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Nuestros héroes de uniforme

Kidon

Durante la historia del país, hemos atravesado diferentes situaciones de fuerza mayor, algunas naturales y otras producidas por el hombre, donde los héroes de uniforme con coraje y decisión han salido en defensa de la institucionalidad y el bien común, a pesar de las circunstancias adversas.

Como olvidar a nuestro Ejército y a las fuerzas del orden que a base de sangre, sudor y lágrimas lograron derrotar la amenaza terrorista que tenia por objeto tomar el control del país para imponer un régimen castrista, basado en la repartición igualitaria de la miseria. De la misma forma, su participación durante el terremoto del 1,976 donde junto a la población civil lucharon por la reconstrucción nacional.

Al igual que durante las diferentes catástrofes naturales vividas en los últimos tiempos, como el paso de las tormentas Mitch, Stan y Ágata, los terremotos de San Marcos, el deslave en Santa Catarina Pinula, la erupción del Volcán de Fuego, y otras, donde la colaboración de estos hermanos guatemaltecos fue vital para mitigar los daños.

Desde luego, el reconocimiento y agradecimiento se extiende a los agentes de policía en sus distintas modalidades, cuerpos de socorro del país y salubristas en general, quienes desde sus propias trincheras han librado diferentes batallas en busca de la reconstrucción nacional y el bienestar humano.

Hoy, que el país es impactado por una pandemia, de nuevo vemos a estas valientes personas dejar su hogar y familia para salir en protección de los guatemaltecos, unos cuidando la seguridad nacional y el respeto al estado de calamidad decretado, otros desde la provisión de servicios esenciales como el transporte, gasolina, alimentación y bancario, y otros, desde el servicio de salud y sus extenuantes turnos.

La transmisión de los medios de comunicación y las redes sociales revelan, por ejemplo, como los héroes de filipina blanca, azul o verde, asignados en los distintos hospitales del país, a costa de su propia integridad, a veces en condiciones mínimas de seguridad, otras con casa llena, y otras desafiando el sueño, el hambre y la vida social, tratan a diario de salvar vidas o conceder un poco de felicidad a los más necesitados.

Sus rostros y uniformes revelan cansancio y aún con las marcas en su piel dejadas por las mascarillas y gafas de seguridad, siguen sonriendo y atendiendo al llamado de la población en cumplimiento de aquel juramento hipocrático de aliviar al enfermo. Créanme, muy pocos aguantarían un régimen así, por algo Dios les dio esa vocación.

Sabemos que la prueba es difícil, por ello les pedimos por favor no claudicar, y seguir adelante en su sagrada misión, sin detenerse ni bajar la guardia. Recuerden, que cada día trae su afán y que es Dios quien los utiliza como instrumento de sanidad, de paz, y calma, lo cual debe constituir el mayor aliento y moral para su realizar su labor.

Sin lugar a duda, a base de oración, del uso apropiado de las medidas de contención, así como del arduo trabajo que ustedes realizan, saldremos victoriosos de este nuevo embate, teniendo por seguro que habremos logrado un aprendizaje más en este mundo.

Por ello, es justo hacer un reconocimiento merecido a estas personas, por la gran labor que a diario realizan en beneficio de todos, sepan que estamos con ustedes y que nos sentimos plenamente agradecidos y orgullosos de contar con su valiente ayuda.

Todo pasa y mañana esta tragedia será un recuerdo más en la historia de la nación, donde también quedaran grabados sus nombres como héroes nacionales. Adelante con espíritu de vencedores.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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