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La humildad del presente

Nuestro Mundo Posible

Celebrábamos hace pocos meses las Navidades y todos los buenos deseos que las mismas fiestas de fin de año significan.

Maravilloso porque comenzaba un año que decíamos es un número tan bonito: 2020.

Los seres humanos habíamos llegado muy lejos; pues sí, decíamos nuestros políticos no son los mejores pero ahí vamos.

No terminaba el gusto de los regalos de Navidad y escuchábamos que en este hemisferio de nuestro planeta, para nosotros por tierras lejanas, surgió un virus que parece que es algo especial.

Seguíamos en nuestro pensamiento de cuantas cosas hemos hecho como seres humanos; se ven a las personas, hasta los menos favorecidos, caminando y hablando por su teléfono móvil.

Nada ni nadie nos puede detener como especie: vivan los humanos.

En todos los países una élite, que los menos favorecidos pensaban: no se les va a quitar, mejor ni los vemos.

Pero resulta que comenzamos a escuchar que las cosas no parecían tan simples: en este país hay personas contagiadas, en este otro país parece que hay algo de eso. Las cifras de los países parece que aumentaba y aumentaba y aumentaba y aumentaba el número de personas afectadas.

Qué fue lo que apareció: apareció un virus muy contagioso.

Al virus se le identificó como un coronavirus que se transmite entre los humanos de manera muy fácil; por el simple acercamiento.

Con toda la ciencia desarrollada: hablamos del genoma humano y de la inteligencia artificial, las personas dedicadas a la misma poco saben de este virus. Lo único seguro es que hasta más o menos un año tendremos una vacuna.

¿Qué ha descubierto el virus al que los científicos no han podido caracterizar?

El virus sí sabe cómo son los seres humanos porque conoce por dónde rápido terminar con una vida de la especie animal racional. A los animales irracionales no les parecen para elemento de ataque.

El virus siendo tan pequeño ha dejado ver muchas cosas que la especie humana había olvidado:

1.- Los seres humanos no lo saben todo.

2.- Los seres humanos por más bienes que tengan no lo resuelven todo.

3.- Los seres humanos no son los súper dioses que como especie se creen.

4.- Los seres humanos llamados políticos no les interesan los otros miembros de su especie; el gobernar es buscar sus beneficios.

5.- Los seres humanos que forman países que parece que todo lo tienen son tan débiles como los países a los que dominan y han sometido.

6.- Los seres humanos sean blancos, amarillos o negros, ricos o pobres son todos iguales para poner fin a sus vidas.

Como sociedad mundial de ricos y pobres, de blancos o negros jamás íbamos a imaginar que veríamos que la solución posible ante la muerte que de manera rápida produce un organismo microscópico era mantenernos en nuestras casas.

No nos podíamos imaginar a las ciudades ricas y pobres, de blancos y negros, totalmente deshabitadas.

No nos podíamos imaginar a los grandes centros comerciales, en casi todo el planeta, totalmente cerrados y además avisos y avisos: permanezca en su casa; sólo salga por alimentos, a la farmacia o al médico.

El mundo de ahora no podía darse en la imaginación de casi todos los seres humanos.

¿Qué está sucediendo?

Probablemente la vida sobre el planeta Tierra no será la misma.

Probablemente seremos cautelosos al elegir a los gobernantes porque ahora se ve de cada país a quién le interesan sus gobernados.

Los gobernantes de muchos países ocultando la situación pensando sólo en no perder su clientela.

Lo que como seres humanos nos queda por aprender de la situación actual es a ser humildes: no somos lo máximo de la creación; somos parte de la creación.

Tenemos que aprender a cuidar el único hogar que tenemos: nuestro planeta Tierra.

Con toda la ciencia que tenemos no hemos podido ver si en algún lugar de una galaxia la vida nos es posible.

De nuestro mundo cercano sabemos que no nos es posible la vida: no tenemos a dónde ir.

Tenemos que aprender a convivir en el lugar que ahora tenemos: nuestro planeta Tierra.

La educación debe ser para la vida y dejar de considerarla como algo para llenar un espacio.

Tenemos que estar más al pendiente de lo que prometen los que dicen que nos gobernarán de maravillas: se pagan los sistemas de salud quieran los trabajadores o no y en estos momentos estamos viendo que incluso los países más ricos no tiene todo por lo que los trabajadores han pagado.

Los países ricos y pobres están con la preocupación de qué harán con los trabajadores porque no hay recursos para mantener la producción.

El capital de los empresarios, la mayoría de los gobiernos, lo que presionan es para que asuman el costo y les sigan pagando todos los impuestos para que una élite viva como ha sido hasta ahora: como dueños del mundo.

Cuando termine la pandemia nos quedarán muchas cosas que hacer como sociedad:

La producción de bienes sin acabar con el único hogar que tenemos.

La construcción de un mundo para vivir todos como seres humanos: paz para todos.

La educación para todos para poder vivir reconociendo el derecho a la vida bien de todo ser humano.

De no pensar y trabajar por los tópicos que acabamos de mencionar nos esperan tiempos turbulentos de protestas sociales.

Tenemos que cuidar la vida que tenemos y el único planeta donde podemos vivir:

Todos a ser humildes.

Todos a reconocer al otro.

Todos a aprender a vivir siendo parte de este planeta.

Somos miembros de un espacio de vida y la vida debe ser digna para todos.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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