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Síntomas del coronavirus: qué es el Covid-19, tratamiento y cómo prevenir su contagio

Los coronavirus usan ácido ribonucleico (ARN) como material genético para mutar; en el caso del Covid-19, los científicos han identificado dos cepas y creen que dejará de extenderse en junio

El coronavirus bautizado como Covid-19 se ha llevado por delante a más de 4.000 personas —36 de ellas en España— y ha infectado a más de 114.000 en todo el mundo. Lo que empezó como un quebradero de cabeza para China se ha convertido en un problema de salud pública a nivel global, pues aunque la mayoría de casos se han registado en el gigante asiático, la Comisión Nacioinal de Salud ya aboga por pasar a la fase de prevenir casos importados mientras Europa acomete ahora los principales esfuerzos de contención. «Los controles de salud en las fronteras deben fortalecerse y las políticas de cuarentena deben establecerse para los viajeros de regiones extranjeras afectadas por la epidemia», asegura el jefe de los epidemiólogos chinos a cargo de frenar la epidemia.

Aunque la mayoría de casos se han registrado en Wuhan, capital de la provincia de Hubei y epicentro de la infección,el foco de propagaciónya se ha trasladado a Europa. Mientras que Italia ha decretado el aislamiento total del país, Francia y Alemania aplican medidas restrictivas para evitar no tener que llegar a este extremo, entre las que se incluyen prohibiciones y cancelaciones de eventos multitudinarios, y España ha adoptado un nuevo paquete de medidas según el cual se cancelan todos los viajes del Imserso por espacio de un mes, se obliga a que los eventos deportivos que supongan movimiento de aficionados se jueguen a puerta cerrada y se prohíben los actos en espacios cerrados de zonas de riesgo que congreguen a más de mil personas.

¿Qué es el coronavirus Covid-19?

Bautizado popularmente como ‘virus de Wuhan’ o ‘coronavirus de China’ en referencia al lugar donde surgió y donde se han registado la mayoría de casos, el Covid-19 —denominación adoptada por la OMS para evitar la estigmatización de determinadas poblaciones— recuerda a infecciones como el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS) o el síndrome agudo respiratorio grave (SARS). Este tipo de epidemias suelen estar provocadas por virus de animales que mutan y acaban transmitiéndose a otros seres vivos. En este caso concreto, el principal sospechoso es el murciélago, si bien los expertos creen que ha tenido que haber cambios sustanciales a través de un «huésped intermediario».

Investigadores de la Universidad de Pekín y del Instituto Pasteur de Shanghai han identificado dos cepas principales relacionadas con el Covid-19: una más agresiva, que está provocando el 70% de los casos, y otra menos virulenta, que afecta al 30% de los enfermos. Tras analizar 103 genomas secuenciados, llamaron a una ‘tipo L’ y a la otra ‘tipo S’. La de ‘tipo L’ presentaba especial virulencia y fue más común al comienzo del brote, pero su frecuencia ha disminuido después de principios de enero, a causa, según los científicos, de las estrictas medidas que China puso en marcha. El 30% restante de las cepas, que llamaron ‘tipo S’, tienen efectos menos peligrosos para las personas.

Pese a que muchas personas han comparado este virus con el de la gripe, la OMS cifra en un 3,4% la proporción de casos que terminan con la muerte del paciente. «En comparación, la gripe común generalmente mata mucho menos del 1% de los infectados», ha especificado el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Por el momento, tampoco hay ninguna evidencia de que el Covid-19 tenga un comportamiento estacional y que, al igual que sucede con la gripe común, comience a remitir con la llegada de la primavera al hemisferio norte. “Con este virus no hay datos, existe algún estudio in vitro que sugiere que ante altas temperaturas se inactiva en parte, pero ese no es el único factor que importa”, explica a Teknautas Jesús Rodríguez Baño, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y presidente de la Sociedad Europea de Microbiología e Infecciosas. El virus de Wuhan se parece mucho al SARS, que «no tuvo un claro comportamiento estacional”.

Con él coincide Adolfo García Sastre, que dirige en Nueva York el Instituto Global de Salud y Patógenos Emergentes en la Escuela de Medicina de Icahn en el Hospital Mount Sinai. Bajo el punto de vista de uno de los virólogos españoles más reconocidos del mundo, «la vacuna contra la gripe o los antivirales que tenemos no funcionan, así que son distintos, pero se transmiten de forma muy parecida y la enfermedad que causan también es similar, puede ir desde muy suave a muy severa». En este sentido, apunta a que «la gran diferencia con la gripe estacional es que hay personas que no se infectan porque la han tenido hace poco o porque la vacuna les ha funcionado bien». «En la gripe pandémica, como la gripe A de 2009, no existe esa inmunidad, así que el número de infecciones puede ser mayor y, en ese sentido, se parece más», aclara.

Una primera investigación llevada a cabo por científicos chinos sugería que el virus podría haber residido en las serpientes. Después de localizar el germen, consiguieron estudiarlo para tratar de determinar de dónde procedía y los motivos de su virulencia. Tras compararlo con otros coronavirus conocidos, pronto hallaron que se trataba de la mezcla de uno originario de los murciélagos pero mezclado con otro de origen desconocido. Y esa recombinación de ARN fue a parar, primero, a las sierpes y, después, a los pangolines, tal y como explica el estudio publicado en el ‘Journal of Medical Virology’. No obstante, no hay pruebas concluyentes en ninguno de los casos.

Aunque no se conoce de forma precisa su comportamiento, se cree que el coronavirus se transmitía en primer lugar a través del contacto con animales infectados, pero una vez que mutó ya era capaz de pasar de una persona a otra por contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de un enfermo. Además, la Comisión Nacional de Salud china ha descubierto que el contacto físico es otra vía de propagación y el jefe del equipo nacional de expertos establecido para el control y la prevención de la nueva enfermedad cree que también puede transmitirse mediante los desagües y tiene sospechas de transmisión fecal-oral.

Ante la incertidumbre generada, la OMS ha desmentido que se propague a grandes distancias a través del aire y ha asegurado que la principal vía de contagio son las gotículas que se generan cuando una persona infectada tose o estornuda, o a través de saliva o de secreciones de la nariz. Del mismo modo, ha confirmado la seguridad que supone recibir una carta o un paquete procedente de China, epicentro del brote, ya que, según la información preliminar, el nuevo coronavirus puede sobrevivir en una superficie durante unas horas. Que los animales de compañía propaguen el nuevo coronavirus ha sido también negado por la OMS, quien ha informado de que «no hay ninguna prueba» de que el nuevo coronavirus infecte a animales de compañía como los perros y los gatos.

Investigadores especializados en enfermedades infecciosas de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) y otras instituciones de Hong Kong, China y Francia han llegado a la conclusión de que es «muy probable» que el coronavirus Covid-19 se propagara más allá de Wuhan y otras ciudades antes de que las autoridades chinas pudieran activar las medidas de cuarentena. Al menos 128 urbes fuera de la zona de cuarentena, incluidas las que no se han notificado casos hasta la fecha, tienen un riesgo de exposición «mayor que el habitual». En el mismo país, expertos del Hospital Mount Sinai en Nueva York (Estados Unidos) han descrito a través de imágenes de una tomografía computarizada (TC) de tórax las características afectadas en los pulmones de los pacientes, lo cual puede ser clave para controlar el brote.

El presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de la Asociación Médica China, Wang Guiqiang, ha afirmado de que aún no hay evidencia suficiente de la transmisión de coronavirus de madre a hijo, y que los casos conocidos recientemente de recién nacidos infectados al nacer «tenían más probabilidades de haberse infectado al tocarlos». En rueda de prensa, ha explicado que «las secreciones de la madre durante el parto podrían haber hecho contacto con el niño».

Así afecta el coronavirus según la edad del paciente

Tasa de letalidad del virus según los grupos de edad

Grupos de edadCasos confirmadosFallecimientosTasa de letalidad
De 0 a 9 años0.41600.00.0
De 10 a 19 años0.54910.20.2
De 20 a 29 años3.61970.20.2
De 30 a 39 años7.600180.20.2
De 40 a 49 años8.571380.40.4
De 50 a 59 años10.0081301.31.3
De 60 a 69 años8.5833093.63.6
De 70 a 79 años3.9183128.08.0
Mayores de 80 años1.40820814.8

Tras estudiar 44.672 casos, Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC, por sus siglas en inglés) ha estimado que el virus afecta de manera leve a casi un 81% de los infectados pues buena parte de los contagiados se encuentran, a priori, fuera de los grupos de riesgo en los que el coronavirus provoca mayores defunciones. La mayoría de los casos de contagio se dan entre la población que tiene de 30 a 79 años, con una tasa de letalidad media del 2,3%, mientras que la mayor parte de los fallecidos supera la barrera de los 50 años, una edad a la que, según se deduce del mayor estudio elaborado hasta la fecha, aumenta el riesgo de mortalidad, con una tasa de letalidad del 1,3%.

Síntomas del coronavirus Covid-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) admite que «no se sabe lo suficiente sobre Covid-19 como para sacar conclusiones definitivas sobre cómo se transmite, las características clínicas de la enfermedad o el grado en que se ha propagado», pero se pueden buscar similitudes con otras cepas de coronavirus, que pueden presentarse de diversas formas; desde el resfriado común hasta la neumonía aguda. Estos son algunos de los síntomas más frecuentes entre los pacientes infectados hasta la fecha:

  • Fiebre.
  • Tos.
  • Dificultades para respirar.
  • Dolor de garganta.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Fatiga.
  • Congestión nasal.

En casos más graves, que generalmente ocurren en personas ancianas o que padecen alguna otra enfermedad la infección también puede causar:

  • Neumonía.
  • Síndrome respiratorio agudo severo.
  • Insuficiencia renal.

Basándose «en lo que se ha observado previamente como el período de incubación», los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que los síntomas podrían aparecen en tan sólo dos días o hasta 14 después de la exposición. No obstante, el epidemiólogo chino Zhong Nanshan, conocido por su trabajo en la gestión del brote de SARS y que ha sido nombrado asesor principal del Covid-19, sugiere que el período de incubación del nuevo coronavirus podría ser de 24 días.

Tratamiento del coronavirus Covid-19

Por el momento, no no se recomienda «ningún medicamento específico» para prevenir o tratar la infección, pero los médicos de medio mundo trabajan a contrarreloj en desarrollar una cura tomando como referencia las experiencias pasadas. Las autoridades de China tienen previsto comenzar en abril a probar en humanos vacunas creadas recientemente. «Varios equipos de investigación están probando técnicas diferentes para desarrollar una posible vacuna y se espera que la primera vacuna pueda ser sometida a exámenes clínicos a finales de abril», ha afirmado Xu Nanping, viceministro de Ciencia y Tecnología.

El Gobierno de China puso en marcha cinco formas distintas de abordar la crisis sanitaria, entre las que se encuentra el desarrollo de una vacuna, el uso de la ingeniería genética para producir proteínas que actúen como antígenos o la modificación de vacunas ya existentes, como la que se utiliza frente al Influenzavirus A. En cualquier caso, la OMS ha alertado de que el proceso para aplicar vacunas podría llevar «entre 12 y 18 meses». Además, el organismo ha recordado que las vacunas contra la neumonía, como la neumocócica y la vacuna contra ‘haemophilus influenzae’ de tipo B (Hib), no protegen contra el nuevo coronavirus; y que «no hay pruebas» que demuestren que enjuagarse regularmente la nariz con una solución salina proteja de la infección, al igual que comer ajo o aplicarse aceite de sésamo en la piel.

Los investigadores chinos llevan semanas probando diferentes compuestos —ya existentes y disponibles en cualquier farmacia— para ver si alguno logra combatir o, al menos, proteger a los pacientes de la neumonía, que es lo que finalmente acaba provocando las muertes. Hace unos días, Jianjun Gao, Zhenxue Tian y Xu Yang, farmacólogos del Hospital Universitario de Qingdao, presentaron un estudio que señala a un viejo fármaco, la cloroquina como un remedio aparentemente eficaz para detener la infección. «En los primeros estudios ‘in vitro’, se encontró que la cloroquina bloqueaba la infección por Covid-19 a unas concentraciones muy bajas», explican en este trabajo, publicado en la revista ‘BioScience Trends’.

Prevenir el contagio del coronavirus Covid-19

Por el momento, el mejor remedio es la prevención. Tras anunciar que el riesgo de expansión del Covid-19 ha pasado de nivel «alto» a «muy alto» en todo el mundo, equiparando así la situación global a la que vive China desde enero, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha dado diez consejos a la ciudadanía de todo el mundo para prevenir el contagio del virus y colaborar en el freno de su expansión. Entre ellos, no se incluye el uso de mascarillas, pero sí otro tipo de medidas cautelares muy similares a las de otras enfermedades infecciosas:

  1. Lavarse las manos frecuentemente con un gel antiséptico, o con agua y jabón si no se dispone de éste. El virus puede transmitirse al tocar superficies contaminadas o a enfermos, por lo que esta acción reduce los riesgos.
  2. Limpiar regularmente determinadas superficies, como los escritorios en lugares de trabajo o en la cocina.
  3. Asegurarse de que la información sobre el Covid-19 procede de fuentes fiables, como las agencias nacionales de salud pública, profesionales médicos, o la propia OMS. Saber, por ejemplo, que la enfermedad suele comenzar con fiebre o tos seca, no con molestias nasales.
  4. Evitar los desplazamientos si se tiene fiebre o tos. Si se cae enfermo durante un vuelo, informar inmediatamente a la tripulación, y una vez en el domicilio, contactar con profesionales sanitarios, contándoles dónde se ha estado.
  5. Toser o estornudar sobre la manga del brazo (no sobre la mano) o usar un pañuelo que deberá ser inmediatamente tirado a la basura, para después lavarse las manos.
  6. Si se tienen más de 60 años o problemas de salud tales como una enfermedad cardiovascular, respiratoria o diabetes, hay mayor riesgo de caer gravemente enfermo ante un hipotético contagio, por lo que deben tomarse precauciones extra, evitando zonas concurridas o lugares donde podría haber contacto con potenciales enfermos.
  7. En caso de sentirse mal, quedarse en casa y llamar a un médico o un profesional sanitario, que debería preguntar los síntomas, dónde se ha estado y con quién se ha tenido contacto.
  8. En caso de caer enfermo, quedarse en casa, separarse del resto de la familia, incluso al comer y dormir, y utilizar diferentes cubiertos y platos.
  9. Llamar al médico si se nota falta de aliento.
  10. En caso de vivir en una comunidad afectada, es comprensible sentir ansiedad. Buscar la manera en la que se puede ayudar en ella, y a la vez informarse de cómo garantizar la seguridad en lugares de trabajo, escuelas o lugares de culto.

En la misma línea, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) ha compartido algunas medidas de prevención que, en este caso, también se pueden aplicar a la gripe:

  • Evitar el contacto cercano con personas afectadas por infecciones respiratorias.
  • Lavarse las manos de forma frecuente, especialmente antes y después del contacto directo con personas enfermas y sus entornos.
  • Mantener una distancia de un metro entre personas (aproximadamente).
  • Cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo o pañuelos desechables al toser o estornudar y lavarse las manos después.

Además, la SEMPSPH ha recordado que ante la posibilidad de que se pueda transmitir a través de los alimentos, las autoridades sanitarias en las zonas afectadas recomiendan evitar el consumo de carne u otros alimentos que no estén adecuadamente cocinados. Para los viajeros que hayan acudido reciente a la zona de Wuhan, la Subdirección General de Sanidad Exterior recomienda:

  • Evitar el contacto cercano o directo con personas que sufren infecciones respiratorias agudas.
  • Mantener una buena higiene personal, especialmente después del contacto directo con personas enfermas.
  • Evitar el contacto cercano con animales vivos o muertos y sus secreciones.
  • Evitar consumir productos de origen animal (evitar carne o alimentos poco cocinados o crudos).

Por otro lado, Sanidad recuerda a los viajeros mayores y aquellos con problemas de salud subyacentes que pueden estar en riesgo de contraer una enfermedad más grave, por lo que deberán evaluar la posibilidad de un viaje a las zonas de riesgo. Actualmente, existe transmisión comunitaria en China continental, Singapur, Hong-Kong, Japón Corea del Sur, Irán, Italia (regiones de Lombardía, Véneto, Emilia-Romaña y Piamonte) y España (Madrid, Vitoria, Álava y La Rioja), aunque «pueden ir variando». Las personas que regresan de alguna zona de riesgo y que tienen buen estado de salud pueden llevar una vida normal, pero si en los 14 días posteriores al regreso del viaje desarrollasen síntomas respiratorios, deberán quedarse en su domicilio y contactar con los servicios de salud telefónicamente.

Hasta ahora, una de las medidas más frecuentes para evitar el contagio, consistía en guardar una distancia de seguridad de entre uno y dos metros, pero un estudio de epidemiólogos del Gobierno chino ha matizado esta posibilidad. Los investigadores han descubierto que el virus puede permanecer en el aire durante, al menos, 30 minutos y viajar hasta 4,5 metros. No obstante, este tiempo de permanencia depende de factores como la temperatura y el tipo de superficie. Por ejemplo, con una temperatura en torno a los 37 grados, puede sobrevivir durante dos o tres días en vidrio, tela, metal, plástico o papel.

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