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Casanova y la lotería nacional

Editado Para La Historia

En el Versalles de Luis XV y Luis XVI hubo una cortesana cuyo solo nombre hace soñar: Madame de Pompadour. ¡Exquisito nombre! ¡Qué hermosa sonoridad! Madame de Pompadour, que fue bautizada como Jeanne-Antoinette Poisson, Marquesa de Menars, fue todo un personaje. Fue amante titular de Luis XV, gran libertino. Fue él quien le dio el título de marquesa y fue la segunda propietaria de la que en la actualidad es la residencia oficial de los presidentes de Francia, el Palacio del Eliseo. Cuando ya el rey se cansó de ella como amante, Madame de Pompadour supo mantenerse útil convirtiéndose en su confidente y buscando jovencitas del agrado de su Majestad.

Madame de Pompadour quería crear dos lugares que, en la actualidad, son emblemáticos de la capital francesa: el Campo de Marte y la Escuela Militar. Campos de Marte hay en muchas ciudades y nos viene de la época romana. Lleva su nombre porque en Roma había un parque dedicado a este dios de la guerra. Con posterioridad, los Campos de Marte eran el lugar donde los militares hacían sus ejercicios y casi siempre se encontraban cerca de los cuarteles.

El caso es que no había dinero para la construcción de estos dos lugares y, en ese momento, llega a Versalles un exquisito, elegante, refinado, mundano, cautivador y muy apuesto caballero, recientemente escapado de la cárcel de Venecia, su ciudad natal: Giacomo Casanova, personaje del que todos también hemos oído hablar. El nombre de Casanova, como el de Don Juan, está vinculado al de hombre mujeriego, fornicador y coleccionista de relaciones amorosas pasajeras, por el mero placer de agregar un nombre a su lista. No nos equivoquemos, en el caso de Casanova no todas sus relaciones fueron femeninas.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Resulta que Casanova logró convencer a Madame de Pompadour primero, a los ministros de Luis XV y luego al propio rey, de hacer una gran lotería, la primera a nivel nacional, para poder financiar la construcción de la Escuela Militar y del Campo de Marte que tanto quería la real amante. El rey puso en juego varios millones de libras francesas de la época, que era una enormidad de dinero, con la esperanza de que el pueblo de Francia, con el deseo de hacerse rico del día a la noche, jugara y gastara su dinero. El éxito fue rotundo, como podemos esperar, se recaudó mucho más dinero del que se dedicó al premio.

Gracias a esta intervención se pudieron construir la Escuela Militar y el Campo de Marte de París. Este campo más tarde sería un lugar muy importante para las grandes concentraciones del pueblo durante la Revolución y después de la misma. También el Campo de Marte fue el lugar donde se llevaron a cabo las grandes exposiciones internacionales de París en los siglos XIX y XX. Fue en el Campo de Marte, durante una de estas grandes exposiciones, que se mostró por vez primera al público la iluminación eléctrica, gracias a la llamada “Hada Electricidad”. También allí, para la exposición de 1889 y con motivo del primer centenario de la Revolución Francesa, se erigió en el muy breve plazo de tres años la torre de Gustavo Eiffel, tan criticada en su momento y que hoy en día es el símbolo primero de la ciudad por excelencia, de la capital del mundo: París.

La lotería no nació ni mucho menos en Francia por los consejos de Casanova. Se tienen pruebas de que ya se jugaba en China antes de nuestra era. Incluso en Roma también se jugaba la lotería, pero con el advenimiento del cristianismo y del islam este tipo de juego cayó en desgracia por ser considerado pagano.

Por otra parte, para financiar la revolución de las 13 colonias de Norte América contra Inglaterra, este fue uno de los métodos que los padres fundadores de esta nación utilizaron para financiar su lucha y, con posterioridad, siguió siendo utilizada para engordar un poco las muy magras reservas monetarias de la joven república norteamericana.

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