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El escenario de la catástrofe

Sueños…

Los momentos de crisis tienen la virtud de reflejar la verdad de las relaciones sociales. Todas las personas actuamos de acuerdo a nuestros intereses individuales y de clase. Eso sí los maquillamos de amor por la humanidad, cariño por los demás y desprecio por todos los que no piensan como yo pues están equivocados. Las crisis tienen la virtud de generar cambios fundamentales para continuar la existencia en otras condiciones mejores, o para ver morir al cuerpo (social o físico) que no puede adaptarse a las nuevas circunstancias.

En estos momentos menudean las evaluaciones de la crisis, y las opiniones de como resolver el problema. O, en el mejor de los casos, se trata de comprender el futuro de las relaciones sociales para determinar hacia dónde podrá evolucionar la sociedad una vez pasada la tormenta.

Voy a tratar de comprender los escenarios posibles del futuro, bajo la luz de dos filósofos de la economía. Uno, un alemán de cuyo nombre no queremos acordarnos, que en los años 40 del siglo 19 decía: “Mi investigación desembocaba en el resultado de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de «sociedad civil», y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la Economía Política.” Es decir, la sociedad civil es la forma en que los humanos interactuamos basados en un sistema económico sobre el cual construimos la cultura, la educación, la política, las creencias, las familias, el poder.

El coronavirus ha puesto en jaque el sistema social basado en la productividad acelerada, el cambio tecnológico, el control de los entes financieros sobre el ser humano y la naturaleza, el divorcio del humano con la naturaleza y el consumo irracional de los recursos.

Es la primera crisis de la sobreproducción, la sobrepoblación humana y el desprecio de la naturaleza y el resto de seres vivos. En el momento actual podemos esperar 1 millón de infectados a mediados de abril, con cerca de 50 mil muertes. Lo que nos indica que los escenarios posibles son oscuros.

Un primer escenario es el que todos deseamos. Que exista un pico en la curva de infecciones, que esa curva se alcance a mediados de abril, y que a partir de ese momento retornemos a la normalidad. Entre paréntesis digamos que esa normalidad ya no será igual, el mundo nunca será igual, será mejor o peor. Sí superamos la crisis entre abril y mayo, el mundo tenderá a reconstruirse con base en los estados actuales, cuyos gobiernos quedarán extremadamente débiles y endeudados. Las ocho superpotencias que se disputan el poder verán su peso relativo diferenciado, unas superpotencias serán más fuertes que otras. La base del sistema será el mercado y gobiernos autoritarios, pero la gente volverá a trabajar y consumir.

El segundo escenario es que el pico de la tierra prometida se alcance entre octubre y noviembre, con lo cual el sistema económico-social quedaría muy comprometido y los estados se reconstruirían sobre modelos autoritarios, ya sean regionales o nacionales. El tercer escenario, será la génesis o el apocalipsis como dijera acertadamente Eliane Brum (https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585248331_884657.html). Retornaremos los humanos a nuestro ser consciente, a ser una parte de la naturaleza, respetuosos de la vida y los sentimientos de los otros animales, las plantas, los ríos, los bosques, o haremos desaparecer las condiciones de vida en este paraíso.

El primer escenario

Vamos a suponer que alcanzamos el pico de la crisis en abril-mayo, y que podemos reconstruir las sociedades, más o menos, como las conocemos hasta hoy. Para ello hay que resolver los problemas fundamentales: ¿para que la sociedad continúe funcionando hay que garantizar que la gente pueda consumir lo básico para no morir masivamente o para no entrar en pánico?, además, ¿cómo mantener la producción de los elementos básicos de consumo: alimentos, servicios públicos, medicinas, comercios de esos productos?, de no responderse esta pregunta, los saqueos masivos, las confrontaciones, las muertes violentas podrían generar el caos. ¿Cómo mantener funcionando los poderes del estado, o que poderes del estado?, ¿A quién reconocería la sociedad como autoridad?, ¿quién determinaría la nueva organización social, la distribución de la riqueza, el control de los servicios públicos?, ¿podremos encontrar soluciones o caeremos en el pánico y la desesperación?, ¿la gente se organizará en grupos familiares, comunales, militares o fanáticos religiosos?

Avanzaremos algunas respuestas al estudiar a nuestra segunda economista, la señora Kristalina Georgieva, directora del FMI.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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