Home > Columnas > Modernización fiscal y desarrollo social (parte 3)

Modernización fiscal y desarrollo social (parte 3)

Crisol Literario

La política fiscal como todo proceso tiene entradas (insumos) que en este caso son los ingresos al fisco (los llamados impuestos), tiene una organización que sería la elaboración del Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Nación (con base a la ley Orgánica del Presupuesto (Decreto 101-97 del Congreso) y, finalmente, tiene salidas (o productos) representados en bienes y servicios mediante la ejecución y puesta en marcha del presupuesto general de la nación. Este conjunto organizado de actividades afecta e incide en el comportamiento económico de los países. Por tanto, para  que toda modernización fiscal tenga sentido de desarrollo social debe mejorarse en los indicadores macroeconómicos modernizando la política monetaria, cambiaria y crediticia que en gran medida explican el componente macroeconómico del país.  Es notable conocer que el Banco Central de Guatemala (Banguat) hacia  finales de diciembre del pasado año 2019, oficializó las nuevas cuentas nacionales base 2013, generando un ajuste en el Producto Interno Bruto (PIB) en comparación con el antiguo cálculo del PIB de base año 2001. Con lo cual, muchos de los indicadores calculados como porcentajes del PIB ahora tienen valores mayores a los que se venían manejando.

Sin duda, esta actualización del PIB base 2013 es un avance en la interpretación del Producto Interno Bruto -PIB- del país. No obstante, es importante resaltar que la administración gubernamental debe fortalecer el objetivo finalista de la Constitución Política de la República. El bien común. Para ello, debe adjudicarse la cultura de la mejora y calidad continua en la entrega de los bienes y servicios a la población, especialmente aquella en condiciones de vulnerabilidad social. Se reconoce que el nuevo ajuste en las cuentas nacionales, es un logro, pero no implica necesariamente una disminución real de las carencias y precariedades que cotidianamente enfrenta la población guatemalteca. Para fundamentar el contenido del párrafo, la tabla siguiente evidencia que de los cuatro rubros macroeconómicos que se presentan, solamente uno ha evolucionado ascendentemente a lo largo de los años estudiados (2014 al 2019). Estas son las Remesas Familiares.

Selección de indicadores macroeconómicos 2014-2019

Indicadores 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Tasa de crecimiento del PIB 4.4 4.1 2.7 3.0 3.1 3.5
Remesas-familiares-a-guatemala-aumento-12/">Remesas familiares como porcentaje del PIB 9.4 10.1 10.7 11.4 13.1 13.8
Exportaciones como porcentaje del PIB 18.3 17.1 15.7 15.3 15.5 13.4
Inversión extranjera directa como porcentaje del PIB 2.4 2.0 1.8 1.6 1.4 0.9

     Fuente: Icefi con base a cifras oficiales del Banco de Guatemala. 1/La cifra de inversión extranjera directa de 2019 corresponde al valor preliminar del mes de septiembre.

Las remesas familiares expresen una tendencia sostenida hacia el alza; lo cual, sugiere que el sector externo de la economía guatemalteca cada vez depende del aporte de guatemaltecos en el extranjero (especialmente en Estados Unidos). Aunque las exportaciones participan en la economía del país en valioso porcentaje, es evidente que para los años reportados, el sector ha disminuido en cinco puntos porcentuales respecto del PIB.  En una tercera instancia, se puede observar que la Inversión Extranjera Directa (IED) ha sufrido una caída significativa, hacia el año 2019.

La IED se ve estimulada cuando el país receptor ofrece un clima favorable para la inversión (no burocracia en el papeleo para la creación de empresas, certeza jurídica, claridad en la política fiscal y seguridad ciudadana). Es justamente en estos factores que Guatemala está deficitaria. Aunque la Macroeconomía se ha mantenido estable, no es suficiente para atraer la Inversión Extranjera Directa. El Banco Central -Banguat- está haciendo un significativo esfuerzo; pero en materia de política fiscal, se hace necesario modernizar el sistema tributario en concordancia con de las necesidades del Presupuesto General de la Nación.

Brecha fiscal: ante la débil y frágil capacidad de recaudación para alcanzar la meta tributaria, las autoridades (en los años recientes) acudieron a incrementar el déficit fiscal, pasando del 1.1% del PIB en 2016 al 2.3% en 2019. En consecuencia, el saldo de la deuda pública se incrementó durante el período, aproximándose al 26.9 % del PIB en 2019, el nivel más alto de la historia fiscal reciente de Guatemala.

Gráfica 1. Guatemala: déficit presupuestario ejecutado respecto del PIB. Años 2001-2019.

Fuente: Icefi, con base a cifras oficiales.

Conforme a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe -CEPAL- Guatemala es el segundo país de la región con la carga tributaria más baja respecto de su propio PIB; indican que el déficit se sitúa alrededor del 10 y el 12%.  Para mejorar la carga tributaria existen metodologías económicas que basan la política fiscal en el comportamiento económico del país; bien sea que se encuentre en una fase expansiva de crecimiento o en una fase contractiva o recesiva. También, como bien indica el economista francés, Thomas Piketty, el tributo de un país pasa por el ámbito de la filosofía política y no solamente desde el punto de vista técnico (aunque este último es fundamental), remarca. 

Deuda pública y riesgo fiscal: como se observa en la gráfica a continuación, la deuda pública para el año 2019, alcanzó niveles cercanos al 27% del PIB. Aunque analistas señalan que es un cifra o valor perteneciente al intervalo o rango aceptable (20 a 40% del PIB); fortaleciéndose este criterio debido a  que el déficit presupuestario (gráfica anterior) se encuentra para el mismo año, por abajo del 3% del PIB (esto teóricamente es cierto). Pero…, en las interioridades de las cuentas nacionales y de la crisis social esta cifra del 27%, constituye un riesgo fiscal debido a la baja recaudación del país, principalmente a través de ingresos tributarios como la principal fuente para financiar al Estado. Año con año, se ha debilitado.

No obstante que Guatemala tiene la menor deuda pública de Centroamérica, también tiene  una baja capacidad  de recaudación por lo que la solvencia de pago se hace más vulnerable. Además, otra de las características de insostenibilidad es que el saldo de la deuda pública de Guatemala es el más bajo entre los países de  Centroamérica; pero, se paga en promedio la segunda tasa de interés más alta de la región. Aproximadamente, el 6.8% sobre los valores endeudados. (Icefi. Perfiles Macro fiscales).

Gráfica 2. Guatemala: deuda pública de Gobierno Central como porcentaje del PIB. 2001-2018 y estimada de cierre 2019.

Fuente: Icefi. Cifras oficiales. Fina atención de Sucely Donis,  economista senior.

El estudio de los riesgos fiscales sirve para fortalecer los indicadores financieros en el monitoreo del comportamiento tributario de utilidad para que la entidad recaudadora aumente lo niveles de  resiliencia fiscal y disminuya la vulnerabilidad de las finanzas públicas. Permiten, además, los estudios de riesgo fiscal conocer por dónde orientar y reasignar el gasto. Igualmente, genera en  los acreedores una visión de innovación para alcanzar negociaciones de inversión a tasas favorables que puedan destinarse al desarrollo social del país. El presente artículo pretende dibujar rasgos generales de la realidad política, macroeconómica y fiscal de Guatemala. Continuará.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor:

Leave a Reply