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Lugar Hermenéutico

Sin duda alguna estamos muy lejos de poder estimar los enormes costos que esta pandemia dejara a la sociedad mundial, entiéndase no solamente los económicos pues los más valiosos, los incalculables son los relacionados con la vida y la salud de las personas y aquellos que se asocian a su bienestar.  Es más, estamos muy lejos de tan siquiera poder calcular el final de esta terrible pandemia.

Sin embargo, es imposible no situar atención en los altos impactos en diferentes sectores económicos que están golpeando mundialmente, siendo uno de estos el sector aéreo internacional. La industria de la aviación está enfrentando una crisis sin precedentes, jamás antes vista en su historia.

La expansión de la pandemia ha impactado fuertemente en el tráfico aéreo internacional, el cual ha alcanzado una disminución en las operaciones que sobrepasa el 75% globalmente, proyectando que esta continúe a la baja, si más aerolíneas deciden suspender operaciones derivado de las medidas de contención, que los diferentes Estados han establecido.

Solamente en la región en todo el sistema que va más allá de las líneas aéreas, el sector aporta más de miles de empleos directos e indirectos, moviliza millones de toneladas en concepto de carga y conecta a la región con el mundo.

Esta disminución de operaciones ha tenido consecuencias significativas en toda la cadena de los proveedores de servicios del sistema de la aviación, tal es el caso de los servicios de navegación aérea (ANSPs por sus siglas en inglés), que dicho sea de paso en el caso centroamericano son prestados con un nivel de integración regional y excelencia mundial por medio de la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación aérea, COCESNA.

A nivel internacional la Organización de Servicios de Navegación Aérea Civil (CANSO, por sus siglas en inglés) ha emitido diferentes comunicados en los cuales solicita a los Estados, considerar en los planes de recuperación económica los ANSPs, con el fin de contener las consecuencias económicas y de esta manera asegurar la estabilidad, resiliencia e integridad de los sistemas de aviación.

Los servicios de navegación aérea y vigilancia al vuelo, entre otros, son vitales para garantizar la seguridad de los vuelos, entre ellos los humanitarios y que el tráfico de carga no se detenga, sin embargo, las restricciones impuestas por los Estados en la región han dejado una reducción de más del 70% de las operaciones lo cual dificulta la sostenibilidad en todos sus órdenes.

Es fundamental que como se está haciendo en otras latitudes del mundo, Estados, Banca de Desarrollo u otros organismos regionales y extrarregionales, incluyan todo el sistema aéreo en los planes de recuperación económica para garantizar que estos sigan prestos en seguir brindando servicios de excelencia como hasta la fecha se han llevado, pues la cantidad de incidentes y accidentes aéreos en la región es de los más bajos del mundo.

Lo anterior gracias a una cadena de servicios robusta y eficiente que optimiza rutas, verifica continuamente los sistemas de navegación aérea, da asistencias relacionadas con la vigilancia y acompañamiento a las aeronaves en todas las etapas de su trayecto, garantizando que cada vuelo llegue seguro y en el tiempo previsto.

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