y no presumir lo que no es, solo por darle gusto a una sociedad consumista y hasta cierta forma clasista.

En un artículo anterior, explicaba a grosso modo que por ejemplo, si una persona está preocupada por dinero entonces sus pensamientos serán de miedo y escasez y eso dominará el subconsciente de la mente.

No obstante, hay que enseñarles a los niños que el ahorro aunque es bueno, no genera riqueza. Lo único que genera riqueza en la vida son las inversiones. Entonces como podemos enseñarles a ellos a invertir, simplemente que lo que ahorren compren productos o servicios que tengan en un futuro un retorno de capital.

Por lo tanto, lo que la mayoría de la gente debe de saber es que el 95% de las decisiones que se toman se generan en el subconsciente. Nuestro cerebro consciente dirige solamente un 5%. Se suele pensar que primero pensamos y luego compramos, pero los humanos funcionamos justo a la inversa. Fuente: marketingmutante.com

En muchas facetas de mi vida como consumidor he caído en trampas mercadológicas, que sin darme cuenta he comprado un producto o servicio realmente innecesario. Esto es normal en las personas que no logran controlar sus emociones, sin embargo, a través del tiempo y con la adquisición de experiencia, me di cuenta que antes de comprar algo hay que preguntarse primero, si lo necesitas o no. Si tu respuesta es que sí y te va a beneficiar, entonces cómpralo, pero si es no y es solo para darte un lujo que después te puedas arrepentir económicamente hablando, entonces lo mejor es no comprar nada.

Para terminar dicho artículo quiero recomendar dos cosas muy fundamentales que al consumidor chapín les podría beneficiar y son las siguientes:

  1. Controlar las emociones, esto es fundamental para no realizar compras innecesarias en la vida y no malgastar el dinero por gusto.
  2. Ahorrar e invertir, grandes fundamentos de una educación financiera básica que se debe de enseñar en los hogares guatemaltecos y recalcarlos en las escuelas.

Solo hay que recordar que el mal manejo de las finanzas personales lleva a la quiebra a cualquier persona, no importando en el estrato social al cual pertenezca.

Y para resumir un poco más debemos saber lo siguiente:

  • El cerebro humano gestiona un 95% de los estímulos de forma inconsciente.
  • Sólo el 5% restante, utiliza la mente consciente para procesar la información.
  • Recordar siempre que el marketing ataca las necesidades básicas y las emociones de las personas.
  • Nadie puede convencerte a que compres un producto o servicio determinado si tú no quieres o no puedes.
  • Antes de comprar algo, siempre debes de preguntarle a tu cerebro si lo que vas a comprar te sirve o te va a dar algún beneficio propio en el instante o a un futuro, si la respuesta es sí, entonces vale la pena comprarlo. Pero si es no, entonces tu dinero se conservará mejor donde siempre debe de estar guardado en tus bolsillos.
TEXTO PARA COLUMNISTA

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