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Agua clara que estás en el cielo

Mirilla Indiscreta

Recomponer el país, de manera urgente e impostergable, constituye una necesidad ante la cual, hacerse el disimulado, fundamenta un delito de omisión, tal y como lo sería no evitar que se consume un suicidio.

Dejarse amedrentar por el terror inducido sistemáticamente, o por la cobardía: Deliberada, fría y criminalmente instalada en la población, equivale a una provocación para transformar el espíritu del artículo 45 de la Constitución Política de la República, en un derecho vigente y positivo y por lo tanto ejercitable por una población acorralada y sin defensa frente a la arbitrariedad y el autoritarismo irracional.

Artículo 45…” Es legítima la resistencia del pueblo para la protección y defensa de los derechos y garantías consignados en la constitución “

Imponerle a la población una renuncia tácita al derecho a la vida y a una aceptación, voluntaria pero inconsciente, al suicidio colectivo, es tanto como ver indiferente el paso autómata y sin resistencia del pueblo judío a las cámaras de gas.

Aún causa indignación presenciar en la vieja filmoteca, de la segunda guerra mundial, las filas de adultos, jóvenes, ancianos y niños, famélicos, hartos, harapientos, sin voluntad, mucho menos resistencia alguna, avanzar al encuentro liberador de la muerte.

Finalmente, en eso termina la oferta eterna de los opresores, en nombre de la seguridad, bienestar común y a veces, en cínicos arrebatos de locura, en el nombre mismo de la libertad.

Y los más desequilibrados usando e invocando los principios de la Democracia, retorciendo las normas de constituciones secuestradas y en agobiante y desesperada agonía.

El mal, la obscuridad y la opresión dotados de todos los instrumentos del poder.

La luz, sumergida en un largo túnel bajo el peso de toneladas de desinformación robotizante, capitales esclavistas, fraudemias aterrorizantes, cuotas de corrupción democratizada entre peones, como epidemia incontrolable, que baja como nube ardiente de flujo piroclástico de la cumbre, a las llanuras del poder económico y político.

Frente a semejante y aplastante estructura siniestra, la luz se esconde, pero no desaparece.
La resistencia se oculta y fortalece para evitar la cámara de gas.
Ilumina las conciencias, pero no se delata en la cara.
Se entera y denuncia, pero no persigue.
La justicia enclaustrada en un edificio podrido que se derrumba, no sirve para sentenciar sólo para complacer.
El león engolosinado, persiguiendo a la presa, ignora la jaula que le espera al final.
El pueblo, la gente, comienza a escuchar en lugar de oír.
A observar y no solo a mirar.
A enfurecerse, pero tolerar.
El impulso del agua clara que ebulliciona para poder brotar empuja al túnel a encontrar la luz.

Agua clara que estas en el cielo, santificado sea tu nombre.

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