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Un ciclo escolar atípico para reinventar el sistema educativo

Pinceladas Democráticas

Calendarizar un semestre intensivo; aprovechando al máximo el calendario gregoriano; sin asuetos, días festivos, distractores sociales y aprovechar los días sábados, como aporte cívico del apostolado magisterial, se puede recrear una gran nación.

En la historia contemporánea de la educación guatemalteca, considerada en las últimas cuatro décadas, desde los años de 1976 al año 2020, se han dado eventos de carácter natural y de movimientos sociales y/o de protestas, que han  dejado grietas en el cumplimiento de los días efectivos de clases presenciales en cada ciclo escolar establecido en las leyes respectivas, considerando el tradicional calendario escolar;  meses de enero a octubre tiempo dedicado al trabajo presencial docente y administrativo, y los meses de noviembre y diciembre como período vacacional, que como paradigma tradicional vale una reingeniería en este momento coyuntural.

Los eventos más emblemáticos del rompimiento de los ciclos escolares en Guatemala en este período, pueden considerarse los siguientes: el ocasionado por el terremoto del 4 de febrero de 1976, para no perder la secuencia educativa se programaron las mini-jornadas, que posteriormente permitieron implantar la jornada única; dejando para la historia las jornadas de trabajo docente que eran de ocho horas, que incluían la jornada matutina y la jornada vespertina, agregado la jornada matutina del día sábado, que permitía retroalimentar aprendizajes y desarrollar actividades deportivas y/o extra-aula, esta situación dejó marcado un vacío del tiempo dedicado a las clases presenciales que como apostolado magisterial se agregaba la jornada nocturna haciendo la tarea de alfabetización, que ayudó a minimizar el índice de analfabetismo de ese momento.

Otros eventos naturales se han logrado superar, elaborando un plan de contingencia que permitió llenar los contenidos programáticos mínimos, exigidos por el MINEDUC, para ser promovidos y salvar de alguna manera el ciclo lectivo en los departamentos o regiones donde en su momento complicaron el calendario escolar.

Durante el enfrentamiento armado de los años 80, considerando que el movimiento estudiantil cobró fuerza en la protesta en defensa de los intereses del pueblo; comandada por la Coordinación de Estudiantes de Educación Media CEEM, formada por estudiantes  de la Escuela Normal Central para Varones, el Instituto Nacional Central para Varones el Instituto Normal de Señoritas Belén el Instituto Nacional de Señoritas Centroamérica -INCA- y el Instituto Rafael Aqueche, quienes organizaron masivas protestas en contra de las políticas represivas del momento que le parecieron al gobierno incontrolables, por enfrentamiento con la fuerza pública que dejó como saldo la muerte de varios estudiantes, se rompió el desarrollo del ciclo escolar de 1985, haciendo valer el DECRETO 685-85 del 24 de septiembre, con el debido comuníquese y cúmplase por el gobierno de MEJIA VITORES; anunciando que el ciclo escolar terminaba el 25 de septiembre, dando por aprobado a todos los estudiantes de ese ciclo escolar

Cuando llegamos a la segunda década del siglo XXI, es decir el 2020, se sufre de un ataque biológico, denominado pandemia del COVID19, que por razones obvias el gobierno y el Ministerio de Salud estableció protocolos de seguridad de salud en la vida de todos los guatemaltecos, que determinaron suspender las clases presenciales en el sistema escolarizado desde el mes de marzo, prolongándose hasta el mes de mayo, con la probabilidad de establecerse hasta el mes de  junio, por lo que invita a tomar algunas medidas remediales y poner en práctica un plan de contingencia para hacer valer la calidad y las condiciones educativas, sin dejar secuelas de la deteriorada calidad educativa.

En este caso se cuenta con recursos tecnológicos que ha sido obligado utilizarlos, y que nos permite llevar aprendizajes de manera personalizada a lo estudiantes, pero tampoco podemos creer que es el mejor recurso pedagógico para dejar al margen, las clases presenciales en donde hay otros aspectos del currículo que permite formar a la persona integralmente, con una educación holística para formar ciudadanos con altos estándares humanos, sociales y solidarios, que no se logra únicamente con la educación a distancia, aunque se utilicen todas las redes de comunicación, videoconferencias clases en línea, whatsApp, TV, Radio, textos programados, libros de textos, si el sistema ha descuidado por mucho tiempo, preparar al estudiante para hacer efectivo el autoaprendizaje y/o ser autodidacta que debe ser una preocupación toral para superar esta coyuntura educativa.

Se cuentan con un semestre de trabajo intensivo, para reforzar aprendizajes dados en línea y retroalimentar procesos, complementar contenidos del CNB, el calendario gregoriano nos señala que contamos con 147 días, a partir de junio al 15 de diciembre, dejando el resto del mes para informes estadísticos y celebrar actos de graduación; además 26 días sábados, más los días que ya se trabajaron de enero a marzo, superaríamos los 180 días de clases que han sido la meta del sistema escolarizado de días netos de clases, con el beneficio de haber utilizado tecnología de punta para llevar aprendizaje a la casa de los estudiantes que será válido implementarlo y tener el beneficio de la intervención de padres de familia que ya se ha involucrado a la orientación de aprendizajes de sus hijos que es un saldo positivo.

Se debe considerar un escalonamiento de los horarios, guardar el distanciamiento social, tomando todas las recomendaciones de los protocolos de salud, para evitar el contagio;  debiéndose  contar con el compromiso cívico y patriótico de los docentes de entregarse a superar la calidad de la educación y mejorar la formación ciudadana de nuestra Guatemala para recrearla como la gran nación que deseamos; recordando a Otto Rene Castillo con sus  versos “Vamos Patria a caminar”.

Es una buena oportunidad para hacer propuestas de adaptación del calendario escolar, de ampliar las horas de educación presencial y complementarla con la educación a distancia y preparar una aprendizaje para toda la vida fortaleciendo la formación de la autoeducación y formación de autodidacta y garantizar fortalecer la compresión de lectura, conocimientos básicos de lógica y cálculo matemática complementado con la formación humana y ciudadana para recrear a la Guatemala que soñamos.

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