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La mesura de la OEA con El Salvador

Relaciones Internacionales

Luis Almagro, quien se desempeña como Secretario General de la OEA ha tenido un comportamiento adecuado, responsable y mesurado en la actual coyuntura de El Salvador posterior a lo acontecido con el famoso “9F”. El actual Secretario General no se arrebató ni fue superficial en tratar la situación suscitada en el país dado que en primer lugar es sumamente necesario poder informarse bien, previo a emitir un pronunciamiento oficial en nombre de toda la Organización o el Consejo de Ministros, eso es bastante atinado.

No logro comprender qué es lo que motiva a muchos colegas analistas de opinión para desacreditar la gestión de Almagro, cuando en realidad la OEA ha sido vigilante de todo el proceso posterior al 9F pero no puede tener mayor involucramiento sin antes haber agotado todos los mecanismos institucionales internos en el impasse entre órganos legislativo y ejecutivo.

La imagen de El Salvador ante la comunidad internacional sí es importante pero hay que ser imparciales, no desinformar a nuestros compatriotas en el exterior y demás personas de otras nacionalidades que están pendientes periódicamente del país. Como no hay una Carta Democrática Centroamericana, que eso convierte débil a la gestión del SICA en este tipo de coyunturas dentro de Centroamérica, en estas situaciones de carácter jurídico-diplomáticos se vuelve como documento de apoyo la Carta Democrática Interamericana, a la cual han recurrido ya.

En el artículo 4 de la Carta Democrática Interamericana se menciona que debe existir la subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al Estado de Derecho. Esto se pudo ver al día siguiente cuando la Sala de lo Constitucional, de acuerdo a la primera plana de Diario El Mundo, le ordena al presidente abstenerse del uso del ejército nuevamente para actividades similares a aquel domingo.

Cuando la Sala dio esa orden, el presidente de la República acató dicha orden y todo ha ido gradualmente regresando a la normalidad, no hay un menoscabo a la democracia porque de haber sido así el presidente hubiese desobedecido tal orden de la Sala de lo Constitucional, ya vimos que se cumplió.

Además en el artículo 20 de dicha Carta Democrática se manifiesta que de ser necesario se deben realizar gestiones diplomáticas cuando se presente una problemática. Desde mi punto de vista, se logró dado que la Canciller Alexandra Hill la semana del 15 de Febrero estuvo en Washington por asuntos de la diáspora pero también tuvo la oportunidad de reunirse con el Secretario Almagro quien manifestó estar muy pendiente de lo acontecido en El Salvador y que se ha respetado la institucionalidad como se debe. Esto es lo que genera buena imagen de El Salvador ante el mundo.

Discrepo totalmente de quienes aseguran que todo esto Almagro lo realiza para lograr su reelección ya que pronto habrán elecciones en la Organización de Estados Americanos, hay muchas posibilidades de una posible reelección. En un interesante artículo de Carlos Montaner publicado esta última semana de Febrero titulado: “la batalla diplomática del siglo” destaca la vocación democrática que Almagro ha tenido, en comparación con la actual candidata a ser Secretaria General que fue Canciller en la época de la presidencia de Correa en el Ecuador de apellido Espinosa, claramente alineada a las dictaduras de Caracas y Managua.

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