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Existe un refrán popular que reza “Gallina que come huevo aunque le quemen el pico”. Este aforismo se deriva del comportamiento de algunas gallinas que comen sus propios huevos por falta de calcio o estrés, pero al probarlos le gusta su sabor, olor y forma, por lo que se envician, y aunque se tomen medidas extremas para que no se los coman, como quemarle el pico, la gallina perpetúa  ese comportamiento.

Las personas suelen utilizar este refrán para referirse a aquellos que andan en malos pasos, pero a pesar de las consecuencias nefastas que experimentan por su actuar, no aprenden ni recapacitan sobre su conducta.

No dudamos que esta máxima se aplica al caso de Gustavo Alejos, quien  el pasado martes 17 de febrero fue aprehendido nuevamente dentro de un hospital ubicado en la zona 2 de la ciudad de Guatemala, por violar las condiciones de la prisión preventiva que le fue impuesta por un tribunal de mayor riesgo.  Dicha persona por “quebrantos de salud” permanecía con autorización judicial en ese sanatorio, pero debía de verificarse con custodia de agentes del Sistema Penitenciario.  Alejos figura como procesado en distintos casos penales, entre otros: Cooptación del Estado, Negociadores de la Salud, Red de Poder, Corrupción y Lavado.

Derivado de la aprehensión del ex funcionario que aparentemente insiste en actuar ilícitamente; la Fiscalía Especial contra la Impunidad del Ministerio Público asimismo celebró una conferencia de prensa en la que presentó una serie de indicios racionales que forjan la creencia que Alejos era uno de los operadores políticos del proceso de elección de los altos cargos del Organismo Judicial que ahora se desarrolla.  Con dichas evidencias, se colige que estos eventos de elección continúan repletos de tráfico de influencias y negociaciones espurias.

No obstante que ya existe un caso penal nombrado como “Comisiones Paralelas”, presentado en el año 2017 y que se encuentra en trámite, en el que se denunció la forma que operadores políticos intervienen en la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones en contubernio con comisionados, diputados y postulantes a esos cargos, pareciera que ese caso penal no causó mayor impacto para prevenir el delito ni promovió un buen proceder en personas involucradas en esos procesos.

Pero ¿por qué el caso penal “comisiones paralelas” del año 2017 no originó un efecto disuasorio en este tipo de procesos de elección? Estimo que hay circunstancias que han provocado la reincidencia del delito, entre ellas:

En primer lugar en el caso de comisiones paralelas del 2017, únicamente se detuvo a uno de los señalados como operadores políticos.  Se denunciaba que el grupo político gremial que encabezaba Roberto López Villatoro, más conocido como el rey del tenis, era uno de los “buenos” porque a la vez operaban otra serie de grupos gremiales de más oscuro proceder.  Otros operadores políticos nunca fueron detenidos y continuaron ejerciendo clandestinamente.

En segundo lugar, la partida de la Comisión contra la Impunidad de Guatemala, robusteció a muchas personas acostumbradas a realizar actos de corrupción.  Las personas poseen la idea que el camino quedó libre para delinquir y seguramente estimaron que las investigaciones de estos actos ya no se estaban formulando.  En tercer lugar, influye la apatía de la población, que si bien es cierto opinan y cuestionan en redes sociales, el rechazo no se concretiza ni es transcendental para forzar el cambio y causar el funcionar ético.

En último lugar, es evidente que personas procesadas en distintos casos penales de grandes actos de corrupción han resuelto su situación jurídica satisfactoriamente, por lo que los infractores deben de valorar que la intervención efectuada en el proceso de elección de magistrados del 2014 valió la pena, por lo que es meritorio el riesgo de intervenir dichos procesos que les asegurarán autoridades judiciales complacientes y manipulables.

Para evitar este amañamiento de los procesos de elección de magistrados y otros cargos, es menester consumar una rigurosa investigación para deducir responsabilidades penales a todos los involucrados.  A la vez es forzoso la anulación de este proceso ilegítimo, porque mantenerlo sabiendo que varios de los candidatos que integran las listas finales surgieron de negociaciones fraudulentas, sólo provocará que aumenten las acciones delictivas dentro de estos procesos de elección, pues derivará un comportamiento similar al de las gallinas, que copian la misma conducta de la gallina que come huevo y repiten el patrón.

El continuar el proceso suscita un mensaje negativo a las futuras generaciones, porque no promueve el compromiso de formar una sociedad respetuosa de la ley, sino que contrariamente suscita una conducta individual y social que desdeña la ley, lo ético y moral, lo que es incongruente con un estado de derecho democrático y con el conjunto de principios y normas que definen lo que es justicia y orden.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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