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Universidades de garaje: ¿Dónde está la academia?

Barataria

Por siglos las universidades han sido consideradas centros del saber y productoras de conocimiento.  Guatemala en la época colonial tuvo la fortuna, por ser la sede de la Capitanía General de Centroamérica de contar con una de las universidades fundadas por la Corona Española y es así como surge la Universidad de San Carlos de Guatemala, que ya cuenta con poco más de trescientos años.  Posteriormente se autorizaron en Guatemala otras universidades importantes que en orden al año de fundación fueron tales como la Universidad Rafael Landívar; Universidad del Valle, Universidad Francisco Marroquín y Universidad Mariano Gálvez.  Luego podemos mencionar algunas otras universidades que se han fundado con posteridad.

El tema de las Universidades sale a luz el día de hoy porque es importante poner atención a lo que está sucediendo hoy en día con la oferta académica, la necesidad de una educación universitaria de calidad y sobretodo que las universidades juegan un papel importante en el desarrollo del país.  Sin embargo a raíz del establecimiento de Comisiones de Postulación para postular, valga la redundancia, a candidatos a puestos de elección que termina designando el Congreso de la República sale a luz las razones por las cuales existen una serie de Universidades que no llenan los requerimientos necesarios para ser considerados como tal, y que se han creado con el único propósito de participar en estos aspectos de incidencia política, ya que muchas de las universidades fundadas con este fin pese a su baja calidad académica siempre cuentan con Facultad de Derecho y Economía que les permite incidencia en Comisiones de Postulación, dejando de lado lo fundamental de su existencia que es la academia.

El término peyorativo de “Universidades de Garaje” se ha acuñado para designar a aquellas instituciones educativas, que no cuenta ni con el personal ni infraestructura necesaria para funcionar, pero que sin embargo la institución encargada de conformidad con la ley para verificar esto no cumple con su función.  En efecto, en Guatemala las universidades privadas para  su autorización,  su funcionamiento y mantenimiento del nivel académico se encuentran bajo la función pública del llamado Consejo de Enseñanza Privada Superior –CEPS- (por sus siglas), ente creado con este fin, pero que a la larga es un ente inoperante y dentro de sus miembros es posible rescatar únicamente a los nombrados por las universidades privadas, ya que los demás de sus miembros (los nombrados por la Universidad de San Carlos y el nombrado por la Asamblea de Colegios Profesionales), por lo general han sido personas cuestionadas y con nexos políticos lo que hace dudar de la efectividad de su función.

De tal suerte que en los últimos años, se ha autorizado la creación de algunas universidades, muchas de ellas sin contar con infraestructura adecuada, sin contar con un proyecto de al menos dos facultades atreviéndome a decir, por lo que se ve con las universidades autorizadas en los últimos años, sin llenar los requisitos que la ley exige.  Aun para establecer un colegio el Ministerio de Educación solicita una serie de requisitos muchos de ellos implican contar lógicamente con una sede adecuada para impartir clases a nivel primario y diversificado.  Sin embargo nos hemos encontrado con universidades autorizadas por el –CEPS- que ni siquiera cuentan con una sede y para funcionar algunas han utilizado locales que no llenan requisitos y muchos de ellos literalmente en garajes.  Y si así es la infraestructura no podemos imaginarnos la oferta académica y la calidad de la educación, puesto que en muchos casos hasta permiten impartir la docencia a personas que aún no han obtenido el título profesional, como acontece en estas “casas de estudios superiores”.

Muchas de estas universidades “atraen” estudiantes de otras universidades ofreciéndoles “graduación inmediata”, “eliminación” de Exámenes Técnicos Profesionales (privados), consideraciones para “suavizar” el Ejercicio Profesional Supervisado  (EPS) incluso ¡la elaboración del trabajo de tesis en grupos!  Es decir que su oferta académica no va por la idea básica de la educación universitaria de graduar a los profesionales con el mayor y mejor conocimiento, con las nuevas tendencias sobre la profesión que se estudie y que garantice al profesional universitario egresado que cuenta con la capacidad, el conocimiento actualizado, la ética y la formación profesional necesaria para enfrentar un mundo tan competitivo; sino por el contrario, estas universidades basan su oferta académica en el dicho de que “te vas a graduar rápido”, “te facilitamos el cartón” no importa si eres mal estudiante, no te esfuerzas porque al final te graduaras y graduado ya puedes ejercer tu profesión.

No puedo comprender cómo universidades crean carreras que no son carreras técnicas, es decir aquellas carreras de dos a tres años de estudios, sino carreras para optar a títulos universitarios de Licenciatura de cuatro a cinco años, impartiendo clases únicamente los días sábados de 8 a.m  a 4 p.m de la tarde, es decir que con 8 horas a la semana (sin contar la hora del almuerzo) se reciben los cursos que en una jornada normal de clases ocuparía al menos 15 horas por semana, casi el doble, sin contar el tiempo invertido en casa por trabajo de curso.  Además de ello, sin contar que si el alumno no asiste o la universidad dispone que no haya clases un fin de semana, se pierde gran parte del tiempo.  Pero en Guatemala, muchas de las universidades han optado por ser empresas comercializadoras de títulos universitarios y no centros de saber y conocimiento.

Así las cosas, tenemos muchos profesionales que se están graduando en este tipo de universidades sin contar con la preparación y las herramientas necesarias para lograr contribuir adecuadamente el desarrollo del país.  Los que ejercemos liberalmente la profesión, como en mi caso la Abogacía, frecuentemente nos encontramos con colegas que adolecen de conocimiento, no solo les falta la praxis sino que también el conocimiento a aplicar y aunque esto podría una ventaja para los que están mejor preparados, en realidad no lo es porque frente a la ignorancia el conocimiento muere y algunos casos que tienen una solución viable no se obtiene porque el colega resulta ser obstinado no porque defienda los intereses de su cliente, sino que en la mayoría de casos porque ignora. No podría imaginarme cono sería en otras profesiones.

El problema grave se tiene porque las universidades han adoptado programas de postgrado que en muchos casos no tienen ningún rigor científico ni investigativo.  Así tenemos universidades que han creado “doctorados express”, especialmente en el campo del Derecho, para que muchos profesionales puedan tener “como postularse“, creando programas “adecuados” para que los profesionales puedan cursar maestrías y doctorados y graduarse a la brevedad en algunas veces sin mayor rigor para determinar si el trabajo de fin de master o la tesis doctoral son trabajos con rigor investigativo o bien son, como sucede en algunos casos, plagiados.

Considero que las universidades privadas serias y la Universidad de San Carlos, así como los mismos colegios profesionales deberán retomar su papel de ya no permitir esta paupérrima calidad educativa de algunas universidades, si el Consejo de Educación Privada Superior –CEPS- ha “metido la pata” con autorizar todas estas universidades de garaje y permitir que algunas otras universidades serias creen programas de posgrado sin calidad educativa es tiempo de rectificar el camino, de exigir mayor calidad educativa en la educación superior universitaria y de sancionar si esto no se cumple.  Creo que no solo deberá determinarse estas cosas, sino que también el Gobierno deberá de considerar una iniciativa de ley que en realidad establezca un Consejo de Educación Privada Superior más exigente con las universidades tanto en su autorización, funcionamiento y oferta académica, porque al paso que vamos, estamos graduando un sinnúmero de profesionales con una preparación deficiente y con el consabido sacrificio de la excelencia por la mediocridad que al tiempo va a constituir un lastre grave para las aspiraciones del país que todos queremos.

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