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Los glamorosos años veinte en París

Las Crónicas de Osiris

La cuna del arte, años que nos dejaron esos espectaculares legados artísticos para este 2020

¿Que les parece si en el día de hoy charlamos acerca de París? la cual en los veinte fue considerada la cuna del arte. Empecemos haciendo un repaso por la loca historia de una ciudad que ofrecía asilo a tan distinguidos artistas, que no conocía discriminación racial ni sexual, etc. La ciudad del encanto, de las fiestas y el amor libre. Epicentro de todos esos artistas que dejaron marcadas sus huellas y su legado en la historia para las generaciones futuras. ¿Y si pudiéramos subir a una máquina de tiempo, qué rescataríamos de la inigualable y distinguida historia del arte en París en los locos años veinte para este nuevo año 2020 que recién empieza?

Al comienzo del siglo XX París se había convertido en la capital de moda. Era la capital de la cultura europea que se creía como en tiempos de Carlomagno o Napoleón. Toda la bohemia se reunía y coincidía en esta ciudad. París era la ciudad del amor romántico y de la luz ilustrada y también fue la ciudad de la libertad, antes de que lo fuera Nueva York. Empezaban de esta forma los locos y felices años 20, la belle epoque.

Jaks Prevet era el poeta de los años 20. Las mujeres ocupan los trabajos de los hombres que estaban en la guerra. El corsé dejó de llevarse, era un instrumento de esclavitud. Coco chanel impone una elegancia menos llamativa, mas masculina. Son los Años locos o los felices años 20. Se pone de moda el corte de pelo a lo garzón. En aquel periodo entre dos guerras las mujeres se vestían de forma andrógina.

En esta época en París coinciden Modiliani, Picasso, Max Ernst, Man ray Chagal, Tristan Tzara. Se reunían todos ellos en Monmartre y en la escuela de Montparnasse, en boulevares, cafés y terrazas. También eran asiduos allí Henry Miller y Anais Nin.  París era el ombligo del mundo. El amor libre, las miradas, la pasión por la escritura, el arte, las largas charlas y tertulias entre artistas era el estilo de los clamorosos años veinte. El movimiento cubista se iniciaba en Monmartre. Al igual se popularizaba el arte expresionismo e impresionismo. August Renoir pintó hasta su muerte en 1919 aunque tenía las manos paralizadas por el reuma. Cloudet Monet medio ciego acababa sus paneles de nenúfares.

 Siempre quedará la nostalgia por los años 20 y la Belle epoque. ¡Se marcharon los poetas malditos!

Fue en aquellos años cuando en la Basílica Sagrado Corazón se hacían Cantos nostálgicos.

Los años veinte en París fueron un ícono de nuevas tendencias para el mundo, un ejemplo de ellos es que mientras la moralidad prohibía la venta de alcohol en EE. UU. y empezaba la ley seca en la clandestinidad. Surgía el kukux klan en auge en EE.UU. Hasta 5 millones de personas participaban en este grupo racista. Era una vieja fraternidad con fuerza política que persiguen negros judíos y homosexuales. París era más liberal y aquí desembarcan muchos americanos emigrantes huyendo del puritanismo. Les esperaba la música jazz y los dólares. Muchos soñaban ser escritores, compositores o artistas. Los ricos herederos jugaban a ser mecenas y coleccionistas. Siete barcos cada día llegaban de americanos. Tenían sed de libertad, de música, fiesta y baile. Con unos puñados de dólares serían los reyes.  Muchos americanos fueron desterrados a París. Se hizo famoso el puesto del perrito caliente donde Hemingway inventa el bloody mary. Se extiende el American breakfast. Podías ver por las calles de París a un rebaño de ovejas que ofrecían leche recién ordeñada en la calle. París tenía una aureola irresistible, olor a mercadillos, coloridos personajes folclóricos, artesanos en un París pintoresco de chicas bonitas, Cabarets, cafés y conciertos, movimientos de cadera, boxeadores.

En 1921 se crea la república independiente de Monmartre. Estaba de moda la excentricidad. Lo extravagante no daba miedo. Se hacían cosas extraordinarias y fantasías nunca soñadas antes se realizaban. En París se celebraba la feria internacional. París era un modelo para el resto de Europa y allí se presentaban los nuevos adelantos de la ciencia y de la técnica como la electricidad que salía de una caseta eléctrica e iluminaba toda la feria. La torre Eiffel era un regalo de los americanos a los parisienses. Se celebraban ferias y romerías como la de buscar al hombre más gordo, más alto o bajo. Era una maravilla ver los centímetros de las primeras películas. ¡En proyección cultural se instauraba un nuevo arte de vivir!

En la alta sociedad estaba de moda el estereotipo dandi parisino y tenía fama de ser una ciudad de mujeres fáciles. Era un París muy pícaro. Se bailaba el Can can en el Moulin Rouge. París era la capital del libertinaje, ciudad del Marqués de Sade. Se editaba literatura erótica y novelas verdes a la francesa. Había burdeles y Cabarets, cafés con camareras picantes que hacían ejercicios lúbricos, casas de citas, Cine pornográfico.

En los cines se podía ver también la película “El chico de Charlot“ de Chaplin, el cual continuaba triunfando en el mundo del cine y la comedia; un grande de la historia que pervivirá por siempre ¡Charles Spencer Chaplin!  Y otro dato es que Rodolfo Valentino tenia 25 años, estaba en su mejor época y la más atractiva.

París era la tierra prometida del Jazz. Amada ciudad donde no existía discriminación racial, el negro podía hablar de arte. Todos los años había fiestas en París, solo se trataba de conocer el lugar apropiado, estar en el momento y tiempo adecuado. Te podías dar un chapuzón en los campos elíseos, que siempre abría la piscina hasta las 2 de la mañana. Luego ir a Monmartre. Los aristócratas rusos desterrados por la revolución bolchevique y la Rusia de los zares visitaban el barrio más anarquista de París. Todos eran bienvenidos si sabían bailar. En el Cabaret argentino podías bailar el tango de Buenos aires, mal visto por la alta sociedad argentina, demasiado popular. El ideal de chicas de vida alegre lo consideran demasiado sexual. El tiempo no tenia medida, el dinero no tenia valor. Todo el mundo era feliz. Cantaban las guitarras rusas. El pintor Fujita, descendiente de samuráis, retrataba a estos bohemios. Su compañero entraba en los bares con pantalones cortos… El bronceado de la clase alta se ponía de moda en los trabajadores y obreros. Se había descubierto la electricidad y el agua corriente. Subiendo así la calidad de vida de la burguesía y clase media.

Se celebran las Olimpiadas en París. Jeannette se volvía fundador del socialismo, y se le rezaba como a un mártir. Sus cenizas descansan en un panteón. Fue un socialista pacífico y anticlerical. En el Museo de cera se exponen las glorias nacionales y en la Basílica del sagrado corazón podemos ver la estatua de Juana de Arco y leer el Gigi de Colette o vestir con un Chanel. ¡El arte debía permanecer invendible! Decía Man Ray. Era la época en que pintaba Picasso. En el periodo de entre guerras París era anti germanista. El Arte oficial hacía monumentos a los soldados de la campaña. Se mezclaban los apátridas alborotadores con los Antisistema o antibelicistas. Se había disparado el fuego contra el buen gusto burgués. El espectro de la guerra no asustaba a la población. Las películas no respetaban nada consiguiendo largas carcajadas en los cines “Una bailarina grabada desde arriba resulta ser un hombre “.

En París en los veinte se fomentaba el amor por la vida sin el mañana, el hoy era un instante sin reflexión. Nada para ayer o para mañana. Era la carrera agitada del banquero y la arpía, del mutilado de guerra inmerso en un carnaval gigantesco. Las calles de la vieja capital se llenaban de hombres disfrazados de faraones, marinos, capitanes. Donde se celebraba fiestas descontroladas. El Travestismo se practicaba no sólo en lugares clandestinos. Había mucha liberación sexual. Se organizaban fiestas de disfraces para distinguir quienes eran hombres o quienes mujer. Se celebró la primera boda gay en Francia, un suceso que hasta hace pocos años a lo largo del mundo no estaba permitido, por lo cuál concluimos en que París tenía siglos de avance por delante de otras culturas. No había una ley reprimiendo la homosexualidad. Las mujeres con traje eran aceptadas, aunque desnudas también. Se puso de moda la experimentación de todo tipo, jugar con las drogas, mezclar champan y cocaína. Los dandis coqueteaban con las mujeres fáciles de vida alegre. A veces se atentó contra el buen gusto ¡Se mezcló la mala hierba y la fina flor!

Los aristócratas excéntricos eran apasionados de la música y la poesía. Creaban un nuevo mundo, un refugio para el resto del mundo. Un mundo de bailes y disfraces en el teatro o en los palacetes. Picasso tomaba sus modelos mujeres. Los millonarios aparecían disfrazados de marcianos. Se hacían orgias fastuosas de dandis ridículos y soldados de permiso, poetas y chicas andróginas. La música de orquesta temblaba las pulsaciones en la sangre durante los años locos. Vivir en todo momento como si fuera una ultra fiesta sin resaca ni agujetas. No había resacas, no había noche después. París era un carnaval de colores continuo.

En París. No había mucho racismo a pesar de los estereotipos que creaba la publicidad; el papel blanqueaba, la lejía volvía blanca la ropa y protegía de bacterias, el chocolate negro… se inscribieron anuncios de tv racistas, es cierto. Pero en el Teatro campos elíseos podías ver la Revista cabaret de una cantante negra. La cantante mostraba el cuerpo semi desnudo, con una falda de bananas, descubriendo al mundo nuevas zonas de deseo. Esa mujer cantante y bailadora representaba lo exótico de otras culturas, en especial de lo africano que se había puesto muy de moda como algo original. Esto provocó muchos celos de mujeres. George Simenon era el secretario y amante de la artista negra. La cual hacía muecas, risas, movimientos de cadera. El Arte negro tenía que ver con la revolución cubista que copiaba muchas formas de la geometría de la naturaleza o del arte tribal de los africanos. Por ejemplo, en las señoritas de Avignon de Picasso o en las esculturas de Calder que pintó la silueta elástica de la cantante en sus estructuras de alambre. Esa cantante se convirtió en un sex simbol, estrella negra de la historia.

Los artistas de los años 30 fueron sobretodo americanos. Man ray era el fotógrafo profesional que inmortalizaba a los artistas mientras llegaba la cima. Por su cámara desfilaron talentos e iconos de la época. Había escrito el Ulises, libro maldito inaceptable y pornográfico. Silvia Beach era una librera americana, improvisada editora, que crea el Shakespeare and Company en París a imitación de la librería de Londres donde publicó Joyce y Virginia Woolf. ¡América es un país, pero mi país es París! Gertrude Stein, rica heredera se sentía atraída por esta efervescencia de París. Era amiga y colecciona obras de Picasso; poetisa, novelista y dramaturgo. Era una escritora experimental. En su vida personal también fue vanguardista. Vivía con su compañera sentimental, era lesbiana. Puso nombres a estos escritores marcados por la guerra. “No respetáis nada, os matáis a beber, sois una generación perdida” Ella los puso el nombre de la generación perdida. Hemingway hacía el payaso con una nariz roja. Hemingway escribió en esta época dorada “París es una fiesta“ Las primeras líneas comenzaban así ; éramos tan pobres pero tan felices… Picasso le pintó un retrato a Gertrude Stein; exclamando ¡No se parece a ti, pero ya se parecerá!

Durante el ataque a la república de Weimar la Vanguardia se radicaliza. El surrealismo dejó de reír. Los militantes comunistas firmaron un manifiesto. La idea de trasformar el mundo de Marx se unía con la de Rimbaud de cambiar la vida. El sueño era la locura de soñar despierto. Inventan la escritura automática, la hipnosis, el cadáver exquisito, la lluvia de ideas… es la época de Dali, del futurismo… Se funda el Movimiento internacionalista cercano al partido comunista. Es un partido contra la burguesía, los sacerdotes y militares. Estremecen a la derecha francesa. Algunas provocaciones surrealistas y cosmopolitas fueron un insulto a la Banca y a las finanzas. La banquera era una mujer de negocios que estafa a miles de pequeños ahorradores que perdieron los negocios. Fue encarcelada esta divorciada judía de origen alsaciano. Era una Garzón, una mujer depravada que no escondía su homosexualidad Además era banquera. Fue un símbolo de que la crisis estadounidense del crack del 29 se estaba extendiendo a Europa, al mismo París. Era el comienzo de los años 30. Los predicadores anunciaban un nuevo Apocalipsis. Los fascistas alemanes se apropiaron de la ciudad de París y cometieron matanzas de venganza contra el extranjero, los judíos, los negros y los gays. París era la nueva Babilonia. Empezaba la decadencia de occidente, el fin del imperio francés y europeo. Era la caída del imperio de París. Un director de cine rueda la película “El dinero”. Fue una película premonitoria de que el afán de lucro iba a crear la locura de la especulación. Los corredores de bolsa estaban histéricos y frenéticos. El jueves negro de Wall Street fue el mayor crack bursátil de la historia. París cayó ante los nazis. La resistencia no pudo hacer frente a la ocupación. Los barrios se vaciaron. Lo que quedaba de esta maravillosa época estaba en el museo de las figuras de cera. La burguesía cerró los ojos a los tormentos del momento. Aunque se intentaban recrear la belle epoque, no podían reanimar ni siquiera el can can. La magia había desaparecido. Deteriorada por alcohol y la droga la reina negra ya no tenía reino, el amante de París había enloquecido. Todos recuerdan aquellas revueltas en lo alto de la colina. Fueron 10 años locos. La belle epoque había terminado.

Todos los que amamos el arte encontramos siempre una razón para regresar, una razón para sentir el aroma de amor que nos deleita de esta ciudad. París siempre ofrece algo en trueque a cambio de aquello que dejaste en sus elegantes calles de adoquines; un sentimiento, una vivencia increíble… Recientemente he regresado a París buscando inspiración ¿y sabéis que? Nuevamente la encontré haciendo un paseo en recorrido por los glamourosos años veinte en París, la cuna del arte, años que nos dejaron esos espectaculares legados artísticos para este 2020.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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