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Platón en la era tecnológica

Cultura

Una tarde de estas, nos reunimos con unos amigos a tomarnos un café; sin querer volteé a ver y había mesas con gente usando sus teléfonos sin mirarse ni hablar, y si se veían, no emitían palabra alguna.

Con mis amigos habíamos decidido dejar los teléfonos, para poder conversar de nuestras vidas, uno de ellos nos sorprendió con un tema que nos dejó a todos reflexionando, al ver la imagen de todas las demás personas, nos comentó lo siguiente:

“¿Saben?  Imaginen que estamos en un cine.” – todos lo vimos con cara de asombro. “¿A qué se refiere?” “¿De qué habla?” Nos preguntamos todos con dudas, y continuó…

Ahora, imaginen entrar en una sala de cine en donde los espectadores están sentados en las butacas pero con los pies atados a ellas, imagínenlo con todo lo que uno quiera para comer y beber mientras disfrutamos de una buena película, pero vemos en él, que existe una peculiaridad, algo que es distinto a otras salas de cine y es que la pantalla no está enfrente de ellos, sino que está en cada uno de los dispositivos electrónicos que hay en cada asiento: celulares, tabletas, etc. Pero, entre ellos, hay uno de los espectadores que logra mover la cabeza y empieza a ver a para todos lados y observa a la gente que entra, a los que velan las puertas a los que guían en la oscuridad de la sala para encontrar el asiento; empieza a moverse, a soltarse de las ataduras, pero estas están tan ajustadas que le cuesta zafarse, pero al final lo logra. Se para con un poco de dificultad por el tiempo sentado y los músculos entumecidos, camina por los pasillos hasta que logra llegar a la puerta, abre y al salir, la luz lo ciega, después de un buen tiempo llega a acostumbrarse a la luz, afuera ve otras cosas que los dispositivos no pueden mostrar, maravillas que asombra a todos los que lo pueden ver, voltea a ver la sala de cine y entra entusiasmado a contar lo que vio, pero no todos le quieren hacer caso. – Silencio, no molestes, no dejas escuchar.- Le dirían algunos; otros, tal vez le hacen caso o tratan de golpearlo porque piensan que quieren quitarles sus aparatos.

En eso otro amigo le interrumpe y le dice: ¿no crees que es muy arriesgado lo que nos cuentas?”, a lo que él le replica: ¿No crees, amigo mío, que es más arriesgado estar enfrente de esos dispositivos, buscando una felicidad efímera que a la larga solo te traerá dolor y amargura?, “Si, lo creo.” – Le contesta mi amigo.-

“Entonces, si es así, ¿No crees que sería bueno regresar a la lectura, al juego en el parque o a caminar al aire libre, en lugar de pasar el tiempo metidos en ese cine?”

“Si, así lo creo también.” –a lo que luego nuestro amigo replica.-

“Entonces, también estarás de acuerdo a lo que nos planteaba Platón a ver la vida con otros ojos y a disfrutar de los divinos ocios, desconectarnos de esos aparatos de vez en cuando quitarnos esas cadenas y así poder conectarnos con la gente que nos rodea, ¿no es así?”.

“Sí, pero, en la actualidad todos nos movemos por los medios tecnológicos por los cuales, también nos conectamos y aspiramos a algo mejor.”-para terminar su idea mi amigo termina diciéndonos.-

“Eso está bien, la tecnología es un muy buen instrumento sabiéndola utilizar, pero no necesitas el mejor dispositivo para estar, en comunicación y a la moda, tampoco para ser feliz, pero si la puedes utilizar para hacer más eficaz y eficiente tu trabajo o tus estudios, por eso imaginen si todos aquí en este café dejaran de ver sus teléfonos y conversaran o se contaran chistes, sería una tarde inolvidable pues las mejores selfies son aquellas que se toman con los ojos del alma; así que empecemos a usar de manera más sabia la tecnología, y veamos más afuera de la sala del cine y nos reiremos de la gran película que vimos este día en una mesa acompañados de grandes amigos disfrutando de un buen café.

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