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Política fiscal y economía en crisis

Crisol Literario

Si bien es cierto en Guatemala existen Políticas Públicas con relativo buen diseño y estructura; es vital, hacer una revisión de la Gestión por Resultados fortaleciéndola en sus indicadores de calidad y productividad que se refleje en mejores niveles de inclusión ciudadana, comunicación e información al público, democracia y entrega de bienes y servicios de la mejor calidad a la población objetivo. Reflexión tomada, con palabras más – palabras menos, de Leslie Sequeira de la Universidad Galileo, sección Galileo-Mides.

La crisis sanitaria y económica mundial que ha venido causando la pandemia producida por Covid-19, unido al fuerte descenso de los precios del petróleo, ha ocasionado la realización de análisis de las repercusiones de la economía mundial; pero también, de las estrategias de contención, mitigación y supresión del virus. Guatemala no ha sido la excepción de estos análisis tanto por parte de instituciones multilaterales como nacionales. Por tanto, deseamos contribuir en esta causa.

Por lo que en esta ocasión, nos referiremos al análisis de la economía nacional y del por qué se dice que Guatemala es uno de los países de la región con mejores niveles de resiliencia macroeconómica (si bien es cierto, su reflejo en la microeconomía (Mipymes, economía informal y en personas de a pie), aún débil. Igualmente es cierto que gracias al buen manejo de la política monetaria, cambiaria y crediticia de la Banca Central, hoy Guatemala goza de indicadores macroeconómicos (inflación, tipo de cambio respecto de la divisa internacional -US$-, liquidez monetaria y tasas de interés bancaria) que permiten tener solidez y  fortaleza macroeconómica frente al Coronavirus que nos está planteando una  crisis socioeconómica. Aunque igual, se reconoce que el sistema adolece de imperfecciones; pero, comparado (las comparaciones son odiosas) con otros países de la región; el Banco Central de Guatemala, ha tenido buen desempeño en sus políticas desde su carácter autónomo e independiente. No perder de vista que la Junta Monetaria de la que depende el Banco Central es entidad autónoma con patrimonio propio que se rige por su Ley orgánica y la Ley Monetaria; artículo 132 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

Esto por el lado de la buena noticia. Pero, desde la parte de la política del sistema de tributación, aún hay tareas pendientes por superar (fraude fiscal y contrabando). Estimaciones presentadas en medios televisivos y escritos indican que el Estado podría, de forma gradual, ingresar por concepto de estos rubros aproximadamente entre 25 y 40 millardos en moneda nacional. Tema del que se ha hablado en fascículos anteriores. Hoy, nos ocupa dar algunas razones de la solidez de la Política Monetaria que en esta crisis refleja niveles de resiliencia que permiten amortiguar el descenso de la producción nacional -PIB- que para algunos entes multilaterales (Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) podría sufrir una caída hasta del 4% respecto del crecimiento de 2019. Aunque algunas agencias indican que la caída podría ser solamente del 1.8% respecto del 3.6% de crecimiento en 2019. Con lo cual,  la producción guatemalteca, para el presente año 2020, estaría rondando el 1.8% de crecimiento (3.6% 1.8% = 1.8%). Si este fuera el caso, el Banco Central tendría margen de maniobra para manejar el descenso de la producción; mientras que por el lado del sistema de recaudación, se tendría espacio fiscal para administrar la postcrisis, el día después del confinamiento y regreso a las actividades normales. Como bien indican medios de comunicación, debería ser estrictamente con las medidas de seguridad de excelente higiene sanitaria; incluso, donde sea posible, en turnos para garantizar el distanciamiento físico.

La fortaleza de la Política Monetaria Guatemalteca reside en la adopción del Esquema de Metas Explícitas de Inflación (EMEI) en 2005, el cual consiste en establecer un umbral de estabilización proyectada para la tasa de inflación. Esta estabilización proyectada de la tasa de inflación, genera confianza en el sistema de precios generalizados; todo lo cual, propicia un clima para mayores niveles de inversión, productividad y desarrollo financiero; fomentando la intermediación financiera. Aunque la intermediación financiera es bueno fortalecerla con el apoyo de los instrumentos de política monetaria, cambiaria y crediticia; hoy, frente a la severidad de daño causado por Covid-19, hace falta que el sistema financiero se acerque más al usuario -depósitos y créditos- ¿Cómo? por la vía de relajar (ablandar) las tasas de interés activas en créditos para fomentar la inversión local en Mipymes y préstamos para el ciudadano de a pie, activando la demanda global.

Por el lado de los depósitos, mejorar las tasas pasivas que estimulen el ahorro; y así, lograr un círculo virtuoso, equilibrado socialmente, en el  marco del sistema de intermediación financiera. Esta lectura, a nuestro juicio, es lo que nos está dejando como lección la crisis planteada por SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19. En el mismo orden de ideas, escuchando en conferencia virtual al economista Juan Manuel Machuca Rojas, motivamos y exhortamos a la Superintendencia de Bancos (SIB) y al Banco Central (Banguat) a continuar elevando insumos de calidad técnica a la Junta Monetaria para la mejor toma de decisiones en tiempos de Covid-19.

Lo anterior, desde la parte endógena del país; pero la economía guatemalteca, como la gran mayoría de las economías emergentes, depende también del comportamiento de las relaciones del comercio mundial, de la apreciación de la divisa internacional (US$), del precio del petróleo, de la cadena de suministros financieros y de bienes y servicios; todo lo cual, determina la Balanza Comercial (importaciones y exportaciones); la cual, es el componente más importante de la Balanza de Pagos (por su incidencia tanto en impuestos por IVA de Importación como por entrada de divisas mediante las exportaciones). Contribuyendo de esta forma en la determinación de la cuenta corriente en la contabilidad nacional, como de la caja fiscal por el lado del IVA-Importaciones. Ambos valores son indicadores de la salud económica-financiera, en complemento con el desempeño interno nacional del manejo de la economía.

Finalmente, pero no menos importante, resaltar que el comportamiento (evolución e involución) de la tasa laboral para los migrantes guatemaltecos en EE. UU., tiene profunda incidencia en el volumen de envío de la remesa familiar. El pasado año 2109 representaron un ingreso en términos de divisa (US$) de 11 mil millones de dólares americanos, convirtiéndose en la actividad económica que mejor expresa el ingreso de divisas al país y aunque técnicamente no es la base estructural de la economía guatemalteca, si integran o forman la pirámide fundamental del sostenimiento económico de las familias que reciben el beneficio. Ahora bien, lo que esta crisis nos está enseñando es que el Estado, por la vía de sus agencias gubernamentales, debe fortalecer el nivel comunicacional que permita orientar a las familias, hacer un uso más  productivo de las remesas  Pero por ahora, y para bien de la economía local guatemalteca, se espera que el mercado laboral en Estados Unidos de América se reactive; lo cual, evitaría la caída del ingreso de divisas al país, por el lado de las remesas familiares.

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