Mis amigos los Petrulian

Era el año 1983 y yo necesitaba trabajar. Las oficinas centrales del Banco de la Nación de Argentina en Europa contrataban a un teletipista telegrafista. Yo no sabía hacer ni una cosa ni la otra y a pesar de ello presenté mi candidatura. No obtuve el empleo, pero me gané la amistad de la Secretaria de Dirección de esta institución, que se encariñó conmigo. Magda Petrulian era su nombre, rumana.