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El agua como origen y fin de toda forma de vida

Lugar Hermenéutico

Tales de Mileto es considerado como el primer filosofo de la historia que introdujo la investigación racional sobre el origen del universo y la naturaleza.  El planteaba que el agua es el principio de todas las cosas, contraponiendo la explicación que hasta entonces lo griegos daban sobre el origen de la vida, la cual soportaban en un conjunto de mitos y leyendas.

En este sentido Aristóteles describió las teorías de Tales de Mileto sobre el agua como el principio de la naturaleza.  Más allá del origen y profundidad de dichas ideas, lo que hoy sabemos es que el agua es un impulsor creador de vida y un elemento constitutivo de todos los seres vivos, todo lo que estimule o inhiba su cantidad y su calidad, también afecta la biodiversidad, los bosques, la salud de los ecosistemas y por su puesto el progreso social de los seres humanos.  En síntesis, sin agua no hay forma de vida tal cual la conocemos hasta ahora.

Más que un recurso, el agua es un bien en sí mismo, su valor e importancia se ha ponderado en diversas declaraciones y conferencias internacionales, de esa cuenta en 2007 el comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Consejo Económico y Social de la Organización de  Naciones Unidas  reconoce explícitamente el acceso al agua y saneamiento como un Derecho Humano.

Dado su carácter de un bien multifinalitario, el agua se enfrenta a presiones de todo tipo, es insustituible para el consumo humano como también lo es para otros usos necesarios para la conservación de la vida tal es el caso de su uso en la agricultura, en la crianza de animales, la industria y recientemente en la generación de energía eléctrica, así sucesivamente podríamos citar innumerables ejemplos que pasan desapercibidos pues dado su uso cotidiano no se le da la importancia que amerita.  A las anteriores presiones se suma el fenómeno del cambio climático y la creciente contaminación de los cuerpos de agua, en el mundo. 

Dado el Carácter estratégico del agua como un bien multifinalitario, se ha sido incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el numeral 6, “Agua limpia y Saneamiento”, sin embargo, es evidente que el Agua se relaciona con el cumplimiento de los 16 restantes de esta agenda global.

A diferencia de muchas regiones en el mundo, en el cual tienen serios problemas de escasez de agua, en Guatemala se cuenta con múltiples zonas de recarga hídrica, sin embargo, los estudios más optimistas indican que el 95% de los cuerpos de agua del país están contaminados, vaya dato.   

Deben valorarse algunas iniciativas que se han impulsado desde diversas instancias en el manejo de cuencas, en el tratamiento de aguas residuales y en la limpieza y descontaminación de cuerpos de agua.  Sin embargo, es más que evidente que dichos esfuerzos no alcanzan en lo que hoy por hoy se constituye como uno de los retos más importantes del país y de la comunidad global, acceso a agua de calidad para consumo y para la producción de bienes y servicios.

Así  como el agua es creadora de vida, su ausencia eminentemente pone en riesgo cualquier manifestación de ésta, al menos como le conocemos hasta ahora. Por ello la importancia de cuidar este bien esencial, así como demandar de las autoridades pertinentes la regulación que ponga en valor su uso y deposición.

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