De pandemia a pandemonio

Lugar Hermenéutico

“Más que una crisis sanitaria, El COVID – 19 pasara a la historia como una autentica crisis de liderazgo, ética y desprecio por la vida”.

El 11 de marzo pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) anuncio que el COVID-19 podía definirse como una pandemia después de que en las dos semanas previas a esta fecha el número de casos fuera de China se multiplicara por 13 y el número de países afectados se triplicara.

A partir de esa fecha todo espacio de comunicación se ha saturado de miedo, paranoia y muerte, vivimos en tiempo real a nivel de detalle la primera pandemia global de la historia, especulando con la fecha y lugar en donde inicio, pero ni por asomo pensar cuando llegara su fin.

Hoy el mundo esta convertido en un verdadero pandemonium, término creado por el poeta inglés John Milton que significa «todos los demonios», quién lo utilizó en el primer libro del Paraíso perdido para identificar el gran palacio construido por Satanás.

Más que una crisis sanitaria, El COVID – 19 pasara a la historia como una autentica crisis de liderazgo, ética y desprecio por la vida.  Si logramos sobrevivir para contarla, recordaremos la serie de intereses geopolíticos que estuvieron en juego, pero sobre todo la parálisis del sistema de Naciones Unidas y la cadena de entidades que le componen que aún se encuentran en verdadero estado de shock.

El rol de estos entes globales dista mucho de su deber ser y la degeneración devenida se debe en parte a la parálisis en el sistema que dejo a su suerte a los Estados que en su libre determinación han hecho lo que han podido de acuerdo con sus particulares circunstancias.

Salvando las distancias, pondero en este sentido el destacado papel que han jugado entes como el mismo Sistema de Integración Centroamericana, SICA, que se ha puesto a la altura de las circunstancias en un rol de apoyo a sus Estados miembros en el amplio sentido de la palabra.

A lo interno de nuestro país de igual manera unos entes más que otros han dado la milla extra ante la crisis, sin embargo, pasarán muchos años para olvidar el desfile de banderas blancas en casi cualquier punto del país, las caras de angustia de los hermanos deportados huyendo de su lugar de origen en donde se les negó la entrada.

Como sacar de la mente la imagen del congreso y sus maratónicas jornadas para aprobar deudas que tendrán que pagar nuestros tataranietos, las fotos de los cheques grandototes que la empresa privada “dono” al gobierno y sobre todo el “Dios bendiga a Guatemala”

No cabe duda de que lo peor aún esta por venir, pero en este sentido creo que aún es tiempo que las autoridades pertinentes hagan una mejor gestión de la crisis para procurar que el daño sea menor, lo cual pasa por orientar los esfuerzos públicos en las dos grandes prioridades del Estado en este momento, salud y economía trasversalizando la variable ética en toda su actuación.

La orientación presupuestaria del Estado para lo que resta del 2020 debe priorizar en serio la salud y la economía de las familias guatemaltecas, especialmente de las más vulnerables, caso contrario podríamos ver comunidades enteras convertidas en verdaderos camposantos.

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