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Sensatez

Teorema

Lo que usted va a leer más abajo, seguramente le sorprenderá.

Definición: Sensatez es la cualidad de sensato (cuerdo, prudente o de buen juicio). La sensatez, por lo tanto, está asociada a la cordura, el entendimiento, el raciocinio y la prudencia. Por ejemplo: “El gobierno dejó de lado la sensatez y respondió a las quejas con más restricciones”, “Necesitamos dirigentes que se manejen con sensatez y que no despilfarren los recursos de la nación”.
Por todo ello, se considera que la sensatez es uno de los mejores valores que puede tener un dirigente para su relación con los demás y su papel en la sociedad.

Quizá me considere demente. No es así, por favor no se equivoque. De ser necesario, concédame el privilegio de una segunda lectura. Le aseguro que encontrará que es lo más lúcido y sensato que usted ha escuchado en mucho tiempo.

Lo que planteo o sugiero es que este domingo, a las 8 PM en la gran cadena nacional que todos los medios radiales y televisivos están obligados a transmitir, no aparezca la figura triunfal de Alejandro Giammattei Falla, presidente Constitucional de la República de Guatemala.

Que en lugar suyo veamos la imagen de María Eugenia Barrientos, médico, especializada en microbiología, farmacología y bioquímica. Ella es un personaje internacional que presenta un récord impresionante de cerca de tres mil pacientes que sufrían la enfermedad que causa el Coronavirus y que fueron atendidos por ella. Más sensacional aún, es que todos ellos se recuperaron (ella es demasiado modesta para decir que ha “salvado” a alguno).

¡Cuánto esfuerzo! ¡Cuántas horas sin dormir! ¡Cuánto de ella misma y de su familia habrá debido sacrificar! Cuánta dedicación habrá precisado dedicar a proteger a tal número de pacientes.

Los ha atendido por teléfono, han llegado en taxi o carro, los ha visto en la calle, frente a su vivienda, en su consultorio, dentro de su casa, en hospitales y clínicas, por la internet, y de cuánta forma imaginable ella y ellos encontraron para hacerlo.

Ha tratado a niños, jóvenes, adultos y ancianos. Dentro de sus pacientes hay personas con diabetes, problemas cardíacos, asma, afecciones pulmonares, prostatitis y otras dolencias. Cuando esas dolencias han estado bajo control médico y los indicadores han estado dentro de los límites correctos, ha suspirado aliviada. Cuando no ha sido así, ha sabido que habrá de trabajar más y que el paciente lejano requerirá atención médica cercana, acaso hospitalización.

Así que este domingo, vez de escuchar el recuento de casos que tanto temor y zozobra causan a la población, en vez de enterarnos de las nuevas ocurrencias presidenciales, en vez de escuchar ese discurso triunfalista que ofende la inteligencia ciudadana, tendríamos esa mezcla de sencillez, claridad y profunda convicción acerca de lo que es y lo que debe hacerse, que caracteriza a la doctora Barrientos.

Ella explicaría a la audiencia el proceso de la enfermedad. Describiría uno a uno los síntomas que puede presentar un paciente. Profundizaría en el significado de cada uno de ellos dentro del organismo. Ofrecería una prescripción para cada nueva forma de manifestación. Hablaría de atacar los síntomas que se van presentando, uno a uno. Informaría sobre el nombre del medicamento y la dosis que cada dolor o molestia requiere. Determinaría la fecha para iniciar cada parte del tratamiento y cada una de las medicinas que deben ser empleadas.

Media hora, o una hora si debe responder preguntas de la audiencia, sería suficiente.

¿Verdad que hay un derroche de sensatez en cambiar la presentación del presidente Giammattei, al menos una vez, este domingo, o el siguiente?

Si a usted no le parece la doctora Barrientos porque ella dijo que nadie, absolutamente nadie debía morir por Coronavirus, o porque asegura que la OMS es una institución política que no toma decisiones médicas ni científicas sino ideológicas. Si usted no está de acuerdo con que la ONU y sus dependencias políticas se hayan alejado de los objetivos para los que fueron creadas y cree que se identifica plenamente con la estirpe humana.

En fin, si a usted ella no le convence plenamente por cualquier otra razón y usted conoce a alguien que pueda acreditar haber recuperado, no a tres mil pacientes, sino a trescientos… o a cien y haberlo hecho con medicamentos que se pueden adquirir en una farmacia, cámbielo por ella. Seguirá siendo sensato.

Se da cuenta usted que, con un cambio tan sencillo, y que tan poco cuesta: ¿Cuántas vidas se podrían salvar?

¿Verdad que hay mucha sensatez en facilitar que la población adquiera la educación y conocimiento suficiente para enfrentar la infección que ya es incontenible, en vez de seguirle metiendo miedo a la gente?

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One Comment

  1. Juanemilio Juanemilio 4 julio, 2020

    Claro.. sus recientes centros de estudios y su profesión le justifica su pensamiento… respetable..

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