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Y entonces tocó quedarse en casa

Chachalaqueando con Uthzie

Pero eso no afectó a quien ya la conocía.

Se interrumpió bruscamente nuestra rutina, cesaron las salidas de madrugada para lograr llegar a tiempo, ya no usamos los recipientes con los almuerzos y loncheras, no se lavan uniformes de colegio, no se asiste a la iglesia el domingo, no debemos llegar a ninguna parada de bus, cambiaron las actividades del fin de semana, no vamos a la gasolinera con la regularidad de antes, el reloj y el calendario parecen caminar distinto… planes de bodas suspendidos, para la mayoría con cambios drásticos en el trabajo y otros pocos afortunados, prosperando en sus negocios.

Hace algunos días recibí por WhatsApp una imagen con una frase que me hizo detenerme a pensar que valía la pena meditarla, ponerla sobre la mesa y sacarle lo mejor que pudiera darme de lección…decía así: -“Quien ya conocía su casa no tuvo temor a quedarse en ella”- Ahora pregunto: ¿qué tanto conocíamos nuestra casa? ¿qué rutinas de la casa, ignorábamos? ¿qué hemos aprendido de con quién vivimos? ¿qué me gusta de esta parte del confinamiento? ¿en qué ayudo a la nueva rutina diaria en casa? ¿con quién me está costando más relacionarme? ¿con quién se me hace más fácil compartir mi intimidad? ¿qué me reclaman los que viven conmigo? ¿qué cosas de mi casa desconocía? ¿qué personas de mi casa estoy reconociendo? ¿me siento invadido o protegido?

Todos los días llega la hora de la cena en todas las casas; pero llega de distinta manera, dependiendo de las etapas de cada sistema familiar, vemos en algunos casos como en cualquier circunstancia podemos estar cerca, pero distantes y por eso es importante auto respondernos y detenernos a pensar en nuestras respuestas. ¿cómo llegamos al final del día? ¿queremos compartir y platicar? ¿queremos estar solos? ¿queremos colaborar con las tareas del hogar? ¿queremos cocinar? ¿queremos llorar? … ¿hago cosas a escondidas de quienes viven conmigo? … si la mayoría de respuestas en negativa, se hace evidente que tenemos temor a quedarnos en casa ¡debemos tener cuidado! Porque crítico puede volverse crónico, es indispensable buscar ayuda para que nuestras relaciones se vuelvan más fuertes y efectivas en la comunicación.

Analicemos entonces respondiendo ¿comparto mi intimidad? ¿mis sueños? ¿mis anhelos? ¿mis satisfacciones y-o frustraciones ante esta “nueva rutina”?

Tengamos claro que tener que estar en casa es para muchos, quizás sea un conflicto, pero recordemos y tengamos muy claro que los conflictos son una oportunidad para afrontar y enfrentar los problemas con la idea de lograr una mejor versión de nosotros.

Hay que trabajar, en lo importante para todos los que viven conmigo.

La casa es un lugar para ser amado y en el que yo pueda amar, hagamos lo que sea necesario para que nuestra casa, sea el lugar en donde queremos y disfrutamos estar. Nuestro corazón, sentimientos y pensamientos necesitan habitar en un hogar en donde no tengamos temor a estar, temor a ser nosotros mismos y sobre todo el lugar para MEJORAR.

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