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¿Ya había pensado en esto?

Políticamente Incorrecta

La humanidad ha enfrentado diversos sismas a lo largo de su Historia. Por sismas, me refiero a situaciones trascendentales que han cambiado su rumbo, han cambiado cultura, han cambiado forma de vida, han cambiado mucho más que políticas socio-económicas. Antes del primero de los tres sismas del siglo XX, el mundo veía la guerra como algo natural. Las guerras eran consideradas hasta necesarias por algunos, para mantener el control de la población, para rebalancear a las naciones, o los poderes dentro de ellas. Las guerras han sido todas económicas, y eso no ha cambiado. Los siguientes datos son para poner las cosas en perspectiva, y entender que esto NO es el fin del mundo. El ser humano es resiliente, cuando quiere, y el instinto de supervivencia prevalece.

Seguramente les suene frío, políticamente incorrecto, cruel, pensar que a lo largo de la historia de la humanidad han muerto millones de personas a la vez, por un evento específico que ha causado un sisma. En la Primera gran Guerra Mundial, el mundo perdió aproximadamente 31 millones de personas. En la Segunda Guerra Mundial, que involucró directa o indirectamente, a toda la humanidad, se murieron aproximadamente 83 millones de personas. En la guerra Chino-Japonesa, más de 20 millones de fallecidos. Y la Guerra Fría, ni cuantificarlo se puede. ¿Terminó la vida humana, o se quedó estancada, sin mejorar? No. El mundo se repuso, siguió adelante. Habrán grandes cambios, sin lugar a dudas, de nosotros depende si para mejor. Recordemos los cambios sufridos luego de los ataques del 11 de septiembre del 2001

Y si hablamos de pandemias, la humanidad ha tenido pandemias desde que el mundo existe. No veamos las que duraron años, sino las cortas. La peste bubónica mató en 4 meses el 40% de la población de Europa, Asia y África. La segunda oleada de la peste bubónica, llamada peste negra, mató 34 millones. Y la humanidad, se recuperó de estas y muchas otras.

En el siglo XX la Gripe Española, influenza, de 1918 a 1919 mató entre 50 y 100 millones de personas. La viruela de 1979 mató a 56 millones de personas en Asia, Africa y Europa. El SIDA ha matado 30 millones y sigue en aumento. En el 2009, el H1N1 mató aproximadamente 500 mil personas. El aborto, en el 2018, produjo 41 millones de muertos (https://www.actuall.com/vida/el-aborto-fue-la-principal-causa-de-muerte-en-el-2018-con-mas-de-41-millones-de-muertos/)

Pregunto, ¿cuantos de nosotros tienen esas cifras frescas en la memoria luego de verlas día a día en los medios? ¿Cuánto énfasis vio en los medios sobre los peligros de estas pandemias? ¿Se paralizó la humanidad? ¿Se paralizó la economía? No. Yo, ya elegí dejar de ver noticias que sólo inflaman el cerebro de tanta manipulación, y si no es una fuente oficial y médica, mejor me abstengo por sanidad mental.

Si bien estamos la gran mayoría acatando las disposiciones del gobierno, eso no quiere decir que no nos preocupe a algunos, o a muchos, lo que suceda con nuestro país, no digamos planeta, cuando esto termine. Porque seguro, en algún momento será “mágicamente” controlado y desaparecerá tal y como surgió. En algún momento, alguien hará mucho dinero con las vacunas, las medicinas, los aparatos, etc. necesarios para combatir el Covid-19.

Pero y para mientras, cuantas pequeñas y medianas empresas habrán quebrado. Unas por los cierres, otras por medidas obtusas como obligar a sus industrias a asumir pérdidas, porque para algunas mentecitas “para eso son empresarios”. Todo debería de tener una lógica, un razonamiento coherente, no se toman decisiones como estas por impulso, politiquería, o algo así. Claro está, nadie tiene, tenemos, la fórmula mágica tampoco. Pero toca evaluar los efectos de las decisiones tomadas. ¿Cuántos empleos se perderán? Y eso significa, igual número de familias.

Enfrentamos una crisis horrenda, y habrán muertos. Eso, hay que aceptarlo. La muerte, nos guste o no, es una realidad de la vida, ineludible. Yo, amo la vida, pero estoy lista porque entiendo que este mundo es pasajero. Por eso lo puedo decir así, aunque le suene cruel, insensible o lo que sea. Es inevitable. Toca cuidar a nuestros abuelos, a nuestros enfermos, a los niños, a todo mundo y cuidarse uno. De seguro, es lo responsable de hacer. Usar el sentido común, pero nadie actúa responsablemente cuando es presa del pánico, cuando el miedo impera.

Atacar al gobierno, en estos momentos, tampoco creo sea correcto. Está haciendo lo mejor que puede y pienso que jamás imaginaron enfrentar algo así. Opinar podemos todos, pero no afrontamos la responsabilidad que el presidente afronta. Exigirles que se asesoren bien, si debemos hacerlo. Atacar a los empresarios, es una actitud obtusa, mediocre y mezquina. Empresarios somos todos los que vivimos de lo privado. Somos los que generamos progreso y con ello, empleo directo e indirecto. A los grandes, los influyentes en las políticas públicas, debemos exigirles que sean lógicos, tengan visión de país y no nada más pidan subsidios. Lástima que no se atreven a medidas radicales y significativas como bajar el anticonstitucional impuesto sobre la renta al 0% por un año.

Pensar que la energía, el Internet, etc. deben ser gratis es un error porque nada es gratis. Alguien más ha pagado por lo que el gobierno “le regala”. Yo preferiría prorratear mi pago, pero me considero responsable de pagarlo. ¿A usted no le importa? Quizás usted no tenga claro cómo funciona la cadena productiva, y como todos, todo, está interrelacionado. Desde la tortillería, hasta la minería. Desde la finca de palma, a lo que usted come. Todo está interconectado.

Se siente rico dejar de leer o pasar cuanta cosa le llega en redes, o de ver tanto noticiero fafero. Ver cosas positivas, pasar tiempo en casa con la familia. Si está solo, pruebe a leer, pero algo substantivo, algo que alimente su alma como la Biblia o su mente con tanto libro fabuloso que hay disponible. Me gusta ver cosas que me hagan reír, que también fortalece el sistema inmunológico. Escucho música, bailo en casa.  De locos, quizás, pero loco feliz. Es saludable para la mente y el estado de ánimo.

Concluyo reiterando que hay que mantener la calma. Esta Semana Santa, busque a Dios. La fe es clave, ayuda muchísimo a mantener la esperanza, a mantenerse positivo, sobre todo sabiendo que el está en control.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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