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El insano sistema de salud en Guatemala

Barataria

Guatemala tiene uno de los sistemas de salud más ineficientes de Latinoamérica.

Llevamos años escuchando a gobernantes ofrecer mejoras en el sistema de salud y absolutamente todos los gobernantes que han llegado desde la era democrática han coincidido en que el sistema de salud en Guatemala es verdaderamente ineficiente y que necesita muchas mejoras y de esta manera en el mismo se han nombrado una serie de personajes para ser Ministros de Salud Pública, unos con mayor experiencia, algunos han sido médicos que han estado incluso en cargos de dirección de los mayores hospitales del país lo que suponía que, conocían de primera mano los problemas del sistema de salud.  Año con año se debate en el Congreso de la República un aumento al presupuesto de la Salud Pública, sin embargo en lugar de mejorar el sistema cada año empeora. Son casi cotidianas las imágenes de colapso de los hospitales como el San Juan De Dios y el Roosevelt que son los hospitales más grandes del país y que ya tienen varias décadas sin que se hayan construido otros de igual envergadura. 

Entre la ineficiencia, la corrupción y los sindicatos (24 aproximadamente), el sistema de salud estaba colapsado desde antes que llegara la pandemia del Covid-19.

El problema está en que en medio de una crisis sanitaria, lo que hace unos años era problema tan cotidiano que ya ni siquiera aparecía ni en los medios de comunicación ni era una exigencia ciudadana. Ahora bien, siendo una necesidad fundamental preservar la salud y combatir una pandemia estas deficiencias afloran con mayor razón puesto que hemos visto personal médico y hospitalario quejándose de que no tienen insumos para atender la crisis, sabemos de eventos de compras de estos insumos que se han caído una y otra vez llegando al colmo de que el señor Giammattei salió un domingo hasta explicar que ya estaba listo la misma y luego sabemos que no fue así.

Parece muy sospechoso que, en medio de una crisis sanitaria se hayan reemplazado a viceministros y luego ya muy avanzada la pandemia también se haya reemplazado a un ministro.  Todo esto sin que aparezca un verdadero plan para combatir la pandemia y los hospitales recién esta semana se muestran colapsados de tal manera que la crisis que se avecina no depara para bien.  Pero al margen de la crisis sanitaria que de por sí es verdaderamente deplorable porque la salud pública de los guatemaltecos está amenazada grandemente y lo que se temía en realidad no sabemos si está por llegar, debemos de analizar profundamente que el sistema de salud no puede permanecer así en Guatemala.

En realidad el negocio de las medicinas con el Ministerio de Salud Pública y el Seguro Social, ha estado ligado a la corrupción en Guatemala.  Corrupción que no solamente ha socavado los cimientos de la democracia de este país, sino que se ha extendido al ejecutivo, al poder legislativo y al poder judicial.  Sin ir muy lejos a un poderoso empresario de las medicinas quien hasta fue secretario privado del presidente Colom y posiblemente haya financiado a otros presidentes, cuyo poder económico y político está ligado a los negocios de medicamentos que el Ministerio de Salud ha comprado con un sobreprecio alarmante.  Las medicinas de por sí en Guatemala están a un precio sobrevalorado en las farmacias que venden al triple del valor real medicamentos especialmente aquellos que necesitan los guatemaltecos por enfermedades de diabetes, cardiacas o de tensión arterial y que mes con mes deben de consumir.

Los problemas del Ministerio de Salud no cambiarán cuando cambien las autoridades, porque en realidad tienen aristas mucho más profundas que la eficiencia o ineficiencia de las autoridades.  En realidad no es pesimismo, es realismo hay una mafia muy grande en el Ministerio de Salud que conecta corrupción, política y negociantes de medicinas sin que les importe si los guatemaltecos viven o mueren.  Esto es lo que ha hecho aún más ineficaz a las autoridades de salud en la pandemia, porque eso que se levanten eventos para compras, luego se cancelen, que destituyan viceministros y otros renuncien y luego destituyan a un ministro  aunque en realidad si es ineficiente debió irse a su casa, pero lo trasladas a una unidad que manejará fondos para construir hospitales, entonces esto demuestra el verdadero interés que radica en los “negocios de la pandemia”, porque esto solo puede ser indicio de que algo más que la salud del pueblo se está tratando tras bambalinas, porque a muchos corruptos no les importa la salud, ya que ven la pandemia como una ocasión de hacer negocio.

Y ante esa situación el señor Giammattei deberá hacer algo más que salir en cadena nacional a indicar que está construyendo un hospital provisional aquí o allá, esto no es lo que queremos los guatemaltecos sino queremos que haya un verdadero sistema de salud, no el caos que reina en Guatemala y que hace que las mafias sean los realmente beneficiados del sistema de salud.

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