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COLUMNISTA

Tanmi Tnam

En el ámbito nacional, hay expertos e instituciones que consideran necesario introducir reformas urgentes a la Constitución Política actual. Algunos hablan de la justicia únicamente. Aun así, hay grupos y pueblos que no viven en justicia debido a la reducida visión que han tenido los que deciden la vida política y económica del país. Conciben que la presencia de otros es una amenaza al control del poder en Guatemala.

La estructura del Estado de Guatemala no reconoce la presencia y representación de los pueblos originarios a pesar de que están aquí hace cientos de años y realmente estaban antes de que el mismo Estado fuera instituido en estas tierras.  El Estado actual, se mantiene sobre la visión de cultura superior, cultura del invasor, no sabe dialogar porque impone sin misericordia normas de vida, impone el idioma oficial, niega la historia de los pueblos, aplica su visión a través de la educación y desconoce las instituciones propias de los pueblos invadidos.

El Estado con que cuenta Guatemala actualmente, se le señala con facilidad de tener un recorrido histórico legal construido por el Congreso de la República y los ministerios con efecto e impacto negativo en la vida de los pueblos originarios. El Estado de Guatemala se ha dado a la tarea de diseñar políticas injustas, en contra de la libertad de los pueblos, es un buen actor para crear y sostener la desigualdad y la injusticia entre sus habitantes y limita la libertad de los pueblos a su autodeterminación. Consta que el Estado ha legislado para la eliminación de los idiomas y culturas de Guatemala, ha hecho grandes esfuerzos por integrar y diluir la cultura de los pueblos originarios en la cultura considerada nacional que en la práctica es la impuesta.

Las acciones concretas que se mantienen todavía en el recuerdo de las generaciones adultas, en el área educativa está el programa de castellanización, hoy las escuelas monolingües en idioma Español y la imposición del estudio de la cultura considerada superior en la escuela de todos los niveles educativos.  La historia que se estudia en la escuela es aquella que narra acontecimientos que pertenecen a un solo pueblo y niega la historia propia de los pueblos originarios. El pensamiento del liderazgo y de las instituciones que sostienen este Estado colonial es racista, discriminador, excluyente, injusto y antidemocrático. Con este tipo de Estado no se puede construir la justicia, la igualdad y la equidad. La negación del reconocimiento de los pueblos originarios genera conflictos de todo tipo, por ejemplo, la injusta distribución de los bienes naturales, tener a una gran parte de la población viviendo en condiciones de pobreza y miseria y la creación de instituciones de tono segregacionista para atender necesidades de los pueblos con pocos recursos asignados.

El Estado monocultural es una organización que limita el desarrollo y plenitud de vida de los pueblos originarios, persigue a quienes opinan en búsqueda de la justicia, encarcela a quienes defienden los derechos colectivos y gobierna sembrando terror entre la población discriminada y excluida.  Muchas autoridades y trabajadores del Estado monocultural y racista, consideran que el reconocimiento de los pueblos originarios, el uso de idiomas distintos al Español, manifestaciones culturales ajenas a la cultura dominante, son valorados como obstáculos al desarrollo del país. Las reformas a la Constitución Política de Guatemala deben tomar en cuenta el reconocimiento pleno de los pueblos originarios para alcanzar la justicia, la igualdad y la equidad étnica.

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