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Modernización fiscal y desarrollo social (parte IV)

Crisol Literario

Prefacio: “En tiempos de  crisis y calamidad pública, entre todos debemos solidarizarnos. Todos, sin excepción, somos vulnerables por lo que la fraternidad  y acciones sociales deben prevalecer para amortiguar la crisis del Covid-19” por Dr. Manuel Elkin Patarroyo, inmunólogo y epidemiólogo colombiano de gran trayectoria científica, se le reconoce por desarrollar una vacuna contra la Malaria. La cual, fue donada a la Organización Mundial de la Salud -OMS- en búsqueda de mejorar las condiciones de vida de los más afectados y evitar un monopolio sobre la vacuna. Entrevista en CNN, con Camilo Egaña.

Como se ha indicado en artículos anteriores, la política fiscal es el uso del presupuesto del gobierno que afecta a una economía. Cuando el gobierno decide los impuestos que se recaudarán, los pagos de transferencia que efectuará; o los bienes y servicios que comprará, está dando forma a su política fiscal. En otras palabras, el estado de la política fiscal se resume examinando la diferencia entre lo que el gobierno paga y lo que recibe; es decir, el déficit público. La política fiscal va más allá, afecta también el tipo de cambio y la balanza comercial. ¿Cómo es esto? En el caso de una expansión fiscal, los tipos de interés tienden a aumentar y esto atrae el capital extranjero;  además, propicia que los bienes importados sean más baratos y las exportaciones más caras en el extranjero. Lo cual, conduce a una disminución en la balanza de pagos del país.

La política fiscal es una importante herramienta para la gestión de la economía debido a su habilidad de afectar a la suma total producida, es decir: el Producto Interior Bruto -PIB- que para el caso de Guatemala tiene una nueva base (en términos constantes) año 2013. De esta forma, todo país o nación, cuyo espíritu de libertad esté basado en la democracia su la política fiscal se constituye en el Alma de la Administración Pública; incluso de la Administración Privada. Se dice que los precios del crudo (petróleo) están cayendo y que esto afecta el IVA-extranjero recaudado, es cierto. Pero igual, los precios de los productos hacia la baja favorecen la liquidez del ciudadano común permitiendo capacidad de compra de otros rubros esenciales de la Canasta Básica Alimentaria. En esta coyuntura de crisis (Covid-19), se debe dar solvencia a la población.

Por el lado de la política tributaria hay varias vías de apoyo; una de ellas, suspender temporalmente el pago del Impuesto de Solidaridad -ISO- para que las actividades empresariales (interior del país) continúen trabajando y que el empleo no se pare. Así mismo, aunque no aplica una amnistía fiscal, si debe contemplarse el pago del crédito fiscal (compensador social) a las empresas exportadoras y aquellas que venden bienes y servicios a entidades (locales) que están exentas de impuestos. Seguramente, la entidad recaudadora tendrá razones del porqué retuvo la devolución del crédito fiscal hacia el último cuatrimestre del pasado año 2019; pero ante la crisis pública, planteada por el Coronavirus (Covid-19), se hace imperativo la devolución del crédito fiscal para estimular las exportaciones.

Para seguir la inspiración del prefacio, es urgente reducir la velocidad de propagación del virus; y para ello, se requiere del más exhaustivo análisis de la política fiscal del Estado de Guatemala. La ley Orgánica del Presupuesto (Decreto Legislativo 101-97) establece montos para contingencias que deben quedar previstos en los presupuestos anuales y cuando esto sea insuficiente, el Congreso tiene la responsabilidad social de buscar y aprobar fuentes de financiamiento con la celeridad del caso para mitigar la emergencia humanitaria, en este caso referido al Coronavirus (Covid-19).

Revelador es el hecho que la capacidad de la política fiscal de afectar la producción -PIB-, por la vía de incidir en la demanda agregada, la convierte en una herramienta potencial para la estabilización económica en tiempos de recesión y crisis pública. El gobierno puede llevar a cabo una política fiscal expansiva; ayudando así, reestablecer la producción a su nivel normal sin perder los niveles de fuentes de trabajo, por un lado. Y por otro lado, dado que la crisis es temporal (ciclo de vida de Covid-19) unido a que en  verano su propagación es lenta, se podrá volver a los esquemas normales mediante la implementación de una política fiscal “Contracíclica” conocida como estabilizadores automáticos. Y tras el mediano plazo (menos de un año) si se aplican acciones preventivas, todo en materia de estabilidad macroeconómica, social y política seguirá su curso normal en el país; no sin antes, atesorar la lección que nos haya dejado el Covid-19.

Finalmente, para continuar el curso de esta miniserie en materia de política fiscal, indicar que economistas especializados en finanzas públicas han enumerado cuatro objetivos de la política fiscal: simplicidad, eficiencia, justicias y suficiencia de ingresos fiscales. Aunque estos objetivos se hallan ampliamente aceptados, a menudo entran en conflicto entre sí, y diferentes economistas tienen distintos puntos de vista sobre el equilibrio adecuado entre ellos. Acerca de estos puntos se comentará en sucesivos artículos de esta miniserie dedicada a la Política Fiscal y sus implicaciones en el Desarrollo Social. Continuará.

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