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Coronavirus, oportunidad o muerte…

Desde Mi Trinchera

Las crisis y tragedias nos pueden ofrecer diferentes maneras de ver la adversidad, como un punto de reinicio para estar mucho mejor que antes, o puede ser el punto final para caer en lo más bajo, tan bajo que difícilmente se pueda recuperar o estar mejor; dependerá de la perspectiva que le demos y sobre todo de las decisiones que tomemos.

La mayoría de los guatemaltecos solemos ser “experts circuitu”, pero pocos los que nos atrevemos a ofrecer propuestas y menos soluciones concretas, pasamos el tiempo diciendo como debería hacer “aquella” cosa, pero siempre en la comodidad del comentario, sin pasar a los hechos.

Troneria tras troneria, entre amigos ideológicos, políticamente afines, en un infinito tempus terere, donde la razón es dueña de todos, por lo tanto, se forman agujeros negros sobre el rumbo que se debe tomar ante una crisis de salud mundial, en que desgraciadamente nuestra generación no está preparada, esas discusiones sin sentido alguno, ya que la mayoría de nosotros no estamos en la capacidad de influir de una manera puntual en las decisiones que el gobierno está tomando ante esta pandemia.

Existen dos prioridades básicas, LA VIDA y la ECONOMÍA, en las que tenemos que participar todos, muy por encima de los intereses de gobierno, políticos y personales; estoy completamente seguro desgraciadamente, que esta pandemia apenas está escribiendo su primer capítulo no solo en Guatemala, sino también en todo el mundo, y tratar de imponer una perlesía económica, significara a mediano plazo una muerte segura si no es por el coronavirus, lo será por el hambre, u otras enfermedades generadas por la miseria y pobreza, que a gritos está pidiendo entrar a muchos hogares.

Guatemala no eligió un “dominus”, ni siquiera a un presidente en las pasadas elecciones, simplemente contamos con un gobernante, que debe entender que un expedio desordenado, alejado de la realidad, tarde o temprano no solo golpeara brutalmente a todo su gobierno, sino también a todo un pueblo; el tiempo de campaña política ya paso, no quisiera pensar que tantas campañas electorales fracasadas, lo hagan querer monopolizar un protagonismo que en las circunstancias actuales son totalmente innecesarias, un gobierno es un todo, un equipo, es como la maquinaria de un reloj, debe ser ajustada, para que pueda cumplir su función cada engranaje, y por lo mismo se tiene que delegar trabajo y fluidez, cada quien desempeñando el papel que le corresponda; apoyados en una calamidad resulta inaudito que algunos la miren como una competencia nacional e internacional de quien es el “presidente más cabrón”, manejando o inventando noticias y falsos testimonios para inventar a la fuerza otro “Tecún Uman” … un héroe nacional.

Pensar que algún guatemalteco “deseara ver un desfile de cadáveres en nuestras calles”, producto de esta enfermedad, como beneficio político suena perverso; debemos estar conscientes que esta pandemia no mira ideologías ni afiliaciones políticas, tampoco cuentas del banco, no mira patronos ni trabajadores, y tampoco podemos caer en el error egoísta de pensar que es una enfermedad destinada a afectar al “senectus”, ya que está golpeando a personas de cualquier edad.

Todos queremos vivir, todos queremos que termine esta pesadilla, pero tenemos que ajustarnos a la realidad, y la realidad no es la misma para “doña Chonita”, que para “pepito”, cada quien vive su vida de diferente manera, gana el pan de cada día de distinta forma; el “quédate en casa” puede resultar menos incómodo para aquellos que tienen los recursos para hacerlo por un tiempo prolongado, o para el burócrata que le sigue llegando a su cuenta mes a mes su cheque de parte del gobierno, hay que hacer mención de algunos trabajadores parásitos, sin vergüenza alguna, que agrupados en sindicatos se atreven a exigir “bonos por coronavirus”, como “chuchos de Ortelano”, son tiempos en que todos debemos sacrificarnos de una u otra manera. Lamentablemente a mayoría de guatemaltecos viven al día, no están en esos famosos listados, ni en la preferencia de los alcaldes o líderes comunales o vecinales, que se reparten la ayuda gubernamental a su chingado antojo, si bien es cierto que hay empresas, y personas individuales con un corazón enorme y que con amor ayudan y están ayudando a mucha gente que no tiene ni para comer ante esta crisis, pero todo tiene un límite y el pueblo no tiene la capacidad de mantenerse a base de ayudas y beneficencias, es imposible.

Todos le tememos a la muerte, algunos más que otros, nadie quiere morir, pero tampoco podemos permitir que la misma entre a nuestras casas, atados de manos, presos del miedo y sujetos a un control desmesurado, ya que el mismo puede significar el favorecer a muchos ingratos, que aprovechan la crisis, para sacar lana de un pueblo trasquilado. Nuestra libertad no puede ser condicionada bajo ningún motivo, las disposiciones y regulaciones de un Estado deben ser razonadas e implementadas de una manera sabía y no a la carrera, ya que el vencedor de las batallas es el que siempre actúa con estoicismo y serenidad; nuestra economía no puede mantenerse estancada, quien piensa que esto terminara en un floreado mayo está equivocado, tendremos que adaptarnos y cuanto antes mejor, antes de que la economía del país no valga ni un centavo, antes que “doña Chonita” sea solo sea un eslogan más, lejos de la realidad.

Es tiempo aún de hacer la mejor transición posible, para volver poco a poco a una normalidad económica razonable, y no es porque la economía esté por encima de la vida, es que sin ella se termina la vida; el Estado debe regular y garantizar políticas de higiene general extremas, que se cumplan a cabalidad, priorizar los gastos y donaciones siguiendo el ejemplo de países que han sido afectados a niveles alarmantes, podemos buscar juntos, gobierno, iniciativa privada y como ciudadanos individuales, mecanismos que nos hagan prevenir la expansión descontrolada de este virus, pero es irreal pensar que podremos mantenernos por meses como osos, esperando que pase el invierno, al “mal tiempo buena cara”.

Pareciere que esto fuese un Sempiterno, pero la fe mueve montañas, Dios no abandona al pueblo que se refugia sinceramente en él; este virus lo debemos de ver como una oportunidad de construir una sociedad muchísimo más prospera, que podamos extraer de esta adversidad un legado solido para nuestras futuras generaciones, donde exista un sistema de salud estable y de primera los 365 días del año, no solo para los tiempos de crisis, que nuestra economía no solo se sostenga, sino que también crezca  en base del sacrificio y esfuerzo de todos los guatemaltecos.  De que se puede se puede, tenemos ejemplos claros en la historia mundial, de países como una Alemania, que tuvo un promedio de 10 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, un Japón que en el término de dos días, le fueron lanzadas dos bombas atómicas, con el resultado fatal de 250 mil muertos, y el resultado actual de ambos países es una economía y desarrollo general avanzado , en base del esfuerzo de ambas naciones, independientemente que fueran los perdedores de una de las más cruentas guerras mundiales, pero el mejor ejemplo de que todo se puede, es una Guatemala devastada por un terremoto en 1976, con un estimado de 25 mil víctimas mortales y que pese de estar en ese momento sometida a un conflicto armado producto del terrorismo marxista, logro levantarse con ese espíritu de trabajo y lucha que existe en cada uno de nosotros los guatemaltecos.

Me despido con la gran frase que el presidente de aquella época del terremoto del 76, el General Kjell Eugenio Laugerud García, que le dio ese empuje y esperanza a Guatemala, cierro esta columna, con la seguridad que pronto estaremos nuevamente unidos, compartiendo un abrazo fraternal, con esa solidaridad que siempre nos ha distinguido.

“ESTAMOS HERIDOS, PERO NO DE MUERTE”

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Noel Arameo Barillas Peláez

Abogado y defensor de la República

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