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Política fiscal en tiempos de Covid-19 (2)

Crisol Literario

Prefacio: noticia televisiva lunes 30 de marzo, la ANAM coordina actividades de servicio social con el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Desarrollo Social. Desde esta tribuna se exhorta al gobierno local a colaborar en esta coordinación haciendo su mejor esfuerzo para contener, en su territorio, la propagación del infeccioso virus Covid-19. Y si es posible, implementar medidas de supresión del virus para aplanar (achicar) la curva de transmisión minimizando el contagio comunitario. Esta acción positiva urge en el territorio nacional para evitar saturar centros asistenciales, dando paso a pacientes con altos índices de severidad infecciosa. Estas medidas son: lavado de manos con agua y jabón lo más frecuente posible, distanciamiento social, pruebas (test) de comprobación de temperatura y campañas educacionales provinciales.

Cuerpo del artículo: las medidas sanitarias implementadas a nivel mundial buscando niveles de contención, mitigación y supresión de Covid-19 está trayendo consigo descompensaciones sociales, políticas y económicas. El Fondo Monetario Internacional, por intermedio de su directora gerente, advirtió que Covid-19 podría traer una recesión igual o mayor a la sucedida tras la crisis inmobiliaria del 2007-2008. Y dijo que el Fondo Monetario Internacional -FMI-, está listo para desplegar toda su capacidad de préstamos. Agregó que el fondo apoya las medidas fiscales extraordinarias que muchos países han tomado para reforzar los sistemas de salud y proteger a los trabajadores y a las empresas afectadas. (Referencia: elPeriódico, 24-03-2020). Del mismo modo, se han pronunciado, la Organización Europea para la Cooperación Económica -OECD- y el Banco Mundial en apoyo a las economías emergentes.

Como se ha indicado en las anteriores miniseries dedicadas a la Modernización de la Política Fiscal y su impacto en el Desarrollo Social del País; en el sentido que los dos pilares centrales de toda economía son: por un lado, el sistema tributario (base de la política fiscal) que en gran parte determina la capacidad del gasto público por medio del presupuesto general de Ingresos y Egresos de la Nación; y por el otro lado, se encuentra la política monetaria cuyo principal objetivo es regular los niveles de liquidez manejando el nivel de la tasa líder en el mercado financiero y cuidar que los niveles de inflación se mantengan en las proyecciones establecidas para 2019-2020 de  4%  +/- 1. Gratificante, noticia ha sido conocer para el caso de Guatemala, que el Banco Central -Banguat- cuenta con reservas internacionales que alcanzan para cubrir (aproximadamente) 9.1 meses de importaciones a diferencia de la crisis del 2007-2008 cuando las reservas internacionales solo podían cubrir 3.2 meses de importaciones. Hoy estamos mejor, en términos de estabilidad macroeconómica. Ahora toca, apoyar la parte microeconómica del país y más en esta crisis Covid-19.

En el mismo orden de ideas, se ha publicado anteriormente que las economías (todas sin excepción) sufren ciclos económicos (Joshep Schumpeter 1883-1850, economista austriaco-estadounidense). Tomando esto como válido, y para reforzar el buen estado actual de la economía guatemalteca, se presenta a manera de ilustración la gráfica siguiente en la que se muestra la posición de Guatemala en la primera fase de la curva del ciclo económico, 2019. Se observa que Guatemala se encuentra en la fase de expansión; lo cual, es reflejo de una economía saludable concordando con lo explicado recientemente por funcionarios del Banco Central;  esta salud macroeconómica se puede traducir en un prudente manejo de la tasa líder, la tasa interés bancaria, del tipo de cambio y de la inflación). La actual crisis ha obligado a realizar ajustes en la tasa líder aligerando la tasa de interés bancaria para generar liquidez que se traduzca en una mayor inversión y consumo por la vía de préstamos a tasas más bajas; pero también, el Banguat se ha visto en la necesidad de salir a la venta de divisas (US$) para controlar el tipo de cambio por el repunte (apreciación del dólar frente al quetzal).

Para tranquilidad de la economía, la inflación se ha mantenido en niveles proyectados por el Banco Central (con ligeros altibajos para el año 2018, pero en general se ha mantenido alrededor del valor central del rango construido (ver área sombreada; es más, para noviembre-diciembre 2019; la inflación se ubicó alrededor de 2.92% por debajo del límite inferior proyectado para el mismo período. Por lo que existe margen, dentro de la propia banda de aceptación, de manejo de la tasa de inflación conforme a las proyecciones de la política monetaria (4%  +/-  1) para 2019-2020. Todo lo anterior, ofrece garantía que el Banguat tiene sostenibilidad macroeconómica; como también, márgenes de regulación de la tasa de inflación, como se observa en la gráfica.

Y, la confianza se reafirma al  visualizar que la tasa de inflación subyacente cuya finalidad es evidenciar el origen de los choques que afectan la inflación total (por ejemplo, aumento de precios por acaparamiento de maíz o frijol, o de algún otro producto; especialmente en época de crisis como la planteada por Covid-19). Por ello, las entidades encargadas como la unidad del Ministerio de Economía DIACO y la PDH, deben estar atentos a estos fenómenos de acaparamiento; o simplemente, atentos al sobre-precio anormal de productos.

Hay algo más, igualmente interesante, de la inflación subyacente y es que mide o captura los efectos de la demanda agregada en el comportamiento de la inflación total, a noviembre de 2019 registró una variación interanual de 3.07%, nivel que se ubica dentro de la meta de la unidad monetaria (4% +/- 1 punto porcentual). Sugiriendo que al aislar los efectos de los choques de oferta en algunos rubros de la división de alimentos, donde suele haber incertidumbre o volatilidad; así como en los cambios en los precios de los energéticos (actualmente el efecto es hacia la baja de los precios del barril de petróleo). Al aislar estos efectos gracias al conocimiento que ofrece la inflación subyacente, se puede apreciar que la inflación es congruente con la posición cíclica de Guatemala revisada en la gráfica. (Referencia: Banco de Guatemala).

Debido a este análisis, el equipo #Crisol Literario opina en relación al amortiguamiento de la crisis social y económica  generada por la pandemia viral Covid-19, atender los dos pilares centrales de toda economía: La Oferta y la Demanda de forma paralela.  ¿Cómo? Por el lado de la demanda estimular la inversión pública  y solo hay un camino fiscalmente hablando: la deuda pública, para dejar intacta y no tocar la recaudación fiscal planteada desde sus orígenes.

Por fortuna, Guatemala es el segundo o tercer país de la región con menor deuda pública respecto de su PIB, aunque relativamente alta (26.9% del PIB), todavía hay margen de maniobra. Con ello, la recaudación de impuestos quedaría tal cual está planteada hasta estos momentos. Como todo tiene un costo, la contrapartida sería soportar ampliación de la brecha fiscal (mediante la colocación de bonos del tesoro o títulos públicos para financiar el déficit). Ante la crisis parece ser lo más sano. Creemos que el gobierno hace lo apropiado (en el marco de la emergencia Covid-19) en diversificar o democratizar la colocación de bonos del tesoro en varios agentes económicos. Finalmente, por el lado de la demanda, la utilización de los fondos está delimitado en el Decreto 12-2020: “Ley de emergencia para proteger a los guatemaltecos de los efectos causados por la pandemia Coronavirus Covid-19”.

Del mismo modo que se valora el contenido del referido Decreto 12-2020, se solicita para evitar suspicacias reformar o extraer del artículo trece numeral 2, referente al fondo para la Micro, Pequeñas y Medianas Empresas -MIPYMES- el tercer párrafo (integrado por una sola línea) que en su parte conducente indica: “Estos créditos se otorgarán sin restricción, para las personas políticamente expuestas”, es una acotación innecesaria y solo crea suspicacias en la población. Se solicita reformar el artículo, sustrayendo la acotación referida.

Mientras que por el lado de la oferta, se hace necesario fortalecer a las empresas más dependientes del “Flujo de Caja” para hacer frente a sus obligaciones (impuestos, proveedores y pagos de salarios) evitando que caigan en iliquidez y no puedan cubrir sus compromisos. Seguramente entre este grupo de pequeñas y medianas empresas habrá muchas a quienes el fisco (basado en la ley del IVA y en el Código Tributario, Decreto 6-91) deberá devolver Crédito Fiscal. En virtud que esto está normado en ley, la devolución del Crédito Fiscal permitiría a la Mipymes agenciarse de recursos para cubrir sus compromisos; y en esta época de crisis, los salarios son bendecidos.  Acá no habría problema de desfinanciar al fisco ya que conforme al artículo 23 de la ley del IVA (Decreto 27-92), la Dirección Financiera del Ministerio de Finanzas Públicas deberá programar en el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado la asignación presupuestaria para atender dichas devoluciones; mientras que el artículo 25 de mismo Decreto Legislativo, indica que para los contribuyentes que se dediquen a las exportaciones de bienes, el Bando de Guatemala deberá abrir una cuenta específica denominada “Fondo IVA, para devolución del Crédito Fiscal a los exportadores”. Bajo estos cánones legales y de colocación de recursos financieros, está basada la propuesta planteada.

Siguiendo siempre de lado de la oferta y dado el estado de calamidad que vive el país -pandemia Covid-19, la parte final del segundo párrafo del artículo 133 de la Constitución Política de la República favorece la preparación de una iniciativa de ley, para  que el Banco de Guatemala, con la aprobación de las dos terceras partes del número total de Diputados que integran el Congreso y a solicitud del Presidente de la República proceda a participar o adquirir los valores (bonos, títulos o cédulas) que emitan las entidades del Estado. Seguramente, las tasas de interés de la Banca Central son más favorables que en el mercado primario (banca privada). Desde luego, la iniciativa de ley deberá contemplar el destino de los fondos, su transparencia y el uso de los mismos. La gran interrogante, a la hora de contar con los recursos y dada la urgencia: ¿Qué estrategia seguir para ser ágiles, eficientes y fiscalizadores de los recursos? La propuesta coincide con el planteamiento de un exministro de finanzas, relativo a que una de las formas más ágil y bien orientada seria inyectar recursos a la Seguridad Social (mediante Decreto del Congreso y visto bueno de la Corte de Constitucionalidad; o bien, la Corte Suprema de Justicia para tener el aval de los tres poderes del Estado) por la vía de un seguro de desempleo. Y así alcanzar a cubrir temporalmente, en lo que se supera la crisis, un porcentaje del salario a gran parte de los trabajadores suspendidos laboralmente y otros compromisos administrativos.

Con esta propuesta que integra a la Oferta y  la Demanda de forma conjunta y paralelamente (los dos grandes frentes de toda economía) se estima evitar las contracciones de la demanda agregada, favoreciendo el consumo de la población en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica; y por el lado de la oferta, se tendría mayor liquidez de Flujo de Caja para cubrir obligaciones (proveedores, salarios e impuestos) principalmente  las  Mipymes. No está demás indicar, que el equipo #Crisol Literario se dio a la tarea de hacer un exhaustivo análisis técnico-económico, pero también fundamentado en ley. Y sobre todo, desde un soporte práctico debido a la urgencia social.

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