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Maestro

Antropos

Maestro es una de las palabras más sagradas que existen en toda la historia de la humanidad. Posee inmensas connotaciones morales, éticas, espirituales. Es quien guía, quien orienta, quien marca la ruta de los caminantes que se forjan bajo el alero de sus palabras.

La humanidad no podría sobrevivir sin la presencia del maestro. Es el sujeto reservorio de los saberes, de las inquietudes, de la creatividad, el que mueve las membranas de la aventura del pensamiento en búsqueda de verdades.

Sin maestros una sociedad entra en el vacío de la ignorancia, de la estulticia, del desprecio, el irrespeto y la irresponsabilidad. Sin él, viviríamos en el caos, en la anarquía bajo el principio de sálvense quien pueda. De ahí la trascendencia de este sujeto removedor de conciencias y de saberes.

Cada uno de nosotros, llevamos un maestro adentro, porque nos gusta educar a los otros, sean estos hijos, vecinos o ciudadanos. Nos gusta saber e indagar. Nos interrogamos para encontrar respuestas a las cosas más sencillas o complejas como puede ser escudriñar el infinito del cosmos con sus estrellas titilando.

Siendo el maestro el sujeto nodal de la sociedad, quien se ocupa de educar y formar competencias de la niñez y juventud, merece el afecto de la ciudadanía total. En sus manos hemos depositado la confianza de forjar el futuro de nuestros países y sólo ese hecho, tan sencillo como parece, exige del Estado el mayor de los respetos hacia este personaje que construye la historia en las aulas de la escuela.

Ahora que vivimos una de las tragedias más profundas y angustiantes a nivel global, es el maestro la figura señera y sólida quien tiene la enorme responsabilidad de descifrar en la oscuridad del drama, los pequeños rayos de esperanza por una mejor forma de vivir. La pandemia por grande y funesta que sea, no puede acabar el espíritu humano. Allí se yergue la figura del maestro que encuentra el recurso del afecto y la amistad, como los principios para caminar por los senderos de la solidaridad humana.

Dedico estas reflexiones a los maestros y maestras guatemaltecas que en un día como es el 25 de Junio, celebra con honores su propia gesta de entrega a la niñez y a la juventud.

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