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La cooperación internacional en Guatemala

Punto De Vista

Hacia un modelo de coordinación y rendición de cuentas

Guatemala ha realizado cambios que obedecen a un rediseño de su sistema de cooperación internacional, cambios que han sido originados esencialmente por la adopción de las agendas internacionales referente a la promoción del desarrollo, su financiamiento y la eficacia de la ayuda. En ese sentido, los acontecimientos más significativos para el país han sido la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo K´atun: Nuestra Guatemala 2032, la adopción de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Con la presentación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la adopción de la Agenda 2030, aprobada en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se presentan nuevos desafíos para la comunidad internacional, de la cual Guatemala no es ajena y en donde la cooperación internacional tiene un rol fundamental.

Según el IV Informe de Cooperación Internacional No Reembolsable para el Desarrollo (CINR): La CINR en el marco de la implementación del Plan Nacional de Desarrollo K´ATUN y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2016, elaborado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia, el sistema de cooperación internacional de Guatemala, se define como el conjunto de actores, normas y procedimientos que participan en el proceso de gestión, negociación, seguimiento y evaluación de la cooperación internacional.

Los actores que intervienen dentro del sistema anterior, pueden dividirse en dos grandes grupos: por un lado, los receptores, quienes demandan de la cooperación para contribuir al logro de sus objetivos de desarrollo. Por el otro lado, los cooperantes o donantes que son aquellos entes que poseen la capacidad y recursos para aportar a los actores receptores, en congruencia con las necesidades identificadas por éstos.

Los entes rectores en materia de cooperación internacional para Guatemala son: el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia y el Ministerio de Finanzas Públicas, instituciones que desde el ámbito de su competencia, coordinan el accionar de los oferentes y receptores de cooperación internacional.

Además de las instituciones del Organismo Ejecutivo, es necesario mencionar al Organismo Legislativo, al cual le corresponde de acuerdo con la Constitución Política de la República, aprobar, modificar o improbar el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado, teniendo un papel primordial en la aprobación de la cooperación internacional.

También, cabe señalar otros esfuerzos de articulación y diálogo con los cooperantes organizados, como lo es el Grupo G-13, la suscripción de las Declaraciones de Antigua I y II y la conformación de mesas con enfoque sectorial, para cumplir con el proceso de alineación de la cooperación internacional.

Hasta el año 2016, se han realizado varias conferencias que obedecen a la necesidad de hacer frente a los problemas de la financiación para el desarrollo en el mundo. La primera conferencia internacional sobre financiación para el desarrollo, se realizó en la ciudad de Monterrey, México, en el año 2002. De ella, surge el Consenso de Monterrey, en el cual se abordaron las limitaciones y oportunidades respecto de la cooperación internacional. La segunda conferencia internacional,  se realizó en la ciudad de Doha, Qatar, en diciembre 2008, en la que se examinó la aplicación del Consenso de Monterrey (2002).

La tercera conferencia internacional sobre financiación para el desarrollo se realizó en la ciudad de Addis Abeba, Etiopía, en julio de 2015, en la cual se aprobó la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) organizó cuatro foros de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda: Roma (2003), París (2005), Accra (2008) y Busan (2011). Pero sin duda, el foro más emblemático sobre la eficacia de la ayuda fue el realizado en París en el año 2005, donde se aprobó la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo. Dicha declaración tiene especial relevancia, puesto que se fundamenta en cinco principios, con los cuales, se ha regido la cooperación internacional hasta el presente: alineación, apropiación, armonización, gestión orientada a resultados y mutua responsabilidad. Para medir el avance de la ayuda al desarrollo se establecieron indicadores y metas, realizándose varias encuestas de medición, en las cuales Guatemala participa, remitiendo los resultados al secretariado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), siendo de los países signatarios en la medición de la eficacia de la ayuda.

En el año 2008, se adopta la Agenda de Acción de Accra, la cual trascendió el planteamiento de la Declaración de París de 2005 y con la Declaración de Busan en el 2011, se planteó una nueva y más incluyente agenda de desarrollo con actores que participan sobre metas comunes, principios compartidos y compromisos diferenciados, reconociendo el rol activo de la sociedad civil y el sector privado.

Para el sistema de cooperación internacional de Guatemala, lo anterior es una realidad que cobra cada vez más fuerza, necesitando de mecanismos innovadores para la gestión y ejecución de la cooperación internacional y el fomento  de alianzas para el desarrollo sostenible. De hecho, el ODS 17 se enfoca en la necesidad de generar alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

En otras palabras, los proyectos ejecutados con la sociedad civil o el sector privado y los proyectos ejecutados con la institucionalidad pública, deben estar alineados al marco de prioridades nacionales de desarrollo y la mutua rendición de cuentas. La rendición de cuentas significa responsabilizarse de la acción o inacción propia y en el segundo caso, aceptar las posibles sanciones por el incumplimiento de los compromisos acordados (SEGEPLAN, 2018).

Otro desafío para Guatemala, está en fortalecer su marco legal y elaborar una Política Nacional de Cooperación Internacional, que permita transitar hacia la consolidación de un mecanismo institucional para el diálogo entre Gobierno, los cooperantes y otros actores, como lo son el sector privado y las organizaciones no gubernamentales.

Resumiendo, para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la eficacia de la ayuda al desarrollo se necesita: diálogo permanente, sistematización de experiencias, continua coordinación, alineación con las prioridades nacionales y rendición de cuentas. La estructura básica del sistema de cooperación internacional de Guatemala, existe, pero sin duda alguna, necesita de ciertos ajustes y el fortalecimiento de varios mecanismos. Sin embargo, el proceso debe caminar por la vía de la coordinación y las alianzas, con el objeto de trascender de un modelo de receptores y oferentes hacia un modelo de socios igualitarios e interdependientes, mejorando los indicadores de alineación, evitando la fragmentación y dispersión de la cooperación internacional. Como nota final, ahora que Guatemala es parte del Centro de Desarrollo de la OCDE, la cooperación internacional puede ser un tema estratégico para tratar en este foro.

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