Ni de izquierdas ni derechas

Divi Filius

No se trata de izquierdas ni de derechas, sino fundamentalmente, del instinto de supervivencia.  Esa es la razón por la cual se esperaría que la mayoría de la población económicamente activa que no es trabajadora esencial, se quede en casa.  En tal condición, pensando lógicamente, si he ha contribuido fiscalmente al fisco por años, pues es momento que el Estado devuelta el aporte otorgando ayudas económicas en los diferentes sectores socioeconómicos.  Para eso se paga impuestos, para eso existe el Estado, puntualmente, para lograr sortear crisis como la actual.

Las medidas de confinamiento no han sido homogéneas dentro del menú de países que las han tomado.   En algunos contextos han sido draconianas (como en el epicentro de la pandemia, Wuhan), en otros contextos han iniciado ´tarde´ (es decir, cuando el número de contagios ya era alto) y en otros contextos se ha iniciado sin un número de contagiados considerable.  En todos los contextos se ha limitado la movilidad social y exposición en el espacio público.  Así entonces aparecen los diferentes modelos implementados ante la pandemia del Covid.-19.

Esto inevitablemente tiene efectos en lo económico, de una forma u otra.  Lo que entonces ha producido una condición mediática que pone en las medidas de confinamiento un tinte anti-empresa. Es decir, quienes apoyan las medidas de distanciamiento social, las restricciones a la movilidad, el cierre de comercios son – de una forma u otra-  personas que simpatizan con la izquierda militante, odian al mercado, aborrecen a los empresarios etc…  Pero nada más alejado de la realidad.

El costo económico de las medidas de distanciamiento social lo sufrirán los empresarios, grandes, medianos y chicos (nada más que los planes de ayuda no dan para todos los emprendedores).  Empresas van a cerrar y las tasas de desempleo van a subir.  Los mercados en efecto van a estar constreñidos y en teoría, deberían ser eventualmente estimulados por gasto corriente.  Pero esto sólo puede suceder cuando los riesgos del contacto social no signifiquen poner en riesgo la vida.  Supongamos que las medidas de distanciamiento social se ´levantan´ antes de lo sugerido. Los pequeños comercios reabren, hay contacto social y dinámicas de cierta normalidad´.  Se usa la mascarilla, se mantiene distancia, etc.…  pero como no hay testeo suficiente, pues no sabes quién está enfermo.  De pronto alguien que está enfermo, asintomático, visitó tu negocio, lo que implica que tu, otros clientes, y tu familia van posiblemente a la cuarentena o al hospital estatal.  Aplica lo mismo a los centros comerciales, o a las universidades.  De hecho, mientras no se desarrolle una vacuna, este es el perfil del mundo ´post-cuarentena´.  Ahora imaginemos, que decidimos salir antes a la calle, el riesgo de tener que iniciar de vuelta con medidas restrictivas se debe evitar a toda costa.

Si, hay muchas preguntas para hacerse que pueden introducirse en esquemas ideológicos.  ¿Qué la ciudadanías deberían ser maduras e informarse de forma responsable?  Pues sí, cualquier republicano diría eso. ¿Qué muchos contribuyentes responsables no van a recibir ayuda alguna por parte del Estado durante la cuarentena?  En efecto, y esto es una putada. Cualquier republicano o liberal estaría de acuerdo.  ¿Qué limitar la movilidad es incómodo? Pues claro, liberales, republicanos, y socio-liberales están de acuerdo.  Pero el dilema entre la vida o la economía es un dilema falso.  Pero para poder reactivar la economía es necesario asegurarse que se ha podido ´aplanar la curva´ y reducir los contagios.

Y luego, solamente luego, con base a alianzas público privadas y mucha tenacidad ciudadana se podrá reconstruir, muy lentamente, el daño generado.

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David Martínez-Amador

Becario Fulbright del Departamento de Estado Norteamericano. Politólogo, UMASS-Amherst. Investigador Social en las áreas de Consolidación Democrática, Crimen Organizado Transnacional, e impacto del crimen transnacional en la gobernabilidad democrática. Miembro de la Red de Investigadores Latinoamericanos por la Paz y la Democracia ÍNSUMIISOS´ con sede en Ciudad de México. Profesor universitario y consultor. Ha trabajado en Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá.