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La distorsión de la comunicación como estrategia de estado

Barataria

A Thomas Hobbes se le atribuye la famosa afirmación de que, “quien tiene la información tiene el poder”.

Así, el manejo de la información siempre ha sido considerado como un valor importante y el traslado de la misma a los destinatarios hace que este poder sea considerado como una riqueza para quien la posee.  Esto lo vemos tanto en el Estado, como en la mayoría de empresas que tienen siempre un departamento de relaciones públicas para el tratamiento, manejo y distribución de la información.

Desde que inició esta crisis sanitaria en marzo, las apariciones del presidente Giammattei en las redes y en los canales de televisión nacional y canal de gobierno, fueron mucho más frecuentes para informar sobre el avance de la pandemia, el número de contagios y personas recuperadas, así como las medidas de contención y confinamiento impuestos, al punto en que se hizo una costumbre esperar entre las 6 a las 8 P.M estos informes.

Sin embargo lo que pareció al principio errores de comunicación de parte del presidente Giammattei se han ido convirtiendo en una política de Estado, en el que los mensajes ambiguos y contradictorios son la forma en que se comunican las medidas para contener la pandemia de tal suerte que muchos de los mensajes presidenciales han quedado bajo “la interpretación de cada uno” por la falta de claridad en la misma.

Los aciertos del presidente Giammattei, en plantear medidas de confinamiento y limitación de movilidad al principio de la pandemia, se fueron distorsionando por él mismo cuando luego aparecía con otro mensaje que dejando ambigua la interpretación a la población que decidía de una forma diferente.  Así podemos recordar que muy al inicio de las medidas de restricción cuando se asumía que los contagios se podrían dar en comercios grandes pero incluso en negocios pequeños, salió el señor Giammattei a indicar que “Doña Chonita si podía abrir su negocio” sin embargo luego se han hecho pruebas de COVID19  a los vendedores de tiendas de barrio por temor a contagio, vemos entonces que lo de Doña Chonita no era exactamente dirigido a estos pequeños comercios.  De igual manera aparece el presidente indicando que de seguir el aumento de contagios se iba a cerrar el país por 15 días incluyendo la industria, luego sale diciendo unos días después que él nunca ha afirmado tal aseveración y que sigan los canales oficiales especialmente sus dichos.

El manejo de la crisis sanitaria en Guatemala por el presidente al principio pareció muy acertada, tomando medidas que buscaron contener el avance de la pandemia, suspendiendo gran parte de las actividades laborales, el transito interdepartamental y el sistema educativo.  Fueron acertadas sus medidas en el mes de abril para suspender la movilidad en las playas, ríos y lagos.  Sin embargo no todos han estado confinados independiente de las razones que sean, muchos han desobedecido el distanciamiento social y lo que es peor, es que las medidas llevan más de 60 días y en la etapa que vamos de la pandemia, al parecer no se ha alcanzado el pico de la misma y estamos lejos de aplanar la curva de contagios, porque la comunicación del presidente ha sido demasiado ambigua para que se entienda exactamente lo que quiere decir.  No ha sido claro en cerrar comercios e industrias no indispensables y los días pasan y bajo un sistema de desinformación como el que hay, podríamos pasar otros 60 días en los que algunos siguen sus labores cotidianas sin obedecer las medidas de confinamiento y continúan contagiándose y muchos continuaran confinados, si es que pueden pero que desde el principio han estado en sus residencias.

Está comprobado que los países que han aplanado la curva de contagios ha sido porque sus medidas de confinamiento han sido obedecidas por los ciudadanos y las fuerzas de seguridad han hecho cumplir estas medidas.  Luego los países han iniciado una desescalada por etapas porque ya han disminuido los casos, sin embargo en Guatemala al parecer la mayoría de contagios que se están anunciando es precisamente de personas que adquirieron el virus entre la primera quincena de mayo, lo que hace suponer que hasta abril el gobierno tuvo un control de la pandemia, pero dicho control lo perdió porque nunca reforzó las medidas de contención y día con día se han abierto más negocios, el tránsito en la Ciudad de Guatemala es como de cualquier semana normal, lo que indica que no se está confinando a las personas y ahora hace más riesgoso el levantar las pocas medidas que se han cumplido.

Así las cosas, parece ser que el Gobierno del señor Giammattei ha apostado por tomar la desinformación, la información distorsionada como una política de estado, en donde se brinda información confusa, ambigua para que la población adopte las medidas desde su muy particular punto de vista, así algunos continuaran saliendo hasta de paseo llevando niños a la calle (no es ninguna casualidad que hayan muchos menores de edad contagiados sin razón aparente más que salieron con sus padres) otros continuaran esperando una desescalada cuando el presidente lo diga o en el peor de los casos se tendrá que, literalmente cerrar el país con un confinamiento mayor.

No es que las personas no “hagan caso” como muchos advierten, es que el señor Giammattei ha tomado el camino más peligroso en relación a esta crisis sanitaria: trasladar información distorsionada y ambigua para que la población la interprete a su sabor y antojo; además de hacer cumplir al pie de la letra las medidas de confinamiento tomadas, poniendo de esta manera el riesgo de que se extienda la crisis por más tiempo del que se podría haber aplanado la curva de contagio.

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