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Crisis = Oportunidad

Políticamente Incorrecta

Mi Mentor, el Doctor Armando De La Torre siempre nos decía en clase que “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones” (no recuerdo el autor) y que “en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” de Campoamor. En buen chapín, los grandes errores están basados en muy buenas intenciones, y todo depende de la perspectiva de cada quien.

La humanidad ha pasado diversas calamidades en los últimos 200 años que van desde pestes que no solo infectaron, sino mataron a miles de miles de personas, sino también guerras que aniquilaron millones de seres humanos sanos, fuertes, ya no digamos ancianos, niños y enfermos. Ver cómo se ha reprendido la humanidad luego de estas, es no pretender inventar la rueda, sino tomar lo que la Historia nos ha demostrado que funciona. Poner en práctica lo que ya se sabe que funciona, no experimentar, improvisar, o repetir los errores de otros.

El Plan Marshall (Programa de Recuperación de Europa), que reconstruyó directamente a Europa, y contribuyó a mejoras en el resto del mundo, luego de la Segunda Guerra Mundial, debiera ser un insumo a considerar. Europa, epicentro principal de esa cruenta guerra, estaba destruída. Fue un programa de reconstrucción económica, social y espiritual de un continente que veía su sociedad en trizas. Si bien la estrategia no fue ideal para quienes amamos la libertad, especialmente los Liberales Clásicos, los objetivos si lo son. El enfoque en el crecimiento de las ventajas comparativas de Europa, fue clave para el boom económico que siguió la devastación. ¿Funcionó? Si.

La caída del mercado cambiario de 1929 dio lugar al período que se conoce como la Gran Depresión. Esa recesión espantosa alcanzó Europa, en mayor grado, y el continente Americano en menor grado, a pesar de su cercanía. Los Demócratas de ese entonces, que no eran los DemocRATAS de hoy, ya que amaban su país, fomentaron el consumo e incrementaron la producción en lo que se llamó el New Deal del Presidente Franklin Delano Roosevelt. La Reserva Federal concedió grandes créditos a la banca, se concedieron grandes créditos para fomentar la inversión empresarial, se decretó un salario mínimo que no sofocaba a los patronos pero ayudaba a los trabajadores, incentivando la contratación. De igual forma, se ocupó de atender a los jubilados financiado por el impuestos a las bebidas. Y sobre todo, creó grandes incentivos para las grandes industrias y el agro. ¿Funcionó? Si.

Cuando finalizó la Guerra de Corea, en 1953, Corea del Sur era más pobre que Haití hoy día. El gobierno de Corea apostó a su único recurso, su población. Invirtieron la mayoría de sus recursos en educación. Con ello, invirtieron a largo plazo en el boom tecnológico y científico cuyos frutos hoy cosechan. Cabe mencionar que en ese milagro económico surgió “el chaebol”, la mayoría de las grandes empresas fueron creadas, y son a la fecha, dominadas por familias. Además de generar el bienestar de sus dueños, han generado gran riqueza para todo el país. Corea, cómo Japón y otras naciones asiáticas, ofrecieron ayuda a las industrias, exigiendo eficiencia y responsabilidad social a las empresas. Pregunto… ¿funcionó? Ciertamente, sí.

Vietnam se tardó 40 años en reconstruirse, y superar la crisis en que la dejó sumergida el comunismo.  El proceso de renovación, Doi Moi, pasó de economía centralmente planificada estilo socialista, a una economía cada vez más libre. Al igual que su vecino del norte, La República Popular de China, económicamente, no políticamente, la libertad del emprendimiento creció.

Y finalmente, veamos Singapur. Bajo la dictadura de más de 30 años de Lee Kuan Yew, su padre fundador, Singapur es el país donde más a aumentado la riqueza, en todo el planeta, en los últimos 50 años. Su eje, libertad económica y una altísima inversión en educación. Es el líder mundial en la muchas industrias con un alto valor agregado.

Ante la crisis del Covid19, estamos viendo muchas “fórmulas” implementadas, casi todas Keynesianas, populistas y proteccionistas. Lo que a un país le funciona, quizás no le funcione al próximo. Sin embargo, la Historia, y la lógica, nos dice que el mercado se regulará sólo, si el gobierno se lo permite.

El Presidente Alejandro Giammattei está tratando, en serio, de que Guatemala no vaya a la quiebra. Sin embargo, de todas las medidas que ha anunciado, las únicas que como seguidora de la escuela Liberal Clásica no me parecen, son las adoptadas por una Sat hambrienta y poco ética, que sólo sirve a los intereses del Fondo Monetario que le exigen mayor recaudación tributaria. Si en Guatemala, como en tantos otros países, redujeran la carga impositiva anulando el ISR, dejando el IVA como impuesto único, la reactivación económica sería inminente.

Mientras más tiene el individuo en su bolsillo, más consume. Es naturaleza humana. A mayor demanda, mayor oferta. Y ahora que China dejará de ser el mayor proveedor del planeta de “de todo”, nos abre la puerta a los demás a producir, a crear, a generar, a suplir la demanda mundial de mano de obra a bajo costo, de productos que ya hacemos y que no nos compraban por la competencia con China, etc. No será con control de precios, medidas populistas de “no pagar” y similares que saldremos adelante. TODO tiene un precio, NADA es gratis.

Insisto, las crisis traen oportunidades. La pregunta es, si nos pondremos las pilas para aprovecharlas.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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